Todos hemos visto espectaculares imágenes de Islandia a vista de dron. Desde innumerables videos en YouTube hasta los salvapantallas de algunos dispositivos de Apple. Volar un dron en la Tierra de Hielo nos permitirá obtener tomas de sus impresionantes paisajes, imposibles de lograr por otros medios. Pero, una vez más, las dudas son numerosas. ¿Es legal volar un dron en Islandia? ¿Cuáles son las limitaciones? ¿Resulta sencillo? ¿Qué lugares pueden ser interesantes?

Consideraciones previas.

Como en otras guías, comenzaré con una advertencia. Lo que vas a ver a continuación está basado en mi experiencia personal y en las regulaciones vigentes, según escribo estas líneas en otoño de 2023. Y siempre me referiré a drones de menos de 250 gramos de peso. Los más habituales y con los que la legislación suele ser menos estricta. Es tu responsabilidad comprobar si tu dron entra dentro de esta categoría, o si se ha producido algún cambio legal que pueda afectarte.

Langisjór a vista de dron

Langisjór a vista de dron.

Ten en cuenta que escribo como ciudadano de un país miembro de la Unión Europea. Aunque Islandia no sea parte de la Unión, a muchos efectos es como si lo fuera. Uno de ellos es la regulación del vuelo de drones. Por último, mucho de lo aquí escrito se refiere a uso no comercial. Si vas a utilizar el dron profesionalmente, también deberías visitar la web de la Administración de Transporte de Islandia, en https://island.is/en/o/transport-authority/drones.

¿Qué requisitos debo cumplir para volar un dron en Islandia?

En primer lugar, deberás estar registrado como operador de dron. Puedes hacerlo cómodamente en https://flydrone.is/register. Ten en cuenta que, si estás registrado en cualquier país miembro de EASA, como España, no es necesario que lo hagas en Islandia.

Tampoco es imprescindible que registres tu dron, pero deberá estar etiquetado, con tu número de operador, tu nombre y tus datos de contacto, incluyendo al menos un número de teléfono.

¿Dónde se puede volar un dron en Islandia?

Si tienes un dron en España, verás que Islandia es un país mucho menos restrictivo en cuanto al vuelo de drones. Al contrario que en nuestro país, en la Tierra de Hielo hay mucho más espacio en el que puedes volar legalmente el dron que aquel en el que está prohibido. Lo que no quiere decir que puedas hacerlo en cualquier parte.

Sobrevolando Keflavik

Sobrevolando Keflavik (en avión).

Está prohibido volar a menos de 2 kilómetros de un aeropuerto internacional, contados desde el límite de sus pistas. En los aeropuertos locales, la distancia se reduce a 1.500 metros.

Tampoco puedes volar sobre personas ajenas a ti. Mucho menos sobre una aglomeración. Así mismo, no podrás volar por encima de vehículos que no sean de tu propiedad o hayas alquilado. Ni puedes acercarte a menos de 150 metros de edificios gubernamentales (hospitales, policía, bomberos, etc.). Para el resto de edificios, la distancia permitida es de 150 metros zonas rurales y 50 en las urbanas, salvo que tengas autorización del propietario.

Por último, si quieres volar por la noche, tu dron deberá llevar luces de balizamiento. Al menos una de ellas tiene que ser verde y parpadear.

Parques nacionales y áreas naturales protegidas.

Leerás en muchos lugares que está prohibido volar drones en los parques nacionales de Islandia. La regla no es tan estricta. Solo será necesario tener ciertas precauciones adicionales y, generalmente, conseguir un permiso.

En Vatnajökull, el mayor de todos, es muy sencillo conseguir autorización. Puedes hacerlo rellenando un formulario en https://vatnajokulstjodgardur.oneportal.is/opnarumsoknir/Application.aspx?id=201 con al menos 10 días de antelación. Otra opción es pedir sobre la marcha permiso a algún «ranger» que te encuentres durante tu visita. Ambas son gratuitas, al menos de momento.

