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¿Qué son las Tierras Altas de Islandia?
La respuesta parece ser sencilla: aquellas partes de la isla que se encuentran a más de 300 metros de altitud sobre el nivel del mar. Algo que aproximadamente supone el 40% de la superficie de Islandia. Pero, como suele ser habitual en la Tierra de Hielo, la solución no es tan simple. Para averiguarlo, no tienes más que realizar una búsqueda en internet de un mapa de la región. Obtendrás resultados de lo más diversos. Desde algunos que son simplemente una curva de nivel, sombreando cualquier parte del país por encima de una determinada altura, a otros que limitan el área a una región relativamente pequeña, limitada al oeste por el Hofsjökull y al sur por el Vatnajökull.
En realidad, desde el punto de vista del viajero, las Tierras Altas de Islandia son más una realidad psicológica que un lugar concreto. Su corazón está en la gran altiplanicie que ocupa el interior de Islandia. Pero también hay zonas, en su periferia, que emocionalmente forman parte de la región. Quizá el caso paradigmático sea Þórsmörk, aunque no es el único. Por no hablar de lugares lejos del centro de Islandia, como la salvaje Svalvogavegur, en los Fiordos del Oeste. Una carretera cuyo tramo más complicado llega a inundarse con la marea alta.
En cambio, la Ring Road atraviesa fugazmente las Tierras Altas nororientales. Sin embargo, nunca he escuchado a nadie decir que ha estado en las Tierras Altas de Islandia por haber conducido sobre el asfalto de Möðrudalsöræfum. Al final, las Tierras Altas son, sobre todo, un estado de ánimo. Generalmente, empiezan allí donde se acaba el asfalto y comienzan el barro, la incertidumbre y las complicaciones. Este será el criterio que seguiré en esta guía, donde verás una mezcla de rutas en las Tierras Altas centrales, carreteras de montaña en otras regiones y, en general, rutas que por su complejidad y los paisajes que recorren, forman parte de la Islandia más agreste y salvaje. Como ves, un criterio difuso y poco claro, al igual que casi todo en Islandia.
Por tanto, buena parte de los consejos que vas a encontrar a continuación, aunque hagan referencia al corazón de las Tierras Altas, también te servirán en las pistas más complicadas de la periferia de Islandia.
¿Cuándo puedo visitarlas?
Siguiendo con las ambigüedades, la respuesta corta sería «depende». En muchos lugares leerás que solo son accesibles durante el verano, entre junio y septiembre. Lo cual suele ser correcto si quieres hacerlo por tu cuenta, conduciendo un vehículo. Sin embargo, también es posible visitarlas en otoño o invierno, cuando sus pistas aparecen en umferdin.is marcadas en rojo. Simplemente tendrás que ir en una excursión organizada, o buscarte un amigo islandés que te lleve de paseo en su superjeep.
Sin embargo, probablemente no puedas visitarlas en primavera. La razón es sencilla. En invierno, las pistas están cubiertas de hielo y nieve. Con el vehículo y la experiencia necesarios, y sabiendo que lo intentas bajo tu propia responsabilidad, allá tú con lo que hagas. Sin embargo, cuando comienza el deshielo el firme de las pistas se reblandece. Más allá de que puedas quedarte atascado, cualquier vehículo que las atraviese puede tener un gran impacto en su frágil superficie. Por ese motivo verás que, además de estar marcadas en rojo, en el mapa aparecen con una señal de circulación prohibida. Si te adentras en una pista en estas condiciones, probablemente termines con una fuerte multa.
¿Qué vehículo necesito?
Puedes recorrerlas caminando, en bicicleta o en moto. Si vas a utilizar un vehículo con más de tres ruedas, deberá tener tracción 4×4. Debido a mi experiencia personal, esta guía está orientada a los que intentan visitar la región al volante de un SUV, que suele ser el método elegido por la mayor parte de los que se aventuran en sus pistas.
El vehículo concreto dependerá mucho de la pista que quieras recorrer y de la época del año. Por ejemplo, he atravesado Kjölur en verano al volante de un Kia Sportage sin mayor contratiempo. En cambio, el mismo vehículo nos dio un pequeño susto en Kerlingafjallavegur y acabamos teniendo un pinchazo en el extremo oriental de la F910. Normalmente suelo alquilar un Subaru Forester. Al viajar casi siempre solo, cualquier opción superior se sale de mi presupuesto. Con ese coche he podido llegar hasta el Askja o recorrer de punta a punta Sprengisandur. Sin embargo, en otras ocasiones ha limitado mis planes. Por ejemplo, en el vado del Hólmsá, en la F210, que no me pareció prudente atravesar.
Al final, tendrás que sopesar las rutas que quieres hacer, el mes concreto en que viajes y tu presupuesto. Teniendo en cuenta que deberás contratar el mejor seguro que te ofrezcan y que, aún así, quizá no cubra todas las circunstancias que puedes encontrarte. Por ejemplo, si rompes el motor vadeando un río. Mi consejo es que alquiles el mejor coche que puedas permitirte. Ganarás en tranquilidad y, con suerte, podrás llegar a todos los lugares que habías planeado visitar. Aunque esto último nunca lo tendrás garantizado.
¿Dónde puedo dormir?
Tus opciones serán básicamente tres: hoteles, refugios o campings. Dependerá de la zona concreta que quieras visitar, el nivel de confort al que aspires y tu presupuesto.
Por increíble que pueda parecer, hay algún hotel en las Tierras Altas. Generalmente en su periferia, aunque también encontrarás uno en su corazón. El problema suelen ser los precios. Ninguno es barato. En cualquier caso, puedes ver información sobre los hoteles concretos en este enlace. Tus opciones serán limitadas, pero con la debida planificación podrás explorar buena parte de la región. En el sur de Fjallabak, también tendrás la posibilidad de alojarte en alguno de los hoteles de Hella o Kirkjubæjarklaustur y hacer excursiones de un día por las diferentes rutas. En el noreste de la isla, una buena base puede ser Egilsstaðir, sobre todo si también quieres recorrer las pistas de los Fiordos del Este.
La siguiente opción son los refugios. En su mayor parte están gestionados por Ferðafélag Íslands, el Club de Turismo de Islandia. En su página web encontrarás información sobre los alojamientos, rutas en los alrededores y también tendrás la posibilidad de realizar reservas. Dependiendo del lugar concreto, las opciones pueden ir desde alquilar una cabaña completa hasta una simple litera. Ten en cuenta que las plazas son muy limitadas. Procura reservar con tiempo, sobre todo si vas a realizar alguna de las rutas de senderismo más populares, como Laugavegur.
