La granja de Glaumbær parece remontar sus orígenes a los lejanos tiempos del landnámsöld cuando, según el Landnámabók, esa zona concreta del Skagafjörður fue reclamada por Sæmundur suðureyski. Aunque él eligió para vivir un lugar que, como era habitual en la época, recibió su nombre: Sæmundarhlíð, «la ladera de Sæmundur». Nombre que ha perdurado hasta nuestros días. En cambio, no sabemos de dónde procede la denominación de Glaumbær, que podría hacer referencia a algún compañero o subordinado de Sæmundur. En cualquier caso, también habría dado nombre al lugar: «la granja de Glaumur».

Guðríður Þorbjarnardóttir

Guðríður Þorbjarnardóttir.

La primera referencia que tenemos de Glaumbær procede de la Saga de Grettir. Aunque el momento realmente interesante de la granja vino de la mano de Þorfinnur Karlsefni y su esposa Guðríður Þorbjarnardóttir. Þorfinnur había nacido en el Skagafjörður, en la cercana granja de Reynistaður. Poco después del año 1000 viajó a Groenlandia. Allí contrajo matrimonio con Guðríður, viuda del hijo de Leif Erikson. Juntos viajaron a Vinland, donde Guðríður había estado con su anterior marido. En los tres años que pasaron en Leifsbuðir tendría un hijo, Snorri Þorfinnsson, de quien se dice que es el primer descendiente de europeos nacido en América. Después, regresaron a Groenlandia, para más tarde viajar a Noruega y terminar volviendo a Islandia, donde compraron la granja de Glaumbær.

Los vestigios del siglo XI

Los vestigios del siglo XI.

Precisamente, fue la historia de Guðríður Þorbjarnardóttir la que me llevó a visitar Glaumbær. Había estado fugazmente en el antiguo emplazamiento de Laugarbrekka, la granja donde nació, durante un recorrido invernal por la península de Snæfellsnes. Allí, junto a un monumento similar al que existe en Glaumbær, había descubierto su fascinante historia, que no terminó con la compra de la granja. Una vez establecidos en Glaumbær, el matrimonio aún tendría otros dos hijos, antes de la muerte de Þorfinnur. Posteriormente Guðríður realizaría un último viaje, peregrinando hasta Roma, tras el que regresó a Glaumbær, donde terminó sus días como monja de clausura. En la actualidad, lo único que queda de aquella época son unos restos, prácticamente indistinguibles del campo circundante, que fueron excavados entre los años 2001 y 2014. En cualquier caso, aquella fría tarde, en el desolado occidente de Snæfellsnes, me había prometido que, en cuanto tuviera ocasión, visitaría Glaumbær.

Construcciones de turba en Glaumbær

Construcciones de turba en Glaumbær.

Tardé 19 meses en lograrlo. En cualquier caso, la mayor parte de lo que podemos ver actualmente en Glaumbær tiene un origen mucho más reciente. La parte más llamativa del museo, sus casas de turba, serían de los siglos XVIII y XIX. En concreto, se piensa que el conjunto de 13 edificios adquirió su configuración actual en torno a 1750. La última remodelación habría sido realizada entre 1876 y 1879. El conjunto dejó de estar habitado en 1947, cuando fue declarado oficialmente como un edificio protegido. Al año siguiente, pasaría a formar parte del Museo del Patrimonio de Skagafjörður.

La cocina de Glaumbær

La cocina de Glaumbær.

Más allá de su pintoresco aspecto exterior, el museo nos permite visitar el interior del conjunto, donde podremos vislumbrar el modo de vida en una granja islandesa del siglo XIX. Llaman la atención la pobreza material de los almacenes y despensas, donde el suelo también era de tierra. Incluso la cocina carece de pavimento, en una granja que debía estar entre las más ricas de la comarca. Unas condiciones higiénicas bastante mejorables y un buen recordatorio del deplorable nivel de vida que, históricamente, ha tenido Islandia. Algo que contrasta con la realidad actual de uno de los países más prósperos del mundo y que llamará vivamente la atención a todo el que desconozca la complicada historia de la isla.

Baðstofa de Glaumbær

Baðstofa de Glaumbær.

La situación mejora algo en las estancias donde se hacía la vida diaria. Entre las que destaca la clásica baðstofa. Una habitación que lo mismo servía como dormitorio, que de salón principal o cuarto de trabajo. Buena parte de la vida en una casa tradicional islandesa giraba en torno a esta habitación, donde las camas se transformaban en algo parecido a un sofá, mediante el simple procedimiento de retirar uno de sus laterales de madera. Más allá de la optimización del espacio, la baðstofa permitía aprovechar la energía, al evitar tener que calentar distintas habitaciones. Por este motivo, también era frecuente que se encontraran en la planta alta, justo encima de los establos.

