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Entre el este y el oeste.
Aunque hay alguna excepción, la mayor parte de los fiordos de Islandia se reparte en dos grupos: los Fiordos del Oeste y sus primos del este. Pese a ciertas similitudes, sobre todo desde el punto de vista geológico, son dos mundos diversos.
Los Fiordos del Oeste tienen fama de ser una de las regiones más extremas de Islandia, tan solo por detrás de las Tierras Altas. Su posición periférica, sus malas comunicaciones y su lejanía de la Ring Road hacen que muchos de los que visitan Islandia prefieran dejarlos de lado. A esto hay que añadir un clima aún más brumoso y errático que en el resto de la isla. El resultado es una región que, al menos de momento, en su mayor parte logra escapar de la creciente masificación que, lentamente, va devorando otras zonas de la isla.
En cambio, los Fiordos del Este ofrecen una experiencia mucho más variada. Podrás recorrer algunos cómodamente, sin desviarte de la Ring Road. En otros casos, aunque tengas que salir de la principal carretera de Islandia, no necesitarás dejar el asfalto para visitar el fiordo. Pero también los hay con un acceso complicado, que te obligará a conducir por pistas con cierto grado de dificultad. En esta guía te mostraré un amplio abanico de posibilidades, entre ambos extremos.
Una última nota. Los fiordos que recorreremos encajan con la idea que, fuera de Escandinavia, tenemos sobre lo que es un fiordo: un brazo de mar largo y estrecho, encajonado entre montañas. El término escandinavo, procedente al menos de la Edad Media, es mucho más ambiguo y hace referencia a un cuerpo de agua que se puede atravesar en una embarcación para ir de una orilla a otra. Así, en Noruega hay fiordos que en el resto del planeta serían lagos o en Islandia bahías con nombre de fiordo, como el amplio Breiðafjörður.
Los fiordos.
Una vez más, plantearé la entrada como un largo viaje por la costa de Islandia, saltando de fiordo en fiordo. En este caso partiremos desde Reikiavik, para rodear la isla en el sentido de las agujas del reloj. Aunque, al contrario que en otras guías temáticas, aquí no daremos la vuelta completa a la Tierra de Hielo. La razón es sencilla: no hay ningún fiordo en su costa meridional, cuya principal característica son las grandes playas de arena negra, abiertas al océano y tan hermosas como traicioneras.
En cada fiordo daré algún dato básico sobre la longitud aproximada de su brazo más profundo, la carretera más conveniente para acceder, la principal población que encontrarás en sus orillas (o al menos en sus proximidades), la distancia desde Reikiavik hasta esta población y si el fiordo (o más concretamente dicha población) suele ser accesible en invierno. Aunque siempre debes tener en cuenta que, en Islandia, cualquier carretera puede volverse intransitable durante sus largos meses de invierno. Lo complementaré con un mapa, alguna foto, una breve descripción del fiordo y al menos un vínculo en el que podrás ampliar la información.
Hvalfjörður.
Longitud aproximada del fiordo: 35 kilómetros.
Carretera de acceso: 47 (Hvalfjarðarvegur).
Principal asentamiento: Akranes.
Distancia a Reikiavik: 49 kilómetros.
Accesible en invierno: sí.
Hvalfjörður, el Fiordo de la Ballena, es el más meridional de Islandia y el más cercano a Reikiavik. El desvío de la carretera 47, que recorre buena parte de su perímetro, apenas se encuentra a 37 kilómetros del centro de la capital. A pesar de lo cual el fiordo, completamente eclipsado por las maravillas que lo rodean, no suele recibir demasiadas visitas. La mayor parte de los que recorren sus orillas lo hacen mientras se dirigen a Glymur, la segunda cascada más alta de Islandia, que se encuentra cerca del final del fiordo.
El fiordo no tiene ningún núcleo urbano digno de tal nombre. En realidad Akranes se encuentra en su boca. Lo cual no quiere decir que vayas a poder disfrutar de una naturaleza virgen. Cerca de Akranes está el polígono industrial de Grundartangi, con su planta de aluminio. Y también encontrarás los restos de la antigua factoría ballenera de Hvalstöðin í Hvalfirði, con un par de barcos embarrancados. En cualquier caso, aunque para el estándar de la normalmente salvaje Islandia el Hvalfjörður sea un lugar muy alterado por la mano del hombre, no deja de merecer una visita.
En Hvalfjörður en invierno puedes ver un mágico recorrido del fiordo en pleno mes de febrero.
Patreksfjörður.
Longitud aproximada del fiordo: 20 kilómetros.
Carretera de acceso: 62 (Barðastrandarvegur).
Principal asentamiento: Patreksfjörður.
Distancia a Reikiavik: 388 kilómetros.
Accesible en invierno: sí.