Respecto a los campings, recuerda que la acampada libre está prohibida en Islandia. Vayas con una tienda de campaña o con una campervan, tendrás que pernoctar en una zona habilitada. Al igual que los refugios, la mayoría están gestionados por Ferðafélag Íslands, pero aquí no necesitarás hacer reservas. En el fondo, las zonas de acampada son poco más que vastos pedregales, sin límites claramente definidos.
¿Cómo puedo empezar a conocer las Tierras Altas?
Mi consejo es que te lo tomes con calma. Incluso si tienes experiencia en conducción por pistas de tierra en condiciones complicadas, siempre debes tener en cuenta que Islandia es un lugar extraordinariamente hostil. A la propia complejidad de la pista, tienes que añadir un clima tan duro como errático y zonas despobladas hasta extremos que son difíciles de imaginar si no las conoces directamente. En algunas rutas, pueden pasar horas, días o incluso semanas sin que las atraviese algún vehículo. Si tienes un problema, puedes estar completamente solo, con la única ayuda de tu teléfono móvil como vínculo de unión con el mundo. Si estás en una zona sin cobertura, tan solo te quedará intentar contactar vía satélite, siempre que tu móvil lo permita.
Además, debes tener en cuenta que las Tierras Altas no son para todo el mundo. Sus paisajes ásperos, su incertidumbre, la incomodidad de avanzar por pistas bacheadas y la falta de infraestructuras, por poner unos cuantos ejemplos, pueden hacer la experiencia bastante dura. Si no estás seguro, puedes comenzar por alguna pista corta y sencilla. Te servirá para descubrir si realmente te atrae la magia de las Tierras Altas y para hacerte una idea de a qué tendrás que enfrentarte. Una buena opción puede ser Kaldadalsvegur, la actual carretera 550. Una pista corta y sin vados, que atraviesa el extremo occidental de las Tierras Altas. También puede ser una magnífica opción Möðrudalsleið, la carretera 901, en el norte de Islandia. O, si quieres algo ligeramente más complicado, la carretera 428 (Vigdísavallavegur). A un paso de Reikiavik, es un magnífico ejemplo de que las Tierras Altas, o al menos su espíritu, no tienen necesariamente que estar en el corazón de Islandia.
Respecto a los vados, también es conveniente comenzar poco a poco. Personalmente, me estrené en el doble vado del Namskvisl, al final de la F224, justo antes del aparcamiento de Landmannalaugar. Aunque el vado no está entre los más sencillos de Islandia, tiene varias ventajas. La principal, que es el más transitado. Resulta perfectamente posible aparcar antes del primer vado y pasar un rato viendo cómo lo atraviesan otros vehículos. Por otra parte, si no lo ves claro, también tienes la posibilidad de cruzar el río andando, por un puente peatonal. Y si finalmente te animas y algo sale mal, al menos no estarás solo.
La planificación.
Sí, en cualquier viaje a Islandia, es recomendable planificar previamente el viaje, en las Tierras Altas esto es un requisito indispensable. Anticipar cada movimiento, estudiar previamente la ruta, organizar planes B y C, por si el principal se tuerce… Cualquier viaje a las Tierras Altas de Islandia comenzará días, o incluso meses, antes de que arranque tu itinerario.
A la hora de organizar tu viaje, lo primero que deberás considerar son las fechas de apertura y cierre de las pistas. Ten en cuenta que los días concretos oscilan de año en año en función de diversos factores. En primavera, suelen abrirse cuando el deshielo está muy avanzado y el firme de las pistas razonablemente seco, recuperando su consistencia. En otoño, se cierran cuando llegan las nieves. Aunque en esta época entra dentro de lo posible que, tras una nevada temprana, la mejoría temporal del clima permita volver a abrir brevemente las pistas, antes de su cierre definitivo.
Mientras tanto, las pistas pueden cerrarse por los motivos más diversos, que a veces pueden ser contraintuitivos para aquellos que no conocen la región. Es sencillo deducir que un periodo de lluvias intensas puede provocar el cierre de alguna pista con vados complicados en ríos pluviales. Ocurrió a principios de septiembre de 2024 en Lakagígar, cuando una crecida del Hellisá hizo intransitable la F206. Una semana más tarde, los problemas estaban en la F210, en las inmediaciones del Mælifell. En esta ocasión, fue un clima espléndido el que provocó un intenso deshielo en el Mýrdalsjökull, inundando Mælifellssandur.
También debes tener en cuenta que la velocidad media en las pistas suele ser muy baja. Difícilmente pasarás de los 60 km/h. Y en algunas ocasiones, será todo un triunfo llegar a los 30. Además, es probable que acabes deteniéndote muchas más veces de las que esperabas. Por ejemplo, entre paradas, pequeños desvíos y la propia carretera, acabé empleando más de 11 horas en atravesar los 260 kilómetros de Sprengisandur. Aunque mi récord personal está en las dos horas que tardé en recorrer los 37 kilómetros de pista no oficial que hay entre Kárahnjúkar y la F910.
Una velocidad lenta, avanzando en marchas cortas y en muchas ocasiones con la tracción integral activada, unida a un firme bacheado, embarrado o arenoso, acabarán elevando tu consumo hasta límites estratosféricos. Todo ello en una región donde las gasolineras son inexistentes. Por ejemplo, en Sprengisandur hay 241 kilómetros entre la N1 de Fosshóll y la OB de Hrauneyjar. Y esta última tiene cierta tendencia a estar averiada. Además, siempre debes tener en cuenta que tus planes se pueden acabar frustrando, obligándote a dar media vuelta o a buscar una ruta alternativa, probablemente más larga. Procura entrar siempre en las Tierras Altas con el depósito a rebosar.
La orientación.
Hacer caso ciegamente a un navegador en las Tierras Altas de Islandia es la receta perfecta para el desastre. Además de los problemas de cobertura, te encontrarás con mil inexactitudes en los trazados y con estimaciones de tiempo completamente irreales. Lo cual no quiere decir que los ignores completamente. Pero siempre los deberás usar con prudencia, teniendo un conocimiento previo de la ruta que vas a recorrer. Ten en cuenta que cualquier error de navegación en las Tierras Altas puede acabar teniendo consecuencias funestas.
Como aplicación de navegación, suelo utilizar Guru Maps. Emplea la cartografía de OpenStreetMap, que en las Tierras Altas es razonablemente buena, y tiene funciones de navegación. Más allá de calcular la ruta hasta un destino, también es posible cargar rutas preestablecidas. Y tienes opciones para distintos niveles de senderismo o tipos de bicicleta. Una maravilla, que explico con mayor detalle en este vínculo del blog.