En Þingvellir el vuelo está permitido, salvo en las zonas más frecuentadas del parque, donde se prohibe entre las 9:00 y las 18:00. Puedes ampliar la información en https://www.thingvellir.is/en/administration/licensing/droneflying-for-personal-use/.

Stútur

Stútur.

Para Snæfellsjökull y el resto de las zonas protegidas, hay que solicitar autorización en https://ust.is/english/visiting-iceland/permits-in-protected-areas/photography-cinematography-and-drone-flying/. Ten en cuenta que, en este caso, la solicitud es más complicada. Además de tener un coste de 38.000 coronas islandesas, que te daría derecho a pedir permiso en dos áreas distintas. Casi 130 € por área, aunque se pueden pedir varios emplazamientos distintos dentro de cada área sin incrementar el coste. Así mismo, es posible especificar un rango de fechas, por si el clima se tuerce.

Lugares turísticos.

Cada vez es más común encontrar carteles prohibiendo el uso de drones en las áreas turísticas más populares, como Gullfoss, Seljalandsfoss, Skógafoss o Reynisfjara. El motivo suele ser evitar molestias a los demás visitantes. Respeta las normas y, cuando vueles en un área donde está permitido, procura no molestar a otras personas que pueda haber por la zona y mucho menos a las aves y demás vida salvaje. Si lo haces, lo único que lograrás será que cada vez se añadan más lugares a la prohibición.

¿Qué otras limitaciones existen?

La altura máxima permitida es de 120 metros. Ten en cuenta que deberás medir la altura desde el terreno sobre el que vuela el dron en cada momento, no desde tu posición.

Deberás mantener el dron siempre dentro de tu rango visual.

Nunca deberás interferir con el tráfico aéreo. Si, por ejemplo, estás volando un dron junto a una erupción volcánica y aparece un helicóptero, deberás alejarte de éste lo antes posible. Puede parecer una situación improbable, pero la he vivido en primera persona.

¿Es complicado volar un dron en Islandia?

La respuesta dependerá mucho de las circunstancias concretas que encuentres. Por una parte, los grandes espacios abiertos de Islandia son un lugar perfecto para volar un dron. Sin árboles, edificios o cualquier otro de los impedimentos que, en muchos otros lugares, te pueden complicar la vida.

Pero también deberás tener en cuenta que Islandia es un lugar salvaje. Puede comenzar a llover o nevar en cuestión de minutos, por no hablar de los vendavales, tan frecuentes en la isla. O las temperaturas bajas, que acortarán la vida de tus baterías.

La laguna, a vista de dron

La laguna del Sólheimajökull, a vista de dron.

En este sentido, más allá de tu experiencia volando un dron en condiciones más «civilizadas», deberías seguir una serie de consejos específicos:

  • Procura llevar siempre baterías de repuesto. En Islandia los espacios suelen ser enormes y gastarás mucho tiempo y energía recorriéndolos.
  • En invierno, evita que las baterías se enfríen y pierdan eficacia. Guárdalas en un bolsillo interior, cerca de tu cuerpo.
  • No apures las baterías, sobre todo en invierno o volando sobre zonas en las que no podrás recuperar el dron en caso de que éste caiga.
  • Observa el horizonte. Si ves que se acerca un frente de lluvia o nieve, haz regresar el dron lo antes posible. En Islandia, el tiempo puede cambiar en unos pocos minutos.
  • Ten mucho cuidado con el viento. Aunque éste no sea tan intenso como para impedirte volar, afectará a la duración de las baterías, sobre todo si intentas mantener el dron en una posición estática.
  • También deberás tener en cuenta que, si estás en un valle o a sotavento de una montaña, las condiciones de vuelo pueden cambiar según eleves el dron.
  • Si intentas volar en un día de viento, procura hacerlo en dirección contraria a éste. Evitarás que el dron agote su batería luchando contra el viento durante el regreso.
  • Nunca vueles sobre el mar o una zona complicada con viento fuerte de espaldas. Puedes encontrarte con que el dron no sea capaz de regresar.
  • Si vuelas sobre una erupción volcánica, considera que el magma puede provocar alteraciones en el campo magnético, que inducirán a error al sistema GPS de tu dron. No confíes ciegamente en él y permanece especialmente atento a la vista que muestra tu pantalla.
  • Ten en cuenta que la lava puede estar a mas de 1.000ºC. Si vuelas muy bajo, o permaneces demasiado tiempo en posición estática sobre magma líquido, tu dron puede acabar derretido. Incluso aunque no se funda, también es posible que las lentes de la cámara se deformen, a veces de forma irremediable.