El más meridional de los Fiordos del Oeste apenas supera los 20 kilómetros de longitud. En su orilla septentrional encontrarás la población homónima. Un pequeño núcleo urbano, que apenas cuenta con 721 habitantes y una iglesia de 1907 como único edificio con un mínimo interés. Sin embargo tiene un par de hoteles, varios comercios y algún restaurante, por lo que es la base perfecta para explorar el sur de los Fiordos del Oeste, con lugares tan interesantes como Látrabjarg y Rauðisandur.
Cerca del fondo del fiordo encontrarás el Garðar BA 64, quizá el más famoso entre todos los barcos que hay varados en las costas de Islandia. En la orilla meridional también hay alguna playa de arena clara, como Örlygshöfn y Tungurif. Toda una rareza en la isla. Si vas en invierno, ten en cuenta que tu único vínculo de unión con el resto del mundo será el paso de Kleifaheiði. Entra dentro de lo posible que no puedas llegar, o que acabes bloqueado en el fiordo.
En Un día y medio en Patreksfjörður puedes ver una visita invernal a la pequeña ciudad. En Una excursión desde Patreksfjörður encontrarás una excursión en verano, con Patreksfjörður como base.
Arnarfjörður.
Longitud aproximada del fiordo: 42 kilómetros.
Carretera de acceso: 63 (Bíldudalsvegur).
Principal asentamiento: Bíldudalur.
Distancia a Reikiavik: 370 kilómetros.
Accesible en invierno: sí.
Entre los Fiordos del Oeste, el Arnarfjörður ocupa el segundo lugar por su tamaño y el tercero por lo meridional de su ubicación. Bíldudalur, su principal núcleo urbano, es otra más de las pequeñas poblaciones de Islandia con escaso interés. Sin embargo, el fiordo atesora una de las joyas de la isla: la espectacular Dynjandi, que por sí misma justificaría una visita al Arnarfjörður.
Hay dos rutas que permiten recorrer buena parte de las orillas del fiordo, aunque ambas te obligarán a conducir sobre tierra. En la meridional, la relativamente cómoda Ketildalavegur va a morir en la granja de Selárdalur. En cambio Svalvogavegur, en la orilla septentrional, tiene fama de ser una de las carreteras más salvajes de Islandia. Aunque también una de las más hermosas. En cualquier caso, deberás tener en cuenta que parte de Svalvogavegur es una carretera de montaña y su parte más complicada, avanzando sobre una playa de guijarros que puede inundarse con marea alta, es lo que en Islandia llaman una «pista no oficial».
Respecto a Dynjandi, puedes ver una visita en verano en Dynjandi, la atronadora y un par de visitas consecutivas en febrero en Dynjandi en invierno. En Ketildalavegur, en la orilla sur del Arnarfjörður puedes ver un recorrido de la orilla meridional del fiordo. Y la entrada En el Arnarfjörður describe una navegación por sus aguas.
Dýrafjörður.
Longitud aproximada del fiordo: 32 kilómetros.
Carretera de acceso: 622 (Svalvogavegur).
Principal asentamiento: Þingeyri.
Distancia a Reikiavik: 383 kilómetros.
Accesible en invierno: sí.
El Dýrafjörður es un fiordo largo y profundo, flanqueado en su orilla meridional por la zona más abrupta de los Fiordos del Oeste. También es el principal escenario de la Saga de Gísla Súrssonar. Þingeyri, su mayor núcleo urbano, es un pequeño y tranquilo puerto pesquero, cuyo principal encanto, más allá de las vistas, pueden ser los dulces de Simbahöllin. Una coqueta cafetería asentada en un edificio de 1915. Svalvogavegur sigue más allá de Þingeyri, recorriendo la costa meridional del fiordo hasta faro de Svalvogaviti. La carretera tiene fama de ser una de las más peligrosas de Islandia, pero el tramo del Dýrafjörður es el más civilizado, antes de que se convierta en una carretera de montaña. Aún así, necesitarás un 4×4 para recorrerla y tendrás que atravesar Hrafnholur (los Agujeros del Cuervo).
Una parte de la orilla septentrional del fiordo está junto a la carretera 60 o Vestfjarðavegur, la arteria principal de los Fiordos del Oeste. Puedes recorrer el siguiente tramo por Ingjaldssandsvegur, aunque personalmente solo la conozco hasta el cruce de Skrúður. Un jardín botánico que, pese a sus reducidas dimensiones, merece una visita.
En En el norte de Svalvogavegur puedes ver un recorrido por la carretera 622 hasta el faro de Svalvogaviti. Describo una visita a Skrúður en Skrúður, un jardín en el fin del mundo.
Önundarfjörður.
Longitud aproximada del fiordo: 20 kilómetros.
Carretera de acceso: 64 (Flateyrarvegur).
Principal asentamiento: Flateyri.