También es muy interesante consultar previamente el mapa de iskort.is, que puedes ver aquí. Es un mapa «tonto», con funciones muy limitadas, que requiere un conocimiento previo de Islandia en general y de la región que quieres explorar en particular. Pero también es, con diferencia, el más completo que puedes encontrar. Sobre todo, si buscas pistas no oficiales o rutas de senderismo.
Otra opción son los paneles que te encontrarás en los aparcamientos «turísticos» de muchas carreteras de Islandia. Son una buena fuente de información, sobre todo en lo referente a las pistas de las Tierras Altas. Encontrarás indicadas las rutas oficiales y las no oficiales, los vados más complicados y el grado de dificultad de cada pista. No son muy detallados, pero, precisamente por ser muy esquemáticos, acaban siendo una magnífica herramienta a la hora de planificar una ruta y de la orientación general. Si vas a explorar una zona y te encuentras uno al principio, fotografíalo. Puede ser la foto más útil que hagas en todo tu viaje.
La seguridad.
Visitando un entorno potencialmente hostil, tu seguridad y la de aquellos que te acompañan deberán ser siempre la principal de tus prioridades. He conducido cientos de kilómetros por las Tierras Altas, sin sufrir nunca un percance serio. En parte, ha sido fruto de la suerte. Pero también de la prudencia. Nunca he dudado si, frente a un obstáculo realmente complicado, lo más razonable era dar media vuelta. En este sentido, es importante conocer tanto tus propias limitaciones como las del vehículo que conduces. Sobre todo en los vados, intentar afrontar el reto sin una razonable garantía de éxito puede ser la mejor receta para el desastre.
En la actualidad, el teléfono móvil es una garantía adicional de seguridad. Si surge algún problema serio, siempre podrás pedir ayuda. O no. Ten en cuenta que en algunas zonas de las Tierras Altas la cobertura de móvil es entre escasa y nula. En este sentido, te aconsejo descargar la aplicación SafeTravel, que puedes encontrar en su página oficial. Además de facilitarte información de alertas y el estado de las carreteras, te permite contactar con poca cobertura, enviando un SMS con las coordenadas de tu localización.
Si vas a realizar una ruta realmente complicada, fuera de los caminos más trillados, mi recomendación es que la notifiques previamente en este enlace. La dinámica es muy sencilla. Dejas tus datos y el itinerario previsto. Necesitas coordinarte con alguien de tu confianza, que no participe en la excursión y sea capaz de contactar en inglés con el teléfono de emergencias de Islandia (112 desde la isla, +354 570 2112 desde el extranjero o +354 809 0112 llamando vía satélite). Si, a la hora convenida con tu contacto, no has contactado con él y no es capaz de localizarte, deberá llamar al servicio de emergencias de Islandia, donde activarán el procedimiento de emergencia.
Conociendo las Tierras Altas de Islandia.
Las Tierras Altas son una mezcla de lugares, rutas y sensaciones. En algunos casos, puede ser más interesante el camino que el propio destino. A continuación, visitaremos los lugares y rutas más fascinantes de las Tierras Altas. Al menos aquellos que conozco personalmente. Al contrario que otras entradas del blog, aquí no verás un listado ordenado por criterio geográfico. Tampoco daré información sistemática de cada espacio. Su propia variedad hace muy complicado estructurarlos.
Lo que encontrarás a continuación es, básicamente, una guía para moverte por el blog, ordenada por criterio cronológico, comenzando por las entradas más antiguas. Me parece una buena forma de desvelar cómo fue mi proceso concreto de descubrimiento de las Tierras Altas de Islandia. Las entradas también estarán organizadas por viajes, con una breve nota para ponerlas en contexto. Quizá pueda servirte de ejemplo o inspiración. En cualquier caso, al final del listado podrás ver un mapa de entradas, en el que están todas geolocalizadas.
Verano de 2020.
Comencé a conocer las Tierras Altas de Islandia en aquel que sería mi tercer viaje a la isla, en pleno verano de la pandemia. En esta ocasión, alquilamos un Kia Sportage que, a pesar de no realizar ningún recorrido realmente complicado, acabó demostrando ir muy justo para nuestros planes. En cualquier caso, aquello no era más que un primer tanteo, de cara a tomar experiencia para afrontar objetivos más ambiciosos. Las lecciones aprendidas en ese verano fueron inestimables para viajes sucesivos.
La ruta a Landmannalaugar.
Aunque hay otras opciones, la ruta de acceso más habitual para llegar a Landmannalaugar es el tramo septentrional de Fjallabaksleið nyrðri, la carretera 208, que en esta sección concreta no es una «carretera de montaña», con la F delante del número. En cualquier caso, necesitarás un 4×4. El tramo inicial de la pista es un tanto anodino y tiene un firme y un trazado deplorables. No te desanimes, un poco más allá de Bjallavað la situación cambia radicalmente y te adentrarás en un entorno mágico.
En De Selfoss a Hrauneyjar encontrarás mi primer recorrido, de ida y vuelta, por la 208 hasta el aparcamiento de Landmannalaugar.
Landmannalaugar.
Probablemente sea el lugar más visitado de las Tierras Altas. Y puedo asegurarte que méritos no le faltan. Landmannalaugar es tan deslumbrante como extenso. No lo podrás recorrer en un solo día. Nosotros no lo hicimos y, desde entonces, regresar es una de mis eternas tareas pendientes en Islandia. De momento, la relativa saturación del espacio y su nuevo sistema de reservas me mantienen alejado de su aparcamiento.
Puedes ver una visita durante un día espléndido en Los colores de Landmannalaugar.
Háifoss.
Durante años, se pensó que Háifoss era la cascada más alta de Islandia. Aunque ahora sepamos que no es así, la vista de Háifoss y Granni, despeñándose en paralelo hacia el profundo cañón del Fossá, es impresionante. El acceso es incómodo, pero no demasiado complicado. Aunque, como tantos lugares de las Tierras Altas, será intransitable en invierno.
Encontrarás una visita a la cascada en Háifoss, la reina destronada de Islandia.
Gjáin.
Todo lo que tiene Háifoss de espectacular, lo tiene Gjáin de sutil. Un pequeño oasis a poco más de seis kilómetros de la cascada, justo en el límite de las Tierras Altas, por el que es una delicia pasear. Ten en cuenta que el río Rauðá parte Gjáin en dos. Antes de ir, tendrás que decidir qué lado quieres visitar.
En Gjáin, un oasis en las Tierras Altas describo una breve visita a su lado meridional.