Por mucho cuidado que pongas, siempre será posible que acabes estrellando tu dron. Esfuérzate en recuperarlo. Más allá de tu pérdida económica, ten en cuenta que las baterías y demás componentes electrónicos del dron son altamente contaminantes. No mancilles la salvaje belleza de Islandia.

¿Merece la pena llevar un dron a Islandia?

En mi opinión, sin duda. Teniendo en cuenta que en la mayor parte del país podrás volar sin problemas, o con el mínimo inconveniente de tener que rellenar una solicitud en línea, sencilla y gratuita, tienes una cantidad enorme de lugares en los que lograr tomas espectaculares. Si a esto añades que, en Islandia, prácticamente cada visita a un mismo lugar es diferente, prepara una buena cantidad de tarjetas de memoria, o correrás el riesgo de agotar todo tu almacenamiento.

¿Dónde puede ser interesante volarlo?

La lista de lugares sería virtualmente infinita. Lo que sigue son tan solo algunos ejemplos. He subido fragmentos de video «en crudo» sin ningún tipo de edición, efecto o retoque. Su único propósito es poner en contexto cada emplazamiento.

Muestro espacios en los que, en principio, no necesitarías permisos especiales. Ten en cuenta que llevo varios años visitando Islandia. Puede que en alguno de los espacios que comento, ahora esté prohibido volar un dron. O que lo esté cuando tú leas esta entrada. Aunque se pueda encontrar información sobre los espacios protegidos, no he podido localizar un mapa o un listado de los emplazamientos turísticos en los que no se permite el vuelo.

Reykjanes:

Pese a ser la zona más civilizada de Islandia y aquella en la que se ubica su principal aeropuerto internacional, la península de Reykjanes no está falta de zonas interesantes, en las que se puede volar un dron sin problemas.

Pese a tener un acceso relativamente sencillo y a su proximidad a la Laguna Azul, la cadena de cráteres de Eldvörp no suele recibir demasiadas visitas.

Vigdísavallavegur.

La carretera 428 es una de las menos conocidas de la península. Una auténtica joya escondida. Su escaso tráfico la hace perfecta para encontrar lugares en los que volar un dron. Si quieres conocerla, te interesará leer Vigdísavallavegur, en las «Tierras Altas» de Reykjanes.

Brimketill.

En un día con el mar movido, es un lugar fascinante desde el que grabar y fotografiar las olas. Ten muy en cuenta el viento. Si éste viene desde el sur, será bueno para volar el dron, pero puedes acabar con algún remojón. Si viene del norte, corres el riesgo de perder el dron. En cambio, será perfecto para hacer fotografías. Disfruté de estas circunstancias en mi primera visita, que puedes ver en esta entrada del blog.

Costa meridional:

A pesar de ser una de las zonas más turísticas de Islandia y que algunos sectores forman parte del parque nacional de Vatnajökull, sigue siendo posible encontrar lugares tranquilos en los que volar un dron sin demasiadas complicaciones.

Sólheimajökull.

Uno de los glaciares más próximos a Reikiavik, que además no forma parte de ningún parque nacional, por lo que se debería poder volar libremente. Ten en cuenta que lo visité durante el mes de abril de 2021, en plena pandemia, por lo que desconozco cómo puede estar de concurrido durante un año normal. En esta entrada del blog tienes más información sobre el glaciar.

Múlakvísl.