Distancia a Reikiavik: 406 kilómetros.
Accesible en invierno: sí.
Flateyri, la principal población del Önundarfjörður, es tristemente célebre en Islandia por los sucesos del 26 de octubre de 1995, cuando una avalancha asoló parte del pueblo, destruyendo 29 casas y sepultando a 49 personas. Finalmente, los esfuerzos de los equipos de rescate permitieron que la cifra de fallecidos se redujera a 20 personas. Aquel desastre propició la creación de una barrera contra aludes, que se eleva por la ladera que hay al norte de la pequeña localidad. En Flateyri también encontraremos Bræðurnir Eyjólfsson, la librería más antigua de Islandia, donde, además de comprar libros usados al peso, podrás tomar un delicioso café con bizcocho casero.
La carretera 64 recorre algo menos de la mitad de la orilla norte del fiordo. Es posible seguir algo más allá, pero tendrás que utilizar una pista sin salida. Aproximadamente a mitad de camino de Flateyri, verás una vieja chimenea de ladrillo, cerca de la orilla del mar. Son las ruinas de la estación ballenera de Strompurinn, destruida por un incendio en 1901. En la orilla meridional, la carretera 625 va a morir en la granja de Kirkjuból, aproximadamente frente a Flateyri. Cerca del desvío, encontrarás la pequeña granja de Holt, con su iglesia. Es el lugar de nacimiento de Brynjólfur Sveinsson, el obispo luterano que recuperó del olvido la Edda Poética.
No he escrito ninguna entrada exclusivamente sobre el fiordo, pero puedes verlo en varias genéricas sobre la región. Mi primera visita, en Un día en los Fiordos del Oeste. La segunda, en invierno, en Un día de invierno en los Fiordos del Oeste. La tercera, nuevamente en verano, en Una excursión desde Ísafjörður.
Súgandafjörður.
Longitud aproximada del fiordo: 13 kilómetros.
Carretera de acceso: 65 (Súgandafjarðarvegur).
Principal asentamiento: Suðureyri.
Distancia a Reikiavik: 421 kilómetros.
Accesible en invierno: sí.
La diminuta Suðureyri apenas cuenta con 294 habitantes, que en su mayor parte trabajan en la industria pesquera. A pesar de lo cual, hay un diminuto sector turístico, con un par de alojamientos y una pequeña panadería, que también funciona como restaurante. La iglesia fue construida en 1937, dando una idea de lo reciente de la población, a pesar de que, según el Landnámabók, el fiordo fue el elegido para asentarse por Hallvarður Súgandi, a quien debería su nombre, a finales del siglo IX.
Pese a su reducido tamaño, el Súgandafjörður está rodeado por montañas abruptas, por lo que su imagen se corresponde con la arquetípica que todos tenemos de un fiordo. Sus aguas son someras, por lo que el puerto está cerca de su boca, protegido por un dique artificial. Debido a su escasa profundidad, es relativamente frecuente que el fiordo congele en invierno. La carretera 65 permite recorrer toda su orilla meridional. En la septentrional tan solo hay una pista, sin numeración, que llega a medio fiordo.
Aunque he visitado el lugar en varias ocasiones, incluso llegando a dormir en uno de sus alojamientos, jamás he escrito una entrada exclusiva sobre el fiordo. Puedes verlo, en verano, al final de Un día en los Fiordos del Oeste y en invierno al principio de Un día de invierno en los Fiordos del Oeste.
Ísafjarðardjúp.
Longitud aproximada del fiordo: 75 kilómetros.
Carretera de acceso: 61 (Djúpvegur).
Principal asentamiento: Ísafjörður.
Distancia a Reikiavik: 416 kilómetros.
Accesible en invierno: sí.
Además de ser el mayor fiordo de Islandia, el gran Ísafjarðardjúp aloja la capital de los Fiordos del Oeste, que se encuentra en uno de sus múltiples fiordos laterales. Ísafjörður es una pequeña ciudad que, más allá de su emplazamiento, entre el mar y las montañas, cuenta con alguno de los edificios más antiguos de Islandia, además de hoteles, comercios y hasta un diminuto aeropuerto. También es el tercer puerto de cruceros de la isla, por lo que entra dentro de lo posible que, si vas en pleno verano, encuentres sus calles bastante más concurridas de lo normal. En cualquier caso, es la base perfecta para explorar la zona.
El Ísafjarðardjúp se ramifica en varios brazos, creando un microcosmos que ocupa buena parte de la mitad septentrional de los Fiordos del Oeste. La carretera 61 recorre prácticamente toda su orilla meridional, zigzagueando de fiordo en fiordo, entre el más profundo de sus brazos y Bolungarvík, al oeste de Ísafjörður. En realidad, aunque sea una ruta más larga, elevando la distancia hasta los 456 kilómetros, es la que suele utilizarse para llegar desde Reikiavik, al estar totalmente asfaltada y evitar el paso de Dynjandisheiði. Durante el largo invierno islandés, puede ser la única que encuentres abierta.