Kjölur.
Kjalvegur, la antigua ruta de Kjölur, es una de las tres rutas históricas que, en la remota Edad Media, permitían viajar del norte al sur de Islandia. Convertida en la carretera 35, es una buena forma de adentrarse en las Tierras Altas centrales sin demasiadas complicaciones. Una ruta larga, pero sin vados y con un firme y un trazado aceptables. De camino, podrás aprovechar para visitar Kerlingarfjöll y Hveravellir.
Encontrarás una travesía de la carretera, en sentido sur-norte, visitando La carretera de Kjölur.
Kerlingafjallavegur.
La carretera F347 es la ruta de acceso a Kerlingarfjöll. No es especialmente complicada, pues no tiene ningún vado, aunque sí encontrarás algún tramo con fuertes pendientes. El premio es poder acceder a uno de los espacios más interesantes de Islandia, mientras recorres paisajes deslumbrantes.
En Un día en Kerlingafjallavegur encontrarás un recorrido por la pista.
Kerlingarfjöll.
Neđri-Hveradalir, la sección más accesible de Kerlingarfjöll, es uno de los espacios más asombrosos de Islandia. Que no sea demasiado conocido y su ubicación un tanto a desmano hacen que reciba muchas menos visitas de las que merece. No creo que siga siendo así durante mucho tiempo. Mientras tanto, puedes aprovechar que en sus inmediaciones se encuentra el alojamiento más remoto de Islandia. Un lugar perfecto desde el que explorar la zona.
Puedes ver mi primera visita al lugar en Kerlingarfjöll.
Hveravellir.
Su ubicación remota hace de Hveravellir una de las zonas geotermales menos visitadas de Islandia. Aun así, encontrarás una cómoda pasarela de madera, que permite recorrer de manera segura sus espacios más interesantes. Si te ha sabido a poco, también hay una red de senderos en los alrededores, que te permitirán explorar una zona más amplia, rodeado por un paisaje asombrosamente desolado.
Describo un amplio recorrido en la entrada Hveravellir.
Aldeyjarfoss.
Apenas 34 kilómetros aguas arriba de Goðafoss encontrarás una de las cascadas más deslumbrantes de Islandia. Con la diferencia de que, al contrario que en la Cascada de los Dioses, aquí tienes muchas posibilidades de estar absolutamente solo. Quizá los responsables sean una carretera sin asfaltar, a la que deberás añadir 3,6 kilómetros por el tramo septentrional de la F26.
En Una excursión hasta Aldeyjarfoss puedes ver mi primera visita a la cascada.
Stuðlagil (orilla occidental).
El cañón de Stuðlagil se encuentra en la difusa frontera entre las Tierras Altas y el «mundo normal». Aunque cada vez se decanta más por este último. El gobierno de Islandia ha asfaltado el primer tramo de la carretera 923 y tengo la sensación de que no tardarán en seguirle los demás. En cualquier caso, las formaciones de basalto que atraviesa el Jökulsá á Dal merecen una visita.
La orilla noroeste del río no es la mejor para contemplar el cañón, como puedes comprobar visitando En el lado equivocado de Stuðlagil.
De Stuðlagil a Kárahnjúkar.
Si, en lugar de regresar a la Ring Road, decides seguir hacia el sur, te adentrarás en las Tierras Altas orientales. La ruta que lleva a la presa de Kárahnjúkar no es especialmente compleja. Aunque recorrerás el extremo este de la F910, aquí no encontrarás ningún vado. Desde la presa, puedes regresar a la civilización recorriendo el asfalto de la 910, hasta las inmediaciones de Hengifoss.
Describo esta ruta en la entrada En el este de las Tierras Altas.
Verano de 2021.
Un año y dos viajes a Islandia más tarde, había llegado el momento de enfrentarnos a mayores retos. El plan era centrar el viaje en la mitad occidental de la isla, pasando de sur a norte por su corazón. En esta ocasión, alquilamos un Subaru Forester, con el que fuimos capaces de recorrer alguna de las pistas más duras de Islandia. Aunque, todo hay que decirlo, tuvimos mucha suerte con el clima y encontramos los vados en muy buenas condiciones.
En el sur de Fjallabak.
Arrancamos el viaje con un precioso recorrido combinando la F261, el tramo central de la F210 y la F232. Un itinerario rodeando la mole del Katla por el norte, pasando junto a lugares tan deslumbrantes como el monte Mælifell o el hermoso vado sobre la cascada del Bláfjallakvísl. Un ruta con cierta complejidad, pero que sin duda está entre las más bellas que jamás he realizado en Islandia.
Puedes ver la ruta en Al norte del Mýrdalsjökull.
Fjallabaksleið Nyrðri.
La F208 une la Ring Road, en el sur de Islandia, con Sprengisandsleið, en el centro. La recorrimos en toda su longitud durante una jornada casi perfecta, haciendo varias paradas por el camino, aunque en esta ocasión no nos detuvimos en Landmannalaugar. Sobre todo, por falta de tiempo.
Describo la carretera en Un día en Fjallabaksleið Nyrðri,
Eldjá.
Dicen que Eldjá, cuya génesis está en la erupción del año 939, es el mayor cañón de origen volcánico del planeta. En cualquier caso, el lugar es impresionante, con el atractivo añadido de Ófærufoss, una de las cascadas más hermosas de Islandia.
Puedes ver una excursión por sus dos sendas en Eldgjá, el cañón de fuego.
Ljótipollur.
Uno de los antiguos volcanes que podrás visitar en el entorno de Landmannalaugar. Además del propio interés del cráter, con un lago ocupando su zona más profunda, la senda te permitirá contemplar una buena parte del deslumbrante paisaje circundante.
En un breve desvío hasta Ljótipollur describo una excursión hasta el cráter.
Sprengisandur.
La F26 es la «carretera de montaña» más larga de Islandia. Si a sus 154 kilómetros añadimos los tramos no asfaltados de la 26 y la 842, que deben recorrerse para ir del tramo asfaltado de la 26 a la sección septentrional de la Ring Road, tendremos un total de 227 kilómetros consecutivos de pista, atravesando una de las zonas más salvajes y desoladas de Islandia.
Puedes ver un recorrido completo, en sentido sur – norte, en Sprengisandur, el desolado corazón de Islandia.
Hrafnabjargafoss.
Hrafnabjargafoss no es rival para las cascadas que hay más al norte, siguiendo el Skjálfandafljót aguas abajo. Sin embargo, puede ser una buena parada en el tramo septentrional de Sprengisandsleið. Te permitirá ver como el río se dispersa entre un pequeño laberinto de rocas, justo en el límite del campo de lava de Báðardalshraun.