Un pequeño aparcamiento, justo al oeste del puente de la Ring Road sobre el Múlakvísl, puede ser el lugar ideal desde el que grabar la clásica toma aérea con un río glaciar desparramándose por la llanura, en una infinidad de brazos entrelazados. Ten en cuenta que, sobre una montaña cercana, hay una antena de comunicaciones. Además de las restricciones en cuanto a distancia de seguridad, puedes tener alguna interferencia.

Kúðafljót.

La carretera 204 ofrece varios emplazamientos tranquilos, en las proximidades del río, desde los que grabar cómodamente los ilimitados páramos del sur de Islandia. Al este de la carretera se extienden los campos de musgo de Eldhraun. Cuando no están cubiertos de nieve, pueden ser un lugar interesante sobre el que volar. Al oeste, el laberíntico río Kúðafljót. En ambos casos, debes tener en cuenta que será muy complicado recuperar el dron si sufre un accidente.

Este de Islandia:

Su recortada costa ofrece innumerables oportunidades para conseguir tomas muy interesantes. También es una zona mucho más tranquila que la costa meridional y, aunque tiene algunas zonas protegidas, no son tantas.

Eystrahorn.

El entorno de Eystrahorn es espectacular y mucho menos conocido que el de su hermano del oeste. Además, aquí no tendrás que pagar por acceder. Pero ten en cuenta que la Ring Road pasa a escasos metros, hay un faro y una antena de comunicaciones y la zona suele estar llena de aves. Aunque tu peor problema será el viento. De todas las veces que lo he visitado, tan solo en una logré volar el dron, tras llevar varias horas en el lugar. Aún así, la «ventana de oportunidad» apenas duró 20 minutos. Cuando aterricé para cambiar la batería, tuve que renunciar a un segundo vuelo.

Æðarsteinsviti.

Un pequeño faro, al norte de Djúpivogur, desde el que podrás grabar el hermoso Berufjörður, el más meridional de los Fiordos del Este. Te en cuenta que una parte del fiordo, en las inmediaciones de la antigua granja de Teigarhorn, es zona protegida. Tendrás que evitarla.

Seyðisfjörður.

El fiordo tiene un poco de todo. Un valle con cascadas, un pueblo en su extremo occidental, hermosas montañas y, para ser Islandia, un tráfico naval relativamente intenso, sobre todo en verano, que puede permitirte lograr alguna toma interesante. Un buen lugar para volar el dron puede ser el pequeño aparcamiento que hay en la carretera 951, junto a la desembocadura del Vestdalsá.

Hengifoss.

Más allá de la propia cascada, una de las más espectaculares de Islandia, la caminata de 2.500 metros hasta Hengifoss también nos permitirá volar sobre la fotogénica Litlanesfoss, rodeada por una de las formaciones de columnas basálticas más hermosas de toda la isla.

Carretera de la Costa Ártica:

Una incipiente ruta turística, todavía poco frecuentada, en la que podrás encontrar lugares casi desconocidos, muy alejados de la avalancha de visitantes que inunda el sur de la isla. Todo ello en la zona más septentrional de Islandia.

Kálfshamarsvík.

Las columnas basálticas de Kálfshamarsvík, el cercano faro y la costa que los rodea, forman un conjunto tan interesante como poco conocido, al noroeste de la península de Skagi. Describo la zona en esta entrada del blog: El faro de Kálfshamarsviti.

Grafarkirkja.

Una de las iglesias más antiguas de Islandia. En verano suele recibir bastantes visitas, pero en invierno la soledad y el descarnado campo que la rodean hace sencillo realizar tomas de dron. Ten en cuenta que hay una granja habitada en las inmediaciones.

Lágheiði.

El tramo sin asfaltar de la carretera 82 atraviesa el agreste interior de la península de Tröllaskagi. Una ruta solitaria, en cuyos escasos 36 kilómetros encontraremos varios lugares muy interesantes para volar el dron. Ten en cuenta que tan solo podrás atravesarla durante los meses de verano. Describo el itinerario en esta entrada del blog.

Fiordos del Oeste:

Una región periférica, a desmano de las principales rutas turísticas, caracterizada por sus impresionantes paisajes, muy distintos a los del resto de la isla. Su escasa población se une a la falta de visitantes para conformar la zona «civilizada» mas solitaria de Islandia.