La orilla septentrional es mucho más salvaje. Un mundo aparte, tan solo recorrido brevemente por Snæfjallastrandarvegur, la carretera 635. La península de Snæfjallaströnd es una de las más despobladas de Islandia. Su nombre se traduciría al español como «costa de las montañas nevadas» y se debe a las nieves perpetuas del Drangajökull , el glaciar más septentrional de Islandia.
Además, el fiordo contiene una isla habitada: Vigur, actualmente famosa por sus aves, aunque tuvo cierta relevancia cultural a caballo de los siglos XVII y XVIII, cuando su propietario se dedicó a recopilar manuscritos islandeses. Si quieres visitarla, tendrás que hacer una excursión en barco desde Ísafjörður.
He estado varias veces en Ísafjörður. Mi visita más prolongada en verano está en Un paseo por Ísafjörður. Puedes ver la ciudad en invierno en Ísafjörður en invierno. Encontrarás un recorrido en barco por el fiordo visitando Un día en el Ísafjarðardjúp. Un recorrido por la costa meridional del fiordo en De Heydalur a Ísafjörður. Y una breve incursión por Snæfjallastrandarvegur en A los pies del Drangajökull.
Reykjarfjörður.
Longitud aproximada del fiordo: 12 kilómetros.
Carretera de acceso: 643 (Strandavegur).
Principal asentamiento: Djúpavík.
Distancia a Reikiavik: 301 kilómetros.
Accesible en invierno: no.
La población permanente del mayor «núcleo urbano» del fiordo asciende a la impresionante cifra de dos personas. En concreto, el matrimonio propietario del pequeño hotel ubicado en los antiguos barracones femeninos de la factoría abandonada de Djúpavík. Parece que Gjögur, el otro asentamiento en las orillas del Reykjarfjörður, queda totalmente abandonado en invierno. Un magnífico ejemplo del nivel de despoblamiento que encontrarás en la remota costa de Strandir. A pesar de lo cual, o quizá precisamente por ello, el lugar es fascinante. Una vieja factoría de arenques, que en apenas unos años pasó del auge a la bancarrota, dejando atrás un lugar fantasmagórico, rodeado por una naturaleza deslumbrante.
Strandavegur es la carretera sin asfaltar que recorre la parte más civilizada de la costa de Strandir, cerca del extremo oriental de los Fiordos del Oeste. Aunque existe un proyecto para construir un nuevo trazado, que atravesaría todo el perímetro del fiordo, en la actualidad el tramo a los pies del monte Kambur tan solo puede recorrerse caminando. Según escribo esta entrada, la carretera desciende de Veiðileysuháls aproximadamente 1.700 metros al este de Djúpavík. Desde ese punto, recorre prácticamente todo el resto del fiordo, hasta poco antes de llegar a Gjögur, cerca de su boca. La pista tiene un trazado y un firme relativamente aceptables, aunque deberás tomártela con calma. En cambio las vistas son impresionantes. Sin la menor duda, una de las carreteras más hermosas de Islandia, con la ventaja de estar también entre las menos conocidas.
En Djúpavík puedes ver una visita a la antigua factoría. Respecto a la carretera, encontrarás nuestro primer recorrido al principio y al final de Ófeigsfjörður, un viaje hasta el fin del mundo y el segundo en Una excursión imprevista a Norðurfjörður.
Siglufjörður.
Longitud aproximada del fiordo: 7 kilómetros.
Carretera de acceso: 76 (Siglufjarðarvegur).
Principal asentamiento: Siglufjörður.
Distancia a Reikiavik: 386 kilómetros.
Accesible en invierno: sí.
La ciudad de Siglufjörður comparte nombre con el fiordo que la aloja. El apacible y ordenado aspecto que presenta actualmente guarda poca relación con aquel que tenía durante la primera mitad del siglo pasado, cuando era conocida con apodos como «Klondike del Atlántico» y «Capital Mundial del Arenque». Aquella era dorada terminó bruscamente en la década de 1960, pero dejó atrás algún edificio interesante y uno de los mejores museos de Islandia. Una visita obligada si quieres conocer la historia del que, hasta hace muy poco, llegó a ser el principal sector económico del país.
Con una longitud que apenas roza los 7 kilómetros, el Siglufjörður no es precisamente un gran fiordo. Sin embargo, su forma alargada y su emplazamiento, rodeado por las agrestes montañas del norte de la península de Tröllaskagi, logran conferirle una imagen que se corresponde perfectamente con la que todos tenemos de un fiordo noruego. No hay ninguna carretera en la orilla oriental, mientras que la occidental puede recorrerse por la 76, aunque justo en la embocadura del fiordo te encontrarás con un túnel. Strákagöng, abierto en 1967, tan solo tiene un carril, con apartaderos para hacer posible el cruce de vehículos. Antes de su apertura, el único acceso terrestre a Siglufjörður era por la escabrosa Skarðsvegur, que tan solo era transitable durante los meses de verano. Previamente a su construcción, en 1946, la única forma de llegar a Siglufjörður era por mar o dando una larga y complicada caminata.
