Quinto día en Islandia. Había llegado el momento de separarse de la costa ártica. En realidad, no tenía elección, pues ninguna carretera recorre la abrupta y despoblada costa oriental de la península de Flateyjarskagi. Y, de todos modos, tenía previsto dar un rodeo para visitar el lago Mývatn, de cuyo paisaje invernal tenía magníficas referencias. A priori, uno de los puntos culminantes de mi periplo por Islandia. ¿Sería su entorno aún más extraño y mágico que en verano?

Amanecer en el puerto de Húsavík.

No tenía pensado visitar el puerto de Húsavík. Pero salí del hotel relativamente pronto, aparentemente con tiempo de sobra para lo que, ingenuo de mí, pensaba que sería una jornada relajada, recorriendo los alrededores del lago Mývatn. Según enfilaba hacia la carretera 85, la visión del amanecer, con la luna brillando en un cielo con sutiles tintes rosáceos sobre las laderas nevadas de Flateyjarskagi, me empujó a cambiar de plan.
Cuando, por fin, logré liberarme del embrujo de Húsavík, enfilé hacia el sur por la carretera 85. Para después acortar, camino de la Ring Road, por la 845. Avanzaba en solitario, por una carretera bien asfaltada y limpia de nieve, recorriendo un inmaculado paisaje blanco entre los ríos Laxá y Skjálfandafljót. Una vez más, conducir por Islandia era increíblemente gratificante.

El amanecer en Húsavík había sido frío. Según me alejaba del mar, las temperaturas bajaron todavía más. A las diez, mientras atravesaba la diminuta Laugar, en la Ring Road, el termómetro del coche marcaba -14ºC. Al menos no hacía viento y el sol brillaba con fuerza, sobre un cielo casi completamente despejado.

Una pausa en Laxárdalsheiði

Una pausa en Laxárdalsheiði.

Me detuve en el borde de Laxárdalsheiði, justo antes de comenzar el descenso hacia el río. Pese al frío, llevaba toda la mañana bajo un sol espléndido. Lo último que esperaba era encontrarme con el valle del Laxá y el lago Mývatn cubiertos por la niebla. ¿Arruinaría ésta mis planes? De momento, no me preocupé, limitándome a disfrutar del mágico entorno, a pesar de las temperaturas gélidas, que habían bajado hasta los -16ºC.

Cuando llegué al Mývatn, la niebla no era tan densa como parecía desde las alturas. Aunque aun cubría algunas zonas, buena parte del entorno estaba bañado por el sol. Pero las huellas que había dejado a su paso eran evidentes. El campo estaba cubierto por una impresionante cencellada, que teñía de blanco la escasa vegetación. El paisaje resultante era de una belleza irreal. Mientras tanto, la temperatura había seguido descendiendo. Ahora rondaba los -22ºC.

Mi primer destino en las inmediaciones del lago era Hverir, al este del paso de Námaskarð. Si, hasta entonces, el paisaje había sido mágico, según me aproximaba al paso las humaredas de las fuentes hidrotermales de la zona lo llevaron a otro nivel. En cualquier caso, aquello solo era un aperitivo de lo que me esperaba al otro lado de las montañas.

Hverir en invierno.

Puede que Hverir sea el segundo lugar más visitado del norte de Islandia, tan solo por detrás de la célebre Goðafoss. En todo caso, había sido la segunda visita de nuestro primer día en Islandia, a finales de julio de 2017. En Hverir pudimos «disfrutar» por primera vez de las extrañas sensaciones que trasmite un campo geotermal. Sus colores, sus sonidos y, sobre todo, sus extraños y penetrantes aromas, no siempre agradables.
Lo que había previsto como una visita de entre 30 y 60 minutos, acabó prolongándose por más de dos horas. Retraso que se añadía al acumulado durante mi paseo imprevisto por el puerto de Húsavík. Al final, eran más de las dos de la tarde cuando cruzaba nuevamente Námaskarð en dirección oeste. Islandia, otra vez, haciendo de las suyas.

El cráter de Hverfjall desde la Ring Road

El cráter de Hverfjall desde la Ring Road.

A pesar de lo cual, no pude resistir el impulso de hacer una breve pausa para fotografiar la silueta nevada del cráter de Hverfjall, con sus oscuras laderas parcialmente cubiertas de nieve. El Hverfjall acabaría convirtiéndose en mi obsesión personal durante el día y medio que pasé en el entorno del Mývatn. Su imponente presencia aparecía en los momentos más imprevistos. La fotografía que saqué desde el coche, aparcado de cualquier manera en la cuneta de la Ring Road, sería la primera de una larga serie que, con todo tipo de encuadres, perspectivas e iluminación, acabaría haciendo durante aquel viaje.