En Hrafnabjargafoss describo una visita a la cascada.
Aldeyjarfoss.
La F26 pasa tan cerca de Aldeyjarfoss, que es casi imposible resistirse a la tentación de realizar una parada en una de las cascadas más hermosas de Islandia. La visitamos por segunda vez con una luz mucho más dura, pero con la ventaja de llevar un dron al que, por desgracia, no logré sacar todo el partido.
Puedes ver nuestra visita a la cascada, esta vez llegando desde el sur, en Regreso a Aldeyjarfoss.
Ófeigsfjarðarvegur.
Llegamos a la primera pista que demuestra lo que expresaba al comienzo de la entrada: las Tierras Altas son un estado de ánimo. La F649 está en una de las zonas más remotas de los Fiordos del Oeste. Avanza muy cerca del mar. Tanto, que cuando llegamos al vado del Húsá nos encontramos con que la pleamar hacía al río fluir tierra adentro. Después de haber atravesado varios vados complicados en Fjallabak y Sprengisandur, nos derrotó un pequeño río en la costa de Strandir. Aunque, visto desde otra perspectiva, también podríamos decir que fue todo un océano el que nos hizo dar media vuelta.
En Ófeigsfjörður, un viaje hasta el fin del mundo puedes ver un precioso itinerario de ida y vuelta, entre Djúpavík y el vado del Húsá.
Svalvogavegur.
Otra carretera en los Fiordos del Oeste, de nuevo junto al mar. Tan cerca, que su tramo más complicado se inunda con marea alta o si hay mucho oleaje. Tampoco pudimos recorrerla completamente, en este caso debido a la falta de tiempo y una niebla cada vez más baja. Pero el tramo que logramos atravesar nos pareció rabiosamente salvaje. Su fama es más que justificada.
Encontrarás nuestro recorrido parcial de la 622 visitando En el norte de Svalvogavegur.
Kaldadalsvegur.
Regresamos a las Tierras Altas «de verdad» en «la Ruta del Valle Frío». La carretera 550, a la que algunos llaman «las Tierras Altas para principiantes», nos pareció una auténtica maravilla. No es una ruta complicada (de ahí su apodo) pero recorre un valle de una belleza sublime. Al menos, si te atraen los paisajes desolados. Tuvimos la suerte de recorrerla en un día especialmente hermoso, con las nubes y el cielo azul alternándose en las alturas.
En Kaldadalsvegur: en el oeste de las Tierras Altas de Islandia describo un recorrido de norte a sur.
Langjökulsvegur.
La carretera 551 es una de las más extrañas de Islandia. Apenas alcanza los 8 kilómetros, pero te llevará desde la 550 hasta el borde mismo del Langjökull, el segundo glaciar más extenso de la isla. En realidad, con el vehículo y la pericia adecuados, podrías seguir más allá, conduciendo sobre el hielo hasta Skálpanesvegur, en el lado oriental del glaciar. Evidentemente, nosotros no lo intentamos.
Describo nuestra breve incursión en la 551 en Una excursión hasta el Langjökull.
Verano de 2022.
Al siguiente verano, nuestro paso por Islandia era en realidad el último capítulo de un crucero por el Ártico profundo, partiendo desde Tromsø, en Noruega. Aun así, encontramos hueco para hacer un par de incursiones por carreteras interesantes, una desde Akureyri y otra desde Reikiavik. La primera, al volante de un Suzuki Jimny. La segunda, de un Toyota RAV4. En cualquier caso, ambas fueron por carreteras «normales», sin la F delante.
Lágheiði.
El paso de Lágheiði es otro buen ejemplo de «Tierras Altas difusas». Alcanza los 400 metros de altitud, pero ni está en la zona central de Islandia ni lo atraviesa una «carretera de montaña». El tramo no asfaltado de la 82 tiene un firme y un trazado bastante aceptables. Lo que no impide que recorra paisajes interesantes, en la sección más abrupta de la península de Tröllaskagi. Muy recomendable, si te encuentras por la zona.
En Lágheiði: en el interior de Tröllaskagi por la carretera 82 puedes ver un recorrido de este a oeste.
Vigdísavallavegur.
Los escasos 24 kilómetros de Vigdísavallavegur son otro magnífico ejemplo de «Tierras Altas difusas». A un paso de Reikiavik, la pista te permitirá recorrer un valle muy poco conocido, en una de las zonas de fisuras que atraviesan la península de Reykjanes.
Encontrarás un recorrido de norte a sur visitando Vigdísavallavegur, en las «Tierras Altas» de Reykjanes.
Verano de 2023.
Otra vez pasábamos por Islandia como parte de un viaje más largo. En este caso, con el este de Groenlandia como principal objetivo. En los días que estuvimos en el suroeste de la isla, conduciendo un Subaru Forester, aprovechamos para realizar tres incursiones en las Tierras Altas. Aunque una de ellas formó parte de una actividad organizada.
Langisjór.
Nuestro destino prioritario en la Tierra de Hielo era Langisjór, un remoto lago en Fjallabak que llevaba varios años en mi lista personal de lugares pendientes de Islandia. Logramos llegar hasta su orilla meridional en un día plomizo, pero con las nubes lo suficientemente altas para permitirnos disfrutar del impresionante paisaje.
En Langisjór, un lago en las Tierras Altas describo nuestra breve visita al lago.
Un día en Fjallabak.
Para llegar a Langisjór, tuvimos que atravesar el tramo septentrional de la F208 y la F235 en su totalidad. Un recorrido que, sobre todo en el regreso, hicimos en unas condiciones óptimas, con las nubes jugando entre las montañas de Fjallabak. Acabó siendo una de mis mejores jornadas en las Tierras Altas de Islandia.
Puedes ver el largo itinerario en Un día en Fjallabak.
Landmannaleið.
La F225 es una de las tres rutas que permiten llegar hasta las inmediaciones de Landmannalaugar. La más corta, si llegas desde el suroeste. No entraba en nuestros planes para este viaje, pero una improvisación en el último minuto nos permitió recorrerla, mientras regresábamos desde Langisjór hacia Haukadalur.
En Landmannaleið, recorriendo la F225 describo un itinerario de este a oeste.
Langjökull (desde el este).
Nuestra incursión por Langjökulsvegur nos había dejado con ganas de visitar el glaciar. En contra de nuestra costumbre, acabamos apuntándonos a una excursión organizada, en uno de los autobuses que recorren los hielos perpetuos del segundo mayor glaciar de Islandia.