En Siglufjörður encontrarás una visita veraniega y en Un breve paseo invernal por Siglufjörður otra en pleno invierno subártico. Respecto al museo, puedes verlo en El Museo del Arenque de Siglufjörður. Si tienes curiosidad por cómo son los túneles de un carril de Islandia, puedes averiguarlo en este video de YouTube: El túnel de Strákagöng.
Eyjafjörður.
Longitud aproximada del fiordo: 60 kilómetros.
Carretera de acceso: 1 (Þjóðvegur 1).
Principal asentamiento: Akureyri.
Distancia a Reikiavik: 388 kilómetros.
Accesible en invierno: sí.
El segundo mayor fiordo de Islandia es un brazo largo y estrecho, que se adentra en el norte de la isla entre las penínsulas de Tröllaskagi, al oeste, y la mucho menos conocida Flateyjarskagi, al este. En la zona más ancha del fiordo también hay una isla habitada, Hrisey, a la que se puede llegar en barco desde el pequeño puerto de Árskógssandur.
Akureyri, la principal ciudad del norte de Islandia, se encuentra cerca del extremo meridional del fiordo. Con cerca de 20.000 habitantes, es el mayor núcleo urbano de la isla, si exceptuamos Reikiavik y sus ciudades periféricas. En sus calles encontrarás hoteles, restaurantes, comercios, un jardín botánico, que presume de ser el más septentrional del planeta, y algún pequeño museo. También cuenta con el segundo aeropuerto internacional de Islandia y sus muelles reciben cada año numerosos cruceros, solo por detrás de los de Reikiavik. En uno de ellos, en concreto en Oddeyrarbryggja, pisé por primera vez suelo islandés.
La Ring Road recorre una pequeña porción del extremo meridional de la orilla este del fiordo, hasta que se adentra en el túnel de Vaðlaheiðargöng, camino del este de Islandia. Se puede seguir costeando hacia el norte, por la carretera 83, hasta el pequeño puerto pesquero de Grenivík. El mayor atractivo de esta ruta son las hermosas vistas sobre el fiordo, con las montañas de Tröllaskagi como telón de fondo.
En la orilla occidental, para cuando la Ring Road quiere dejar atrás los últimos edificios de Akureyri, comienza a distanciarse del Eyjafjörður, mientras gira hacia el suroeste rumbo del paso de montaña de Öxnadalsheiði. Si prefieres seguir hacia el norte, puedes recorrer buena parte del fiordo por Ólafsfjarðarvegur, la carretera 82. Encontrarás un poco de todo: lugares de importancia histórica, como Möðruvellir, para contemplar aves, junto al río Svarfadardalsá, o la hermosa Mígandifoss, desplomándose directamente sobre el fiordo. Al norte de la cascada está el túnel de Múlagöng, donde la carretera se aleja definitivamente del Eyjafjörður.
He tenido la suerte de navegar en dos ocasiones por el Eyjafjörður. Encontrarás la primera visitando En el Eyjafjörður y la segunda en Navegando por el Eyjafjörður. Respecto a Akureyri, describo la visita más prolongada que he hecho a la pequeña ciudad en Un paseo por Akureyri. En la parte inicial de Un día en Tröllaskagi puedes ver un recorrido por la orilla oeste del fiordo. Por último, la entrada De Svalbarðseyri a Bifröst comienza con un recorrido por el extremo meridional del fiordo, hasta Möðruvallaklausturskirkja.
Seyðisfjörður.
Longitud aproximada del fiordo: 17 kilómetros.
Carretera de acceso: 93 (Seyðisfjarðarvegur).
Principal asentamiento: Seyðisfjörður.
Distancia a Reikiavik: 662 kilómetros.
Accesible en invierno: sí.
Llegamos a los Fiordos del Este visitando un majestuoso brazo de mar, de aguas profundas, que es el punto final de la única ruta regular de ferri que une Islandia con el resto de Europa. Desde mediados de marzo hasta finales de noviembre, el Norröna viaja entre los puertos de Hirtshals (Dinamarca), Tórshavn (Islas Feroe) y Seyðisfjörður. En los meses más crudos del invierno, no llega hasta Islandia. Aunque yo tuve la suerte de realizar la travesía en febrero, antes de que la pandemia provocara la actual reducción en la frecuencia de las travesías. Adentrarse en el fiordo en barco es una maravilla, aunque el zigzagueante descenso desde el páramo de Fjarðarheiði también es espectacular.