Mi siguiente destino era Hofði. Una pequeña península en la orilla oriental del lago. Me desvié hacia el sur, por la carretera 848, que rodea el Mývatn por el sureste, para reencontrarse nuevamente con la Ring Road junto al puente de ésta sobre el río Laxá, que sirve de desagüe al lago. El paisaje que recorría, siempre a la sombra del Hverfjall, seguía siendo de una belleza sublime. Y las temperaturas parecían comenzar a recuperarse, subiendo nuevamente hasta los -20ºC.

Un paseo invernal por Hofði.

Hofði es un lugar relativamente popular entre los habitantes de Islandia, que por contra pasa desapercibido para buena parte de los turistas que visitan la isla, más interesados en ver sus extraños fenómenos geológicos, o los restos que éstos han dejado en su atormentado paisaje, que en pasear por un bosquecillo con menos de un siglo de antigüedad. Mejor, pues parte del encanto de Hofði está en la tranquilidad que se respira en sus caminos.
Cuando salí de Hofði, el día seguía «templándose». El termómetro del coche marcaba ahora -16ºC. Pero, al ir a colocar el teléfono en su soporte, observé que estaba apagado. Durante mi recorrido por Hofði, había cometido el error de principiante de llevarlo en un bolsillo exterior del abrigo. La batería del teléfono se había enfriado hasta tal punto, que no pudo seguir alimentándolo.

Afortunadamente, mi siguiente destino apenas estaba a 4 kilómetros de distancia y conocía de sobra el camino. Con el teléfono en el bolsillo del pantalón, recuperando lentamente su temperatura, me dispuse a hacer la última visita del día. Mientras el Hverfjall seguía dominando el paisaje, ahora hacia el norte.

Dimmuborgir en invierno.

Dimmuborgir es uno de los lugares más populares en las inmediaciones del lago Mývatn. Un amplio estacionamiento, un «centro de visitantes» (que en realidad es poco más que una cafetería) y una senda asfaltada y perfectamente señalizada son buena prueba de ello. Pero, como en tantos lugares de Islandia, la mayor parte de sus visitantes se limita a realizar un breve trayecto por la parte más próxima al aparcamiento, sin molestarse en conocer a fondo el lugar.
Salí de Dimmuborgir con la noche echándoseme encima. Pero tan solo tenía que conducir 14 kilómetros hasta el hotel Laxá, al que llegué al filo de las seis de la tarde. Mientras cenaba, aproveché para recapitular la jornada. Pese a la niebla y las bajas temperaturas, había sido un día de una belleza sublime. Aunque quizá fue el clima extremo, con el termómetro por debajo de lo habitual en Islandia, el responsable del extraño entorno por el que me había movido. Y, todo hay que decirlo, también había ayudado la completa falta de viento. Una circunstancia todavía más extraña, en la normalmente ventosa Islandia.

Klasar desde Hofði

Klasar desde Hofði.

Aquel día fue la cumbre de mi segundo periplo invernal por la Tierra de Hielo. Tenía muy buenas referencias del Mývatn en invierno, pero he de confesar que superó con creces mis mejores expectativas. Pensándolo bien, puede que haya sido el día más hermoso que jamás he podido disfrutar en Islandia. Quizá no fue tan espectacular como mis excursiones a los volcanes en erupción, ni tuvo la belleza primigenia de los recorridos por Fjallabak. Pero los extraños paisajes que visité, la casi absoluta soledad en que los recorrí, el sereno encanto del entorno y las gélidas temperaturas a las que estuve expuesto, me dejaron un recuerdo imborrable. El único problema es que ahora me resisto a regresar al Mývatn. Temo sentirme defraudado.

Para ampliar la información:

Quien no tenga experiencia conduciendo en invierno por Islandia, puede visitar https://depuertoenpuerto.com/conducir-en-islandia-el-invierno/.

Las demás entradas de este blog sobre el lago Mývatn están en https://depuertoenpuerto.com/category/europa/escandinavia/islandia/ring-road/myvatn/.

En inglés, ZigZagonearth.com tiene una entrada sobre lugares que visitar en las inmediaciones del lago durante el invierno: https://www.zigzagonearth.com/lake-myvatn-winter-iceland/.

Se puede visitar la web oficial de turismo del Mývatn en https://www.visitmyvatn.is/en.