Puedes ver nuestra excursión sobre el glaciar visitando En el Langjökull.
Kaldadalsvegur.
Terminamos nuestro breve periplo por el suroeste de Islandia volviendo a recorrer Kaldadalsvegur, en esta ocasión de sur a norte. En una jornada muy distinta a nuestro viaje de dos años atrás, con un cielo más luminoso pero un entorno menos majestuoso. Aun así, volvió a ser una experiencia interesante.
Puedes ver nuestra segunda visita al “Valle Frío” en Recorriendo la carretera 550.
Invierno de 2023:
Para mis viajes invernales por Islandia, suelo elegir un Suzuki Vitara. Más bajo y pequeño que el Subaru Forester, y por tanto más estable y manejable. Y algo menos caro. En un viaje largo, caótico y sin un itinerario claro prefijado, acabé visitando, contra todo pronóstico, algunos lugares de las «Tierras Altas difusas».
Dynjandisheiði.
Dynjandisvogur atraviesa las Tierras Altas de Gláma, superando los 480 metros de altitud. Aunque es parte de la carretera 60, que une el sur y el norte de los Fiordos del Oeste, se trata de una ruta que, sobre todo en invierno, puede ser extraordinariamente dura. Eso, suponiendo que la encuentres abierta. La recorro en sentido norte – sur durante una extraña jornada invernal, con las temperaturas provocando un deshielo acelerado, que hacía aún más complicada la conducción.
Encontrarás mi inesperada travesía de Gláma en Dynjandisheiði en invierno.
Möðrudalur.
La granja a mayor altitud de Islandia está justo en el límite de las Tierras Altas septentrionales. En invierno, apenas es posible avanzar unos cuantos metros más allá de su último edificio. Logro visitarla en pleno mes de febrero, durmiendo en un hotel del que soy el único cliente. De propina, consigo ver una aurora boreal y me cruzo fugazmente con un zorro ártico.
No hay ningún artículo en el blog dedicado a mi breve estancia invernal en Möðrudalur, pero puedes verla al final del post De Húsavík a Möðrudalur y al principio de la entrada De Möðrudalur a Egilsstaðir.
Stuðlagil (orilla occidental).
Unas condiciones inesperadamente propicias me permitieron llegar nuevamente hasta la orilla occidental de Stuðlagil, que volvió a dejarme tibio. En realidad, el plan era haber visitado el lado opuesto del cañón, pero finalmente no me pareció razonable.
Puedes ver mi breve excursión en Stuðlagil en invierno.
Invierno de 2024:
En febrero de 2024, realicé un pequeño itinerario por las Tierras Altas, en la zona meridional de Kjölur. En este caso como pasajero, en unas ocasiones de un Ford Super Duty y en otras de un Jeep Wrangler. Ambos modificados para circular sobre gruesas capas de nieve y ambos dotados de un sistema que permitía controlar la presión de sus enormes neumáticos desde el interior del vehículo. Además de las entradas individuales, puedes ver mi estancia completa en Highland Base visitando Ásgarður, una aventura invernal en las Tierras Altas.
De Skjól a Ásgarður.
Comenzamos subiendo desde Skjól, en la carretera 35, hasta Ásgarður, en la F347. Un itinerario de ensueño, recorriendo un mundo duro, donde la nieve dominaba completamente el paisaje. Acabamos tardando casi tres horas y media en realizar un trayecto de apenas 77 kilómetros. Una buena muestra de su complejidad.
La entrada En el desierto blanco: de Skjól a Ásgarður en invierno describe el itinerario hacia el interior de las Tierras Altas.
Kerlingarfjallavegur.
Al día siguiente intentamos superar el último tramo de la F347, hasta Neđri-Hveradalir, en el corazón de Kerlingarfjöll. Apenas logramos recorrer sus primeros 3.600 metros, tardando casi dos horas y averiando dos de los tres vehículos que participaron en el intento. Otra demostración de hasta qué punto pueden ser duras las Tierras Altas en invierno.
Puedes ver la primera tentativa de llegar a Neđri-Hveradalir en Kerlingarfjallavegur: una mañana de invierno en la F347.
Kerlingarfjöll.
Contra todo pronóstico, al segundo intento logramos llegar a Neđri-Hveradalir con un solo vehículo. Más allá de poder visitar, en pleno invierno, uno de los lugares emblemáticos de las Tierras Altas de Islandia, el regreso nos permitió disfrutar de un paisaje increíble, en pleno esplendor subártico.
En Una excursión invernal a Hveradalir narro la irrepetible experiencia.
De Ásgarður a Skjól.
Tras pasar dos noches en Highland Base, llega el momento de regresar al mundo real. En esta ocasión tardamos tres horas exactas en recorrer los 77 kilómetros, avanzando por un paisaje que mostraba todas las señales de un deshielo acelerado.
Encontrarás el viaje de regreso en De Ásgarður a Skjól: el sur de Kjalvegur en invierno.
Otoño de 2024.
Primer viaje otoñal a Islandia, de apenas nueve días, en el que busco recorrer lugares que suelen ser inaccesibles en invierno. Sobre todo en sus Tierras Altas meridionales. Centro el viaje en el sur de la isla, que esta vez recorro al volante de un Subaru Forester.
Oeste de Landmannaleið.
En mi primera incursión en las Tierras Altas recorro la sección occidental de la F225, sin llegar a cruzar el vado del Rauðufossakvísl. Mi objetivo era visitar tanto el cráter de Rauðaskál, como la extraña Rauðufossar. Lo consigo a medias, en una tarde bastante desapacible, inequívocamente otoñal.
Puedes ver el itinerario, de ida y vuelta, visitando En el oeste de Landmannaleið.
Rauðaskál.
El cráter de Rauðaskál destaca por su extraño colorido, al que debe su nombre, que se traduciría como “el cuenco rojo”. Para alcanzarlo, hay que recorrer una pista «no oficial», que se desvía hacia el sur de Landmannaleið, no muy lejos del Hekla, uno de los volcanes más temidos de Islandia.
En El cráter de Rauðaskál encontrarás una visita durante una ventosa (y a veces lluviosa) tarde otoñal.
El este de Fjallabaksleið syðri.
Recorro el extremo oriental de la F210 en una apacible jornada, que además va mejorando según avanza la tarde. El deshielo en el Mýrdalsjökull inunda Mælifellssandur y hace que el Hólmsá baje crecido, por lo que no me parece prudente atravesar su vado. En lugar de descender hacia la Ring Road por la F232, me veo obligado a desandar mi camino.
Puedes ver mi recorrido, de ida y vuelta, en Fjallabaksleið syðri: al este del vado del Hólmsá.