El puerto de Seyðisfjörður se encuentra justo en el extremo occidental del fiordo. A pesar de su reducido tamaño, ser el punto final de la ruta del Norröna hace que tenga varias tiendas y locales de hostelería. Fundada por pescadores noruegos a mediados del siglo XIX, en sus calles también encontrarás algún edificio interesante. Además de una de las fotos más repetidas de Islandia, con la calle Norðurgata, decorada con un arco iris, y Seyðisfjarðarkirkja al fondo.
Aunque la diminuta ciudad no es rival para la fascinante naturaleza circundante. La carretera 951 (Vestdalseyrarvegur) recorre aproximadamente la mitad de su orilla septentrional. Más allá de las vistas, su principal punto de interés puede ser el pequeño valle de Vestdalsá, con varios saltos de agua. En la orilla meridional Hánefsstaðavegur (carretera 952) llega casi hasta la boca del fiordo, aunque en su tramo final encontrarás tres vados un tanto complicados. Más por las piedras en el fondo de los ríos que por su caudal. Más allá del último vado está la antigua granja de Skálanes. Un lugar magnífico para el avistamiento de aves.
Mi primera travesía por el fiordo, en invierno, está al final de la entrada De Tórshavn a Seyðisfjörður. La segunda, en verano, al final de Navegando rumbo a Seyðisfjörður. Respecto a mis visitas al fiordo, puedes ver dos invernales en Día de invierno en Seyðisfjörður y Una breve excursión a Seyðisfjörður. En Tarde de verano en Seyðisfjörður encontrarás otra, más centrada en un recorrido por la 951. Por último, en Una larga escala en Seyðisfjörður describo una visita veraniega, llegando en barco, con una excursión hasta Vestdalur y otra hasta Skálanes.
Mjóifjörður.
Longitud aproximada del fiordo: 18 kilómetros.
Carretera de acceso: 953 (Mjóafjarðarvegur).
Principal asentamiento: Brekka.
Distancia a Reikiavik: 675 kilómetros.
Accesible en invierno: no.
Quizá el Mjóifjörður, cuyo nombre se traduciría al español como «fiordo estrecho», sea el más espectacular de Islandia. No por su tamaño, pues puede considerarse mediano, sino por su hermoso emplazamiento, rodeado de abruptas laderas. Su complicado acceso, por una carretera sin asfaltar y con pendientes del 18%, hace que también sea un lugar remoto, difícil de alcanzar en verano e inaccesible en invierno. El vertiginoso descenso al fiordo es impresionante, rodeado por una increíble sucesión de cascadas, con el largo brazo de mar como telón de fondo. Aunque las cascadas más famosas son la sucesión de saltos conocida como Klifbrekkufossar, me parece mucho más interesante Prestagil, que se descuelga por el interior de un angosto cañón, en la ladera meridional del valle.
La carretera 953 recorre la orilla septentrional hasta Brekka, el único núcleo habitado, con una población de 16 habitantes. Más allá, la carretera sigue hasta el faro de Dalatangi, el punto más oriental de Islandia al que podrás llegar con un vehículo. En realidad, encontrarás dos faros, levantados en 1895 y 1908, aunque solo este último permanece operativo. Si te animas a llegar hasta Dalatangi, la excursión fácilmente acabará consumiendo un día completo. Ten en cuenta que, en el mejor de los casos, tan solo encontrarás abierta la casa de huéspedes y su café. No hay nada remotamente parecido a un restaurante. Respecto a la gasolinera que verás justo enfrente, yo no contaría con ella. Procura llevar todo lo que puedas necesitar para tu excursión.
En Mjóifjörður en otoño encontrarás mi primera visita al fiordo. La segunda, en la que conseguí llegar hasta Dalatangi, está en Una excursión a Dalatangi.
Reyðarfjörður.
Longitud aproximada del fiordo: 30 kilómetros.
Carretera de acceso: 92 (Norðfjarðarvegur).
Principal asentamiento: Reyðarfjörður.
Distancia a Reikiavik: 668 kilómetros.
Accesible en invierno: sí.
Con una longitud de 30 kilómetros y un pequeño brazo lateral que supera los 4.000 metros, estamos ante el mayor fiordo del este de Islandia. También es aquel al que, según el Sturlubók, llegó a mediados del siglo IX Naddóður Ásvaldsson, el noruego al que se atribuye el descubrimiento de la isla. Los primeros asentamientos llegarían a finales de siglo, en forma de granjas dispersas. Búðareyri, el núcleo original de la actual Reyðarfjörður, surgió a lo largo del XIX, obteniendo el reconocimiento oficial como puesto comercial en 1890. En 2004, apenas tres kilómetros al este de Reyðarfjörður, comenzó la construcción de Fjarðaál. Una planta de producción de aluminio, inaugurada en 2007 y que, como toda gran instalación industrial, tiene su cara y su cruz. Por una parte, su presencia priva al fiordo de parte de su belleza primigenia. A cambio, se ha convertido en la mayor fuente de empleo de la región.