Garðar BA 64.

Puede que un barco varado, oxidándose lentamente en el duro clima de Islandia, no sea la toma que tenías en mente. Pero resultará un curioso contrapunto a la deslumbrante naturaleza de la región.

Kollafjörður.

Las posibilidades de los fiordos, sobre todo en su duro invierno, son casi infinitas. Kollafjörður, en el sur de la región, es solo un ejemplo, en una carretera bastante tranquila, incluso para el exigente estándar de la región.

Tierras Altas:

Quizá la zona más salvaje de Islandia sea también la más interesante a la hora de volar un dron. Incluye varios espacios protegidos, como las zonas comprendidas en el parque nacional del Vatnajökull o la reserva natural de Fjallabak, entre otros. Aun así, la cantidad de espacio «libre» y las maravillas que esconde son incontables. Con la ventaja de que, con escasas excepciones, no habrá nadie a quien molestar con tu dron en varios kilómetros a la redonda. El único problema será la dificultad para llegar a muchos de los lugares y que, en invierno, son virtualmente inaccesibles. En este sentido, te recomiendo leer otra entrada del blog, sobre la conducción en las Tierras Altas de Islandia.

Kaldadalsvegur.

Una de las pistas menos complicadas de las Tierras Altas, que en verano se puede atravesar con cualquier vehículo que tenga tracción a las cuatro ruedas. Con la ventaja añadida de estar relativamente cerca de Reikiavik y Þingvellir. Ofrece unas vistas espléndidas sobre el flanco occidental del Langjökull y la llanura de Geitlandshraun. Puedes ver nuestro primer recorrido en esta entrada del blog, aunque la toma que tienes sobre estas lineas es de un día mucho más despejado.

Hrafnabjargafoss.

Aldeyjarfoss, aguas arriba de la célebre Goðafoss, es una cascada hermosa y poco visitada. Aunque, en mi opinión, gana poco en una toma de dron. Puede ser más interesante adentrarse un poco más en las Tierras Altas, hasta la todavía más remota Hrafnabjargafoss. Su laberinto de roca y agua ofrece innumerables oportunidades.

Mælifellssandur.

Uno de los lugares más espectaculares de Islandia. Está situado junto a la F210, una de las pistas más complicadas de Fjallabak. Pero también se puede llegar desde el sur, con menos dificultad, recorriendo la F232. Si quieres más detalles, te recomiendo visitar esta entrada del blog: Al norte del Mýrdalsjökull.

Conclusiones.

Lo que acabas de ver no es más que una pequeña muestra de las posibilidades del país, grabada por un piloto de dron mediocre. Si realmente estás acostumbrado a volar drones, lograrás tomas que a ti mismo te costará creer que son reales. En cambio si, como yo, tienes escasa experiencia, no te desanimes. Con la debida prudencia, es relativamente sencillo volar un dron en Islandia. Y la mejor forma de soltarte es practicando. El premio serán hermosas tomas, imposibles de lograr por otros medios.

Seas experto o novel, deberás tener en cuenta que la naturaleza de la isla, pese a su aspecto duro y salvaje, es extremadamente frágil. Respétala y no dejes atrás ninguna huella de tu paso. Islandia y aquellos que lleguen detrás tuyo te lo agradecerán.

Mapa de ubicaciones.

Para ampliar la información.

Si vas a recorrer Islandia volando tu dron, quizá te vengan bien otras dos páginas de este blog. Una dedicada a la conducción (https://depuertoenpuerto.com/conducir-en-islandia-la-guia-completa/) y otra a los hoteles (https://depuertoenpuerto.com/islandia-de-hotel-en-hotel/).

En inglés, la sección dedicada a los drones en la web oficial de la Autoridad de Transportes de Islandia está en https://island.is/en/o/transport-authority/drones.

También te interesará consultar https://island.is/en/drone-operation.

En https://kortasja.ust.is/mapview/?application=FRID puedes ver un mapa con las principales zonas protegidas, en las que puede haber restricciones de vuelo.