Rauðibotn.
A pesar de su forma imperfecta, o quizá precisamente por ella, «el Fondo Rojo» es uno de los cráteres más extraños y deslumbrantes de Islandia. También puede ayudar su ubicación, el sur de Fjallabak, rodeado por lugares de una belleza sublime. Logro visitarlo en unas condiciones casi perfectas.
Una excursión a Rauðibotn describe mi agradable paseo hasta el cráter.
Lakagígar.
La cadena de cráteres que dejó atrás la erupción del Laki, entre 1783 y 1784, conforma uno de los paisajes más irrealmente hermosos de Islandia. Para recorrerlos, atravieso una ruta en forma de lazo, por las carreteras F206 y F207, con el vado del Hellisá como principal escollo. A pesar de ir en un día lluvioso, logro atravesarlo sin mayor contratiempo.
Tardé casi todo un día en realizar la ruta, como puedes ver en Una larga excursión a Lakagígar.
Volando sobre el sur de Islandia.
Si quieres recorrer el sur de las Tierras Altas, una opción más cómoda, aunque también mucho más fugaz, es hacerlo en avioneta. Además, te brindará una perspectiva diferente sobre el paisaje y te permitirá observar lugares virtualmente inaccesibles por tierra. Los vuelos salen desde el pequeño aeródromo que hay junto a Skaftafell y, en su versión más larga, llegan hasta Landmannalaugar. Si, como en mi caso, tienes la suerte de acertar con el día apropiado, la experiencia será inolvidable. Aunque no barata.
Describo un vuelo de más de 90 minutos en Volando sobre el sur de Islandia.
Öxi.
Volvemos a la difusa frontera de las Tierras Altas, atravesando un paso de montaña a 532 metros sobre el nivel del mar. Axarvegur no está asfaltada y tiene alguna pendiente del 17%. Aún así, muchos navegadores intentarán llevarte por el supuesto atajo. Al menos en verano, cuando no está cerrada al tráfico. En cualquier caso, sabiendo dónde te metes, sus escasos 20 kilómetros pueden ser una alternativa a la más concurrida (y asfaltada) Ring Road.
En Otoño en el paso de Öxi encontrarás un recorrido de sur a norte.
Mjóifjörður.
Nuestra siguiente visita está más cerca del mar, pero su paso más elevado alcanza los 578 metros de altitud. A lo que sigue un descenso tan hermoso como vertiginoso, con rampas sin asfaltar del 18%. Quizá podamos decir que el resto del fiordo no forma parte de las Tierras Altas, pero la sensación de aislamiento y la belleza del entorno son equiparables a las que tendrás en muchas de sus pistas. Sobre todo si, como yo, lo recorres en una jornada otoñal, con la nieve cayendo sobre Mjóafjarðarheiði.
Puedes ver un recorrido otoñal, hasta el diminuto puerto de Brekka, en Mjóifjörður en otoño.
Otoño de 2025.
En cierto modo, mi segundo viaje otoñal a Islandia estaba concebido como un complemento del primero. Esta vez, con casi 14 días completos, de nuevo al volante de un Subaru Forester y centrado principalmente en el noreste de la isla.
Langanes.
Mi primera carretera complicada vuelve a ser parte de las «Tierras Altas difusas». La península de Langanes, tan solo accesible en verano, está virtualmente despoblada. Tan solo la recorre una pista, la 869, que no llega hasta su extremo nororiental. Si quieres alcanzar el faro de Fontur, tendrás que hacerlo por una pista no oficial.
Encontrarás un recorrido de ida y vuelta hasta Fontur en Langanes, la «península larga».
Möðrudalur.
De allí, a las Tierras Altas «de verdad». Vuelvo a dormir en Möðrudalur, en esta ocasión dos noches seguidas. Me encuentro con un paisaje más amable y un hotel mucho más concurrido. Esta vez no hay auroras, pero disfruto de un par de hermosos atardeceres y de varios encuentros fortuitos con la fauna local.
En Möðrudalur, una granja en las Tierras Altas resumo mi estancia en la antigua granja.
Las Tierras Altas nororientales.
En realidad, Möðrudalur no era más que una base desde la que intentar llegar al cráter del Askja. Me lo impide el vado del Þríhyrningsá, por lo que acabo improvisando una excursión hacia el este, camino de Stuðlagil. Recorro un tramo de la F910, hasta reincorporarme al terreno conocido poco antes del cruce con la 907. Ese día, no llegué al Askja, pero pude conocer más profundamente una de las zonas más desoladas de Islandia.
Describo mi errática jornada en Una excursión desde Möðrudalur.
Stuðlagil (orilla oriental).
Por fin, a la tercera, logro visitar el «lado correcto» del cañón de Stuðlagil. El lugar es sin duda hermoso, pero acabó decepcionándome. Quizá, tras dos intentos previos, tenía las perspectivas demasiado altas. O puede que, como he expresado anteriormente, cada vez sea menos parte de las Tierras Altas. Probablemente, se unieron ambos factores.
Encontrarás mi tercera visita al cañón en Una excursión a Stuðlagil.
Möðrudalsleið.
La actual carretera 901 fue, durante años, el tramo a más altitud de la Ring Road. Honor que perdió con la apertura del nuevo trazado, por Möðrudalsöræfum. La antigua carretera, además de ofrecer una alternativa más tranquila y unas vistas espléndidas, es una magnífica forma de comenzar a conocer las Tierras Altas de Islandia. Sin vados, con pocas complicaciones y recorriendo un paisaje de ensueño.
Puedes ver una travesía de la carretera de este a oeste, hasta Möðrudalur, en Atardecer en Möðrudalsleið.
Kárahnjúkar.
La presa de Kárahnjúkar es el lugar más remoto de las Tierras Altas al que vas a poder llegar conduciendo sobre asfalto. Por tanto, podríamos decir que, desde el punto de vista espiritual, no pertenece a la región. Sin embargo, el lugar tiene varios atractivos, que pueden merecer una visita. El primero, las espléndidas vistas sobre el cañón de Hafrahvammagljúfur. A lo que debemos añadir la posibilidad de comprobar, de primera mano, hasta qué punto los humanos somos capaces de alterar el entorno. Por último, el final del tramo asfaltado de la 910 es un magnifico punto desde el que adentrarse en el extremo oriental de las Tierras Altas septentrionales.
En Kárahnjúkar, una presa en las Tierras Altas describo mi segunda visita a la presa.
La ruta oriental al Askja.