La Ring Road recorre fugazmente el fiordo durante poco más de un kilómetro, al oeste del túnel de Fáskrúðsfjarðargöng. Si quieres explorar con más calma la orilla meridional, puedes hacerlo por la carretera 955 (Vattarnesvegur), que recorre todo el perímetro de la península de Vattarnes. Al menos durante el verano, pues en invierno los numerosos desprendimientos en el extremo oriental de la península suelen provocar el corte de la carretera. En cualquier caso, una vez hayas dejado atrás la planta de Fjarðaál, podrás disfrutar de las hermosas vistas sobre el fiordo, mientras atraviesas una carretera que generalmente tendrás solo para ti.
La orilla septentrional tiene mucho más tráfico, sobre todo el tramo inicial, hasta el desvío de Fjarðaál. Más allá disminuye el volumen de vehículos, aunque la carretera lleva a Eskifjörður y, a través del túnel de Norðfjarðargöng, a Neskaupstaður, por lo que no estamos en una de las rutas más solitarias de la zona. En este tramo, la parada más interesante es la península de Hólmanes, donde el Eskifjörður se separa del fiordo principal, con unas hermosas vistas sobre Eskifjörður y la zona exterior del Reyðarfjörður.
Más allá del desvío de Eskifjörður, la carretera 954 permite recorrer tranquilamente una parte de la orilla septentrional del fiordo, donde podrás visitar los restos de una antigua estación ballenera y la mina abandonada de Helgustaðanáma, que fue la principal fuente de espato de Islandia durante varios siglos. Otra opción es subir por la 9549, que nace entre las calles de Eskifjörður y muere en el antiguo túnel de Oddskarðsgöng. Actualmente está clausurado y la carretera se utiliza principalmente para acceder a la estación de esquí de Oddskarð. Aún así, las vistas desde las alturas merecen un breve desvío.
No tengo ninguna entrada escrita exclusivamente sobre el fiordo, pero puedes ver su orilla meridional, durante el invierno, en la parte central de Más allá de Eystrahorn: en el sur de los Fiordos del Este. Y una visita otoñal al comienzo de En la península de Vattarnes. Respecto a la orilla septentrional, la recorro en febrero en la primera parte de Norðfjarðarvegur en invierno. Y en otoño en el comienzo de la entrada De Fáskrúðsfjörður a Hallormsstaður.
Fáskrúðsfjörður.
Longitud aproximada del fiordo: 16 kilómetros.
Carretera de acceso: 1 (Þjóðvegur 1).
Principal asentamiento: Fáskrúðsfjörður.
Distancia a Reikiavik: 655 kilómetros.
Accesible en invierno: sí.
Si llegas desde el norte, Fáskrúðsfjörður es el lugar donde la Ring Road se acerca definitivamente a la costa, comenzando uno de los tramos más hermosos de la ruta circular de Islandia. La carretera recorre toda su orilla meridional, desde el fondo del fiordo hasta las inmediaciones del faro de Hafnarnesviti. Puedes visitar la orilla septentrional por la mucho más tranquila 955 (Vattarnesvegur), que rodea toda la península de Vattarnes, para reincorporarse a la Ring Road al norte del túnel de Fáskrúðsfjarðargöng.
Vattarnesvegur atraviesa Fáskrúðsfjörður, la única población del fiordo. Apenas roza los 700 habitantes, pero tiene un pequeño conjunto de construcciones antiguas (para el estándar islandés), ligado a la curiosa historia de los pescadores franceses en la Tierra de Hielo. Repartido por varios de sus edificios encontrarás uno de los mejores hoteles del este de Islandia y un pequeño museo dedicado a la gesta de los pescadores galos.
En la parte final de En la península de Vattarnes encontrarás un recorrido de la parte septentrional del fiordo. Puedes ver el museo en Fáskrúðsfjörður, los franceses en Islandia. Respecto a la orilla meridional, mi primer recorrido en invierno forma parte de la entrada Los Fiordos del Este.
Stöðvarfjörður.
Longitud aproximada del fiordo: 6 kilómetros.
Carretera de acceso: 1 (Þjóðvegur 1).
Principal asentamiento: Stöðvarfjörður.
Distancia a Reikiavik: 628 kilómetros.
Accesible en invierno: sí.
La Ring Road recorre todo el perímetro del fiordo, que en cualquier caso apenas se adentra 6.600 metros entre las montañas del este de Islandia. Stöðvarfjörður, su único núcleo urbano, apenas cuenta con 190 habitantes y un pequeño museo, en el que puedes contemplar la colección de piedras de Petra María Sveinsdóttir, todas recogidas por ella en los alrededores. También tiene un pequeño surtidor, con serias opciones al título de «gasolinera con mejores vistas del mundo».
