Si preguntas a alguien que conozca medianamente Islandia por los acantilados más destacados de la isla, muy probablemente recibirás la respuesta clásica: Látrabjarg, en el extremo occidental de los Fiordos del Oeste, y por tanto de toda Islandia. Los acantilados son sin duda hermosos, con una altura que llega a superar los 400 metros y 14 kilómetros de longitud. Pero, en mi opinión, no son rivales para el espectacular lugar conocido como Hornbjarg, al norte de la ensenada de Hornvík, también en los fiordos occidentales islandeses.

Ófeigsfjörður

Ófeigsfjörður.

Llevaba años queriendo conocer Hornbjarg, que se traduciría al español como «los Acantilados del Cuerno». Pero llegar a ellos no resulta nada fácil. Básicamente tienes dos opciones: hacer una dura caminata de cuatro o cinco días desde la granja de Ófeigsfjörður, cerca del final de la F649, o ir en barco hasta Hornvík. La primera estaba completamente descartada: no tengo ni la experiencia ni la forma física necesarias. Por tanto, quedaba la segunda, que implicaba una navegación de dos horas en cada sentido desde Ísafjörður, la capital de los Fiordos del Oeste.

Frente a Horn

Frente a Horn.

Unos veinte minutos antes de las once el Íris, el barco más moderno de Borea Adventures, se detenía en la ensenada de Hornvík. La mañana era de esa belleza, serena y etérea, que tanto me fascina de los Fiordos del Oeste. Sensación que se veía incrementada por lo remoto del lugar. Hacia el norte, podía ver claramente el motivo principal de la excursión: una impresionante pared de roca, que alcanzaba los 534 metros de altitud. Y que, por la cara opuesta a la que tenía frente a mi, se desploma verticalmente sobre las aguas del Atlántico.

Desembarcando en Hornvík

Desembarcando en Hornvík.

Más cerca, casi junto a la orilla, había un pequeño conjunto de casas. Se trataba de Horn, una antigua granja, abandonada en 1946, que sigue utilizándose como residencia de verano. Y justo debajo de las casas, el punto de desembarque: una «playa» formada por grandes piedras redondeadas. Tocaba desembarcar en zódiac. Seríamos unas quince personas, lo que suponía tres viajes entre el barco y la costa. La maniobra comenzó sin la mayor dilación.

La orilla opuesta de Hornvík

La orilla opuesta de Hornvík.

Como había podido comprobar el día anterior, los barcos de Borea Adventures, además de llevar a los que participan en sus excursiones, hacen de medio de transporte. Por tanto, hubo quien se quedó a bordo, camino de la siguiente escala. También subieron algunas personas, que estaban esperándonos en Horn. En cualquier caso, la maniobra se completó en algo menos de media hora. Yo había desembarcado en la primera zódiac, por lo que tuve tiempo de sobra para ir familiarizándome con el lugar, mientras hacía las primeras fotos.

El Byr en Hornvík

El Byr en Hornvík.

Nos pusimos en marcha. Al final, el núcleo de la excursión estaba formado por doce personas, de las cuales dos eran guías de Borea Adventures. Uno de ellos era Ainara, la madrileña afincada en Ísafjörður que había dirigido mi excursión del día anterior. El camino remontaba la ladera, rumbo a Miðdalur, ofreciéndonos unas vistas espléndidas sobre la ensenada. Cerca de cuyo extremo oriental fondeaba una hermosa goleta. Se trataba del Byr, un buque habitualmente empleado por la empresa Ice Axe Expeditions como base de algunas de sus excursiones de esquí por las zonas más remotas de Islandia. Aunque resultaba evidente que el motivo de su estancia en Hornvík era otro.

Miðdalsvatn

Miðdalsvatn.

No tardamos en llegar junto al Miðdalsvatn. Un pequeño lago, también conocido como Stóðhlíðarvatn, justo a los pies de los 535 metros del Kálfatindar. Un grupo de aves, que no logré identificar, revoloteaba sobre sus aguas, donde también nadaba una pareja de cisnes. Hicimos una breve pausa para reponer fuerzas, en la que Ainara nos explicó las peculiaridades de la flora local e incluso pudimos ver un par de nidos, escondidos entre la maleza.

Junto a los acantilados

Junto a los acantilados.

Tras reanudar la marcha, en unos minutos estábamos junto a los acantilados. Al norte, un océano de suaves tonos azulados se desvanecía entre la bruma, flanqueado por dos moles de roca. Un incontable número de aves, sobre todo fulmares y diversos tipos de gaviotas, revoloteaba entre ambas.

