Hubo un tiempo en el que Ísafjörður se llamaba Skutulsfjarðaeyri. En aquellos años, Neðstikaupstaður era un pequeño puesto comercial danés, heredero de aquel que, en algún momento de los siglos XV o XVI, fundaron los comerciantes alemanes de la Hansa. En el XVIII, los daneses construyeron un pequeño conjunto de edificios, que actualmente se encuentran entre los más antiguos de Islandia. El mayor de ellos aloja el Museo del Patrimonio de los Fiordos del Oeste, un lugar que permite conocer de primera mano la historia y las tradiciones de la región.

Neðstikaupstaður en agosto de 2021

Neðstikaupstaður en agosto de 2021.

Por un motivo u otro, nunca habíamos logrado visitar el museo. En nuestras anteriores visitas a Ísafjörður, la espectacular naturaleza de la región se las había arreglado para privarnos del tiempo necesario para conocerlo, más allá de dar un breve paseo por el exterior de sus edificios. En el verano de 2022, llegábamos de nuevo en barco a la capital de los Fiordos del Oeste. Además, el SH Vega atracaría directamente en los muelles de Sundabakki, a menos de 400 metros de la puerta del museo. De inmediato, Neðstikaupstaður se convirtió en el destino preferente para las escasas 4 horas que duraría nuestra escala.

Krambúðin

Krambúðin.

Del conjunto de edificios, el más antiguo es Krambúðin, construido en 1757 como almacén y tienda. Precisamente, el significado en islandés de su nombre. Parece que mantuvo su función inicial hasta 1920, cuando se convirtió en un edificio residencial y fue remozado, tanto en su interior como exteriormente. En 1975 fue declarado edificio protegido por el municipio, pasando la calificación a nivel estatal en 1990. En la actualidad, lo habitan el supervisor del museo y su familia.

Faktorshúsið

Faktorshúsið.

En 1765 se edificó Faktorshúsið, destinada a ser la residencia del factor, la persona responsable del puesto comercial o factoría. Era uno más de los edificios, de características similares, que ordenó construir por toda Islandia la danesa Det Almindelige Handelskompagni (La Compañía General de Comercio), empresa que controló el monopolio del comercio con la isla entre 1764 y 1774. Fue reformada a mediados del siglo XIX y a principios del XX. Su aspecto actual es fruto de la restauración de 1977, en la que se buscó devolver al edificio su aspecto del siglo XIX.

Tjöruhúsið

Tjöruhúsið.

Tjöruhúsið, nombre que se traduciría como la Casa de Alquitrán, fue levantado en 1781. Al igual que el resto de los edificios del complejo, utilizando una técnica de construcción conocida como sparra stova, de la que he sido incapaz de encontrar información adicional. Inicialmente era un almacén, pero en 2004 se convirtió en un restaurante especializado en pescado.

Interior del museo

Interior del museo.

De los edificios históricos, el mas moderno es Turnhúsið (la Casa de la Torre). Construido en 1784, tiene tres plantas, además de la pequeña torre a la que debe su nombre. Es el más espacioso de todos, por lo que, desde 1988, sirve para alojar el Museo del Patrimonio de los Fiordos del Oeste. Como todo buen museo etnográfico islandés, éste es un batiburrillo de objetos de lo más variado. En su interior podemos encontrar desde un mapa antiguo, hasta un audiovisual describiendo las duras condiciones de vida de los pescadores en el siglo XIX. O un traje de buzo junto a una tabla de planchar de mediados del siglo XX. Rematado por una exhibición de acordeones, que ocupa prácticamente toda su planta superior. Aunque, todo hay que decirlo, el museo intenta mantener una coherencia que se echa de menos en otros pequeños museos de la región.

Acordeones de la colección Ásgeir S. Sigurðsson

Acordeones de la colección Ásgeir S. Sigurðsson.

Sin ser un museo excepcional, no deja de tener su interés. Recorrer sus salas nos permitirá familiarizarnos con los modos de vida que, hasta hace poco, eran frecuentes en una región cuya red de carreteras se unió a la del resto de Islandia en fecha tan tardía como 1959. Si, hasta tiempos relativamente recientes, la vida en Islandia era de una dureza que hoy en día nos parece inconcebible, ¿cómo sería en una de sus regiones más extremas y aisladas? Quizá este sea el motivo por el que, en muchos de sus pequeños museos, atesoran objetos que en otras partes del mundo nos pueden parecer triviales. La segunda planta del Museo del Patrimonio de los Fiordos del Oeste es un buen ejemplo, que intenta mostrar la rápida evolución en el modo de vida que se produjo en la zona desde principios del siglo XX.

Entre Neðstikaupstaður y Ásgeirsbakki

Entre Neðstikaupstaður y Ásgeirsbakki.

Neðstikaupstaður es el conjunto de edificios históricos mejor conservado de Islandia, por lo que debería ser una escala obligada para todo el que pretenda conocer Ísafjörður. Que esté ubicado en las inmediaciones del puerto pesquero suele añadir interés a la visita, pues nos permitirá apreciar la evolución de una de las principales fuentes de riqueza de Islandia. Entre sus edificios y los muelles de Ásgeirsbakki se produce una curiosa transición, desde el pasado al presente de la industria que ayudó a convertir uno de los países más pobres y atrasados de Europa en una de sus sociedades más prósperas. Cuestión aparte es si merece la pena visitar el museo. Algo que dependerá del tiempo que tengas disponible para recorrer una de las regiones más fascinantes de Islandia. Llena de una naturaleza tan deslumbrante que, quizá, no te deje margen para encerrarte entre las paredes de un edificio. Lo sé por experiencia propia.

Para ampliar la información.

En https://depuertoenpuerto.com/un-paseo-por-isafjordur/ se puede ver la entrada de nuestra primera visita a la zona.

En inglés, la web oficial del museo está en https://www.nedsti.is/.

La Wikipedia tiene una larga entrada sobre el museo: https://en.wikipedia.org/wiki/Westfjords_Heritage_Museum.

Quien esté interesado en comer en Tjöruhúsið, puede visitar http://www.tjoruhusid.is/.