Justo al otro lado del fiordo, prácticamente frente a la gasolinera, están los agrestes picos de Súlur. Aunque apenas alcanzan los 644 metros de altitud, su hermosa silueta es inconfundible. Pasarás a sus pies mientras te diriges hacia el sur. Te recomiendo detenerte brevemente en el mirador que hay bajo su ladera meridional, nada más salir del fiordo.
He recorrido unas cuantas veces el fiordo, pero apenas me he detenido en él. Puedes verlo dentro de dos entradas dedicadas a recorridos invernales por la zona: De Djúpivogur a Egilsstaðir y Más allá de Eystrahorn: en el sur de los Fiordos del Este.
Berufjörður.
Longitud aproximada del fiordo: 20 kilómetros.
Carretera de acceso: 1 (Þjóðvegur 1).
Principal asentamiento: Djúpivogur.
Distancia a Reikiavik: 552 kilómetros.
Accesible en invierno: sí.
Llegamos al que, en mi opinión, es el más hermoso de todos los fiordos que puedes recorrer directamente por la Ring Road. También será el último, si realizas el recorrido en el sentido de las agujas del reloj. Al poco de entrar en el fiordo por su extremo nororiental, llegarás a Blábjörg. Unos extraños acantilados azulados, que son una rareza geológica y un magnífico mirador sobre la imponente cima de Goðaborg, al otro lado del fiordo.
Tu siguiente parada, ya en la orilla meridional del Berufjörður, debería ser en la pequeña zona de picnic que hay menos de mil metros al este del cruce con la 939. Allí, disfrutarás de las espléndidas vistas sobre el extraño Smátindur, en la orilla septentrional del fiordo, y el monte Dys, a cuyos pies pasarás poco después. Cuando reanudes la ruta, antes de llegar al Dys, un breve desvío a la derecha te llevará a Sveinsstekksfoss. No es una gran cascada pero, sobre todo en invierno, tiene una belleza que roza lo irreal.
Djúpivogur, el único núcleo urbano del fiordo, está en su orilla suroriental. Un pequeño puerto donde encontrarás Langabúð, uno de los edificios más antiguos de Islandia, que también aloja un pequeño museo. Otro museo, dedicado a los minerales de la zona, algún local de hostelería y varios monumentos y actividades culturales complementan la oferta de la pequeña población.
Puedes ver un recorrido invernal por el perímetro del fiordo en Berufjörður, en el sur de los Fiordos del Este. Y su principal núcleo urbano en Escala en Djúpivogur.
Conclusión.
En Djúpivogur termina nuestro largo periplo alrededor de Islandia. Si lo comenzaste en Reikiavik, aún estarás a más de 550 kilómetros de tu destino. Pero ya no encontrarás más fiordos. Antes de llegar a Höfn, aún tienes que atravesar el que quizá sea el tramo más bello de la Ring Road, con los enormes canchales de la costa de Þvottárskriður y Eystrahorn, el Cuerno del Este. Después, más allá del túnel de Almannaskarðsgöng, comienzan los interminables kilómetros de costa baja, con sus enormes playas de arena negra, tan solo interrumpidos brevemente por Ingólfshöfði y los acantilados que enmarcan la hermosa Reynisfjara. No te desanimes. Vas a recorrer un tramo de carretera de una belleza sublime. Pero tu atención casi nunca estará en el mar. Las lenguas glaciares que se descuelgan, primero desde el gran Vatnajökull y luego desde el Mýrdalsjökull, lograrán acaparar casi todo el protagonismo.
Para ampliar la información.
También hay una entrada sobre la conducción en la isla, que deberías leer si es tu primera visita: https://depuertoenpuerto.com/conducir-en-islandia-la-guia-completa/.
Además, el blog tiene varias guías temáticas, que pueden ayudarte a planificar tu itinerario: cascadas (https://depuertoenpuerto.com/guia-cascadas-de-islandia/), cráteres (https://depuertoenpuerto.com/visitando-10-crateres-en-islandia/), paseos (https://depuertoenpuerto.com/caminando-por-el-sur-de-islandia/), glaciares (https://depuertoenpuerto.com/guia-para-visitar-los-glaciares-de-islandia/) o carreteras escénicas (https://depuertoenpuerto.com/las-quince-carreteras-mas-hermosas-de-islandia/).
Por último, si es tu primer viaje a la isla, aquí puedes aclarar las dudas más comunes: https://depuertoenpuerto.com/preguntas-y-respuestas-sobre-islandia/.











































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