Prácticamente todos los visitantes del Askja llegan al cráter desde el tramo septentrional de la Ring Road, por una orilla u otra del Jökulsá á Fjöllum. Tras intentarlo y fracasar en el vado del Þríhyrningsá, vuelvo a probar suerte desde el este, atravesando una oscura pista no oficial, por el valle de Álftadalur. Consigo superar el reto, mientras recorro un paisaje vacío y desolado, en una de las zonas menos transitadas de Islandia.
Puedes ver mi lentísimo avance por Álftadalur en La ruta oriental al Askja.
El cráter del Askja.
La enorme caldera del Askja, en cuya parte más profunda encontraremos el lago Öskjuvatn y el diminuto pero extraño Viti, forma un extraño universo, en el corazón del campo de lava de Ódáðahraun. Acierto a visitarlo en una jornada otoñal, con las nubes bajas realzando la dureza del paisaje, pero sin lluvia ni viento. Lo único que siento es no disponer de más tiempo para disfrutarlo.
Describo mi excursión por la caldera en El cráter del Askja.
En el este de las Tierras Altas.
Una larga excursión por el este de las Tierras Altas, con el bosque de Hallormsstaðaskógur como principio y fin. Acaba siendo un día caótico pero, mal que bien, logro cubrir todos mis objetivos, que no eran precisameente poco ambiciosos. Durante el regreso, la falta de combustible me llevó a improvisar un desvío por la F910.
La entrada Un día en las Tierras Altas nororientales se centra principalmente en mi regreso por la F910, en unas condiciones un tanto complicadas.
El faro de Dalatangi.
Regreso al Mjóifjörður, con el firme propósito de recorrer hasta el final la carretera 953, que va a morir junto al faro de Dalatangi. Aunque el día no es tan arrebatadoramente hermoso como durante mi anterior excursión por el fiordo, también hace más sencillo conseguir mis objetivos. Tan solo la lluvia frustra mis dos intentos de llegar a Prestagilsfoss.
En Una excursión a Dalatangi puedes ver mi ruta completa, de ida y vuelta, hasta el faro.
Vöðlavíkurvegur.
De todas las carreteras de Islandia que he recorrido, esta es la única que conozco que, a pesar de no llevar una F delante de su número, te obligará a vadear dos pequeños ríos. Al menos, si quieres llegar hasta el final de la ruta, junto a la playa de Vaðlasandur. Acierto a recorrer la pista en una mañana asombrosamente apacible, casi veraniega.
Puedes ver la excursión en Vöðlavíkurvegur.
Skriðdals- og Breiðdalsvegur.
Hasta el año 2017, la Ring Road atravesaba el paso de Breiðdalsheiði, a 470 metros de altitud. En la actualidad, ese tramo concreto se ha convertido en la carretera 95. Una ruta que, más allá de permitirte apreciar cómo han evolucionado las comunicaciones en Islandia, recorre un hermoso paisaje de montaña.
En Skriðdals- og Breiðdalsvegur describo un itinerario de este a oeste.
Loðmundarfjarðarvegur.
Probablemente, Loðmundarfjarðarvegur sea la carretera menos conocida de Islandia. Una pista remota, en una de las esquinas de la isla, que en realidad no lleva a ninguna parte, aunque recorre unos hermosos paisajes, en el tramo más septentrional de los Fiordos del Este. En pocas palabras: la ruta perfecta. Tengo la mala suerte de elgir un día con las nubes muy bajas, que me obligan a dar media vuelta a menos de 16 kilómetros de mi destino.
Puedes ver mi recorrido parcial de la F946 en Loðmundarfjarðarvegur entre la niebla.
Flateyjardalsvegur.
Terminamos con otra pista poco conocida, en las «Tierras Altas difusas». La F899 se adentra en las montañas del norte de la península de Flateyjarskagi. Con un trazado complejo, llena de vados y recorriendo un paisaje de una gran belleza, insospechadamente montañoso a pesar de la proximidad del mar. Aunque no pude llegar hasta el final, acabó siendo de lo mejor de mi segundo viaje otoñal a Islandia.
En Flateyjardalsvegur describo mi recorrido parcial por la F899.
Conclusión.
Eso es todo, de momento. Como muchas otras guías temáticas que he escrito sobre Islandia, esta es una entrada viva, que irá creciendo en paralelo a mis nuevos descubrimientos en la Tierra de Hielo. Según escribo estas líneas, ya tengo organizado un nuevo viaje a Islandia, en este caso menos de un mes después de la fecha de publicación. Y estoy fraguando otro, para septiembre del año próximo. En ambos, espero seguir visitando nuevos lugares en las Tierras Altas, mientras enmiendo alguno de los fracasos descritos anteriormente. Aunque, con toda seguridad, regresaré con una nueva lista de lugares pendientes, dentro de ese bucle sin fin en que se ha convertido mi lento descubrimiento de la Tierra de Hielo.
Mapa.
En el siguiente mapa interactivo, podrás encontrar todas las entradas del blog relacionadas con las Tierras Altas de Islandia. En línea con lo que he expresado anteriormente, incluyo lugares en la periferia de la isla que, si bien pueden no corresponder con el espacio geográfico, sí lo harán con el anímico. Puedes tomarlo como una referencia a las entradas sobre aquella Islandia en la que el espíritu de aventura compone una buena parte de la experiencia.
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Para ampliar la información.
Puedes ver todas las entradas del blog sobre las Tierras Altas, desde el punto de vista emocional, visitando https://depuertoenpuerto.com/tag/tierras-altas/.
Si, por contra, prefieres ceñirte a las Tierras Altas en su sentido geográficamente estricto, deberías ir a https://depuertoenpuerto.com/category/europa/escandinavia/islandia/tierras-altas/.
En inglés la oficina meteorológica de Islandia tiene su web en https://en.vedur.is.
La página https://roads-and-rivers.com/en/iceland-f-road/ da información y consejos enfocados a quien quiera recorrer las Tierras Altas al volante de un SUV.
También es interesante la breve reseña de cada pista que puedes ver en https://www.motorhomeiceland.com/blog/iceland-f-roads.
En Epic Iceland encontrarás un buen artículo con recomendaciones sobre cómo vadear ríos: https://epiciceland.net/icelandic-rivers-how-to-cross/.
Finalmente, en https://www.vegagerdin.is/en/the-transportation-system/the-road-system/roads/opening-of-mountain-roads puedes ver la información más actual sobre las fechas de apertura de las pistas.














































































