Húsavík se encuentra tan solo 57 kilómetros al sur del círculo polar ártico. Con apenas 2.300 habitantes, en muchos lugares del mundo sería poco más que una aldea recrecida. En la despoblada costa septentrional de Islandia, es una pequeña ciudad, separada de la capital por 463 kilómetros de carretera. En sus calles podemos encontrar un poco de todo: hoteles, restaurantes, tiendas . . . También cuenta con alguna instalación industrial, como la gran planta de PCC BakkiSilicon, situada tres kilómetros al norte. Pero la principal fuente de riqueza de Húsavík es su puerto, la razón de su existencia y el eje sobre el que gira toda la ciudad.

Húsavíkurkirkja

Húsavíkurkirkja en agosto de 2020.

El nombre de Húsavík se traduciría como «la ensenada de la casa». Según el Landnámabók, sería el lugar en el que se estableció Garðar Svavarsson, un vikingo sueco que, tras perder su rumbo en una tormenta, llegó a Islandia a finales de la década del 860. Fue el primer escandinavo que invernó en la isla y la primera parte del nombre del lugar derivaría de la casa que construyó para sobrevivir al duro clima de Islandia. A su marcha, dejó atrás un sirviente y dos esclavos, fundando una granja y dando a la tierra el nombre de Garðarshólmi, que no perduró. Aunque su hijo volvería años después a reclamar la propiedad, los noruegos, que mientras tanto habían comenzado el landnámsöld, nunca reconocieron sus derechos y acabarían asesinándolo. No le iría mucho mejor a su nieto, que también murió a manos de sus enemigos. La historia de este último forma parte de la trama de la Saga de Njál, la más renombrada entre las sagas islandesas.

Puerto de Húsavík desde el sur

Puerto de Húsavík desde el sur.

Vík, que se traduce como ensenada o lugar protegido en la costa, hace referencia al único puerto natural que hay en Skjálfandaflói, la amplia bahía en la que desembocan los ríos Skjálfandafljót y Laxá. Este último es el que sirve de desagüe al lago Mývatn, mientras que el Skjálfandafljót nace en el flanco norte del Vatnajökull, atravesando buena parte de la sección septentrional de las Tierras Altas. Sprengisandsleið, la principal «carretera» que atraviesa la zona, avanza durante un buen rato cerca de la orilla occidental del río.

Húsavík desde el puerto

Húsavík desde el puerto.

Más allá de ser el único puerto de una amplia región, Húsavík ha sabido capitalizar, como pocas localidades de Islandia, la creciente avalancha turística, que es simultáneamente una bendición y un problema para el país. Desde sus muelles zarpan barcos que navegan por las aguas con más fama para el avistamiento de ballenas en toda la isla. También es la base desde la que parten diversos cruceros de expedición por aguas del Grænlandssund. La zona del Atlántico Norte que en España denominamos estrecho de Dinamarca. Parte de estos viajes se realizan en embarcaciones tradicionales, que dan al puerto un aire nostálgico.

Muelle en el puerto de Húsavík

Muelle en el puerto de Húsavík.

No tenía pensado visitar el puerto de Húsavík. Pero salí del hotel relativamente pronto, aparentemente con tiempo de sobra para lo que, ingenuo de mí, pensaba que sería una jornada relajada, recorriendo los alrededores del lago Mývatn. Según enfilaba hacia la carretera 85, la visión del amanecer, con la luna brillando en un cielo con sutiles tintes rosáceos, sobre las laderas nevadas de Flateyjarskagi, me empujó a cambiar de plan. Me acercaría hasta los muelles del puerto a echar un vistazo rápido. Al menos, eso es lo que pensé.

Amanecer invernal en Húsavík

Amanecer invernal en Húsavík.

La sorpresa llegó cuando aparqué junto al muelle, para encontrarme con toda la parte septentrional del puerto cubierta de hielo. Éste formaba una superficie irregular, quebrada por múltiples grietas, que hacían la escena todavía más atractiva. Las aguas congeladas, los veleros amarrados a los muelles y las cumbres blancas de Víknafjöll como telón de fondo, componían una hermosa escena, que parecía sacada de otros tiempos. Escena que, además, me hizo olvidar por completo el motivo inicial de mi desvío.

Barcos de pesca en Húsavík

Barcos de pesca en Húsavík.

Pese a la proximidad del mar, la temperatura debía rondar los seis grados bajo cero. El intenso frío no había logrado congelar las aguas de la zona meridional del puerto, donde se agrupaba la mayor parte de la flota pesquera. Un numeroso grupo de gaviotas revoloteaba continuamente sobre ésta. Sus graznidos eran la única nota discordante en un entorno que permanecía sumido en una asombrosa paz.

Goleta Ópal

Goleta Ópal.

La única señal de actividad humana era una sutil columna de humo, surgiendo de una chimenea junto a la popa del Ópal. Me acerqué a curiosear. La goleta, construida en Alemania en 1951, pasó formar parte de la flota de North Sailing en 2013. Desde entonces, realiza cruceros de expedición a Groenlandia, que intercala con alguna salida para ver ballenas y recorridos por la costa ártica de Islandia. Todo ello entre mayo y septiembre, pues normalmente pasa los meses de invierno en el puerto de Reikiavik, haciendo salidas nocturnas para contemplar la aurora boreal. En febrero de 2022, con el turismo de Islandia aun sufriendo los efectos de la pandemia, el barco y su tripulación descansaban en un muelle de Húsavík.

Noreste de Flateyjarskagi desde Húsavík

Noreste de Flateyjarskagi desde Húsavík.

A pesar del frío, el paseo estaba resultando sumamente agradable. Pero comenzaba a hacerse tarde. Antes de retomar mi ruta por la carretera 85, contemplé desde el malecón el amplio Skjálfandaflói y, más allá, las montañas de Flateyjarskagi, aun teñidas de rosa por los últimos rayos del amanecer. Pese a su ubicación, entre los dos principales núcleos urbanos del norte de Islandia, la parte septentrional de la península está completamente deshabitada. Incluso es complicado acceder por tierra a su costa oriental, aquella que tenía justo frente a mí. Tan solo hay un par de tortuosas pistas que, durante el corto verano islandés, lo permiten.

Una última pausa junto al Skjálfandaflói

Una última pausa junto al Skjálfandaflói.

Finalmente, logré arrancar hacia mi siguiente destino. Según avanzaba hacia el sur, recorriendo la orilla oriental de Skjálfandaflói, el amanecer se aproximaba a su fin y las laderas iban recobrando tonos más propios del invierno. Hice una última pausa, frente a una granja al sur de Húsavík, para despedirme de la costa ártica. En aquel momento, ignoraba si podría regresar más adelante a sus orillas, o el mal tiempo que se esperaba para el día siguiente me obligaría a permanecer en la Ring Road. Tan solo sabía que, apenas 50 kilómetros al sur, me esperaba una de las regiones más deslumbrantes de Islandia.

Para ampliar la información:
En https://depuertoenpuerto.com/diez-dias-de-invierno-en-islandia/ encontrarás todo mi segundo recorrido invernal por Islandia.

El Blog de Viajes de Pumuki tiene una entrada sobre la ciudad, centrado en el avistamiento de ballenas: https://blogdeviajesdepumuki.com/islandia/ballenas-husavik/.

La web de North Sailing está en https://www.northsailing.is/es/.

En inglés, la página oficial de turismo de Húsavík está en http://www.visithusavik.com.

La web de turismo del norte de Islandia tiene una sección sobre la ciudad: https://www.northiceland.is/en/destinations/towns/husavik.