Gilsstofa

Gilsstofa.

El conjunto se complementa con otros edificios, que nos permiten apreciar la evolución en el modo de vida de las granjas y la mejoría en las condiciones materiales. El más antiguo es Gilsstofa, donde podremos descubrir otra de las ancestrales tradiciones islandesas: la de sus «casas viajeras». Otro símbolo de la precariedad material de la antigua Islandia y de su crónica falta de madera. Gilsstofa fue construida en 1849 en el Eyjafjörður. Su propietario, Eggert Briem, fue nombrado en 1861 comisionado del distrito del Skagafjörður, donde se mudó junto con su casa. El edificio pasaría por cinco ubicaciones distintas, antes de ser desmontado nuevamente y llevado a su actual emplazamiento, en 1996.

Interior de Gilsstofa

Interior de Gilsstofa.

En la actualidad, en la planta baja del edificio podremos ver cómo eran los salones de la clase acomodada islandesa del XIX. También están las oficinas administrativas del museo y, en su planta alta, un espacio dedicado a exposiciones temporales. El día de mi visita, una interesante exhibición sobre las casas y otros edificios de turba en la zona del Skagafjörður.

Áshús

Áshús.

Áshús fue construida entre 1883 y 1886 en Ás. Fue concebida para alojar una escuela, pero finalmente fue utilizada como residencia familiar hasta 1977. En 1991 fue trasladada a su emplazamiento actual, mediante el expeditivo método de cargar con el edificio completo en un camión. Representa una nueva evolución en el diseño de las viviendas de la clase acomodada islandesa. Por ejemplo, en su tejado podemos apreciar que se ha dejado de utilizar el césped como elemento aislante.

Interior de Áshús

Interior de Áshús.

En su interior, además de la cafetería del museo, encontraremos diversas exhibiciones, sobre trajes tradicionales islandeses, el poeta Hjálmar Jónsson, varias exposiciones sobre mujeres de la zona, un salón y una cocina del siglo XX o una reconstrucción del salón de Eggert Ólafur, el funcionario que hizo construir la casa. Por último, hay una pequeña muestra de la mecanización de tareas tradicionales. Algo en lo que, aparentemente, los moradores de Áshús fueron pioneros, introduciendo diversas tecnologías en la zona del Skagafjörður.

Lögmannshlíðarkirkja

Lögmannshlíðarkirkja.

Junto al museo, pero sin formar parte del mismo, está la iglesia de Glaumbær. Aunque en la actualidad suele ponerse en duda, según la Saga de los groenlandeses la primera iglesia del lugar fue levantada por orden de Snorri Þorfinnsson, para cumplir la promesa que había hecho su madre durante su peregrinación a Roma. En cualquier caso, el poco agraciado templo que podemos ver en la actualidad se construyó en 1926, después de que el anterior edificio de madera, levantado en 1870, fuese destruido por un violento temporal.

Interior de Lögmannshlíðarkirkja

Interior de Lögmannshlíðarkirkja.

Como tantas iglesias de Islandia, su interior atesora los escasos objetos legados por sus antecesoras. En este caso, un altar de madera del siglo XIX. También hay un par de candelabros del XVIII, pero se desconoce si estaban en el templo anterior o fueron donados posteriormente por un artesano local. Aunque quizá el bien más preciado de la iglesia sean las tablas que adornan sus paredes, aparentemente procedentes de un púlpito danés, pintado en 1685 y troceado alrededor de 1930.

La entrada principal de Glaumbær

La entrada principal de Glaumbær.

Más allá del pintoresco aspecto de sus casas tradicionales de turba, Glaumbær es un buen lugar en el que profundizar en el conocimiento de la historia de Islandia y las duras condiciones que, no hace tanto, soportaban sus habitantes. Ubicado junto a la carretera 75, apenas 7.500 metros al norte de Varmahlíð, en la Ring Road, puede ser la pausa perfecta mientras recorres el tramo septentrional de la principal ruta turística de la Tierra de Hielo.

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Para ampliar la información.

Viajablog tiene una entrada con información práctica: https://www.viajablog.com/como-visitar-glaumbaer-islandia/.

En inglés, la web oficial del museo está en https://www.glaumbaer.is/en.

También son interesantes los dos artículos en Guide to Iceland: https://guidetoiceland.is/travel-iceland/drive/glaumbaer y https://guidetoiceland.is/connect-with-locals/regina/glaumbaer-in-skagafjorur-in-north-iceland.