Miðfell

Miðfell.

A mi izquierda, el Miðfell, con 344 metros de altitud, se elevaba suavemente, para luego desplomarse sobre las aguas del Atlántico. Una precaria senda, por la que ascendía parte del grupo, remontaba su ladera. Yo había preferido quedarme entre ambas cimas, disfrutando tranquilamente del entorno, mientras aprovechaba para hacer varias fotografías que eran el motivo principal de mi excursión.

Jörundur

Jörundur.

Fotos cuyo principal sujeto era la cima contraria, el Kálfatindar, acompañado por el algo más modesto Jörundur. Entre ambos, formaban una estampa fascinante. La ladera verde se iba inclinando, hasta rozar la verticalidad, para desplomarse bruscamente por su lado septentrional. Aunque desde mi ubicación era imposible contemplarlo, al otro lado de aquella arista de roca estaba el acantilado más alto de Islandia. Una colosal pared de roca, casi vertical, con más de medio kilómetro de altura.

Aves en los acantilados

Aves en los acantilados.

Pasé casi una hora en el lugar. Menos de lo que me habría gustado, pero era el precio a pagar por ir en un grupo. En cualquier caso, también dependía del horario del barco, por lo que incluso yendo solo mi tiempo habría sido limitado. La única posibilidad de prolongarlo, durmiendo al raso o en una tienda de campaña, no entraba en mis planes.

Neblina sobre Hornvík

Neblina sobre Hornvík.

El descenso fue mucho más rápido que la subida. Aquí no hubo pausas para apreciar la vida salvaje. Además, las nubes parecían empeñadas en recuperar sus dominios. Al otro lado de la bahía comenzaba a formarse la clásica neblina, que es una de las señas de identidad de los Fiordos del Oeste. Si nos alcanzaba en la parte alta del recorrido, no sería divertido.

Embarcando en Hornvík

Embarcando en Hornvík.

El embarque en la zódiac acabó resultando más complicado que el desembarque. Había bajado la marea y, lo que antes era un salto desde la lancha hasta una playa de piedras, se convirtió en un trayecto por una zona de algas que, más allá de ser asombrosamente resbaladizas, hacían imposible saber si estabas pisando sobre terreno firme o un agujero entre dos rocas. Había que ir con mucho cuidado.

Marea baja en Hornvík

Marea baja en Hornvík.

Al igual que en el viaje hacia Hornvík, también se nos unieron personas que no habían participado en la excursión. En este caso, un par de fornidos franceses que llevaban varios días atravesando la región. Ahora fui en la última zódiac. Mientras tanto, me entretuve escuchando sus bromas y anécdotas sobre las penalidades de su larga excursión. En cualquier caso, ni era la primera vez que visitaban Hornstrandir, ni parecía que fuera a ser la última. Era evidente que disfrutaban con ese tipo de «sufrimiento».

La niebla vela Kálfatindar

La niebla vela Kálfatindar.

En el tiempo que tardé en embarcar, la neblina había seguido avanzando y ahora cubría Miðdalur. Por encima, apenas podía adivinarse la silueta de Jörundur y Kálfatindar. Hasta ese momento había tenido suerte. Por la mañana disfrutando de una jornada que, para el estándar de los Fiordos del Oeste, podría calificarse como espléndida. Ahora, sus paisajes recuperaban el característico ambiente brumoso y gris, que los hace tan fascinantes. En cualquier caso, aún teníamos por delante una travesía de dos horas hasta Ísafjörður. ¿Nos alcanzaría la niebla, complicando la navegación e impidiéndonos volver a contemplar la agreste costa de Hornstrandir?

Travelers' Map is loading...
If you see this after your page is loaded completely, leafletJS files are missing.

Para ampliar la información.

Puedes ver la excursión que yo hice en https://wildwestfjords.com/es/tours/isafjordur-hornvik-day-hike/.

En AllTrails describen varias caminatas por la zona: https://www.alltrails.com/es/poi/iceland/westfjords/—2/hornvik.

En inglés, la web de los que realmente organizan esta excursión está en https://boreaadventures.com/tours/highlights-of-hornvik/.

La página sobre la ensenada en nat.is está en https://nat.is/hornvik/.

Aunque cubre todo Hornstrandir, también es interesante la entrada en Epic Iceland: https://epiciceland.net/hornstrandir-guide/.