En la actualidad, Islandia es una de las naciones más prósperas del planeta. Pero no siempre fue así. Durante siglos, el clima adverso, un sistema de trabajo que rozaba el esclavismo y el aislamiento hicieron de la isla uno de los países más míseros de Europa. Si a esto unimos la falta crónica de madera, tan solo aliviada por los troncos que llegaban flotando desde la lejana Siberia, es fácil comprender que cada viga o cada tablón de este material tuviera un valor desmedido. Tan grande, que provocaba el desmantelamiento de cualquier edificio en desuso. O que empujaba a los habitantes de las orillas del Ísafjarðardjúp a cruzar sobre los hielos perpetuos del Drangajökull, en busca de madera de deriva en las costas de Reykjarfjörður y Drangar.

Troncos en el Steingrímsfjörður

Madera de deriva en el Steingrímsfjörður.

Con la prosperidad y el comercio, hace décadas que Islandia dispone de toda la madera que necesita. Se sigue recogiendo madera de deriva, pero ya no es un componente esencial en la construcción, que se suele realizar con materiales importados. Los densos troncos de Siberia han quedado para la restauración de edificios históricos, la elaboración de artesanía o como postes para el vallado de granjas, donde es muy apreciada su excelente durabilidad. En la actualidad, sobre todo en las playas de la costa septentrional de la isla, es fácil ver grandes amontonamientos de madera, con su característico color pálido, languideciendo bajo el inclemente clima de la Tierra de Hielo.

Seyðisfjarðarkirkja

Seyðisfjarðarkirkja.

Durante siglos, la falta de madera propició el aprovechamiento de edificios completos. Si una construcción ya no era necesaria en su emplazamiento, resultaba muy habitual desmontarla y trasladarla a otra ubicación. Algo muy común en las pequeñas iglesias de madera, cuando los cambios en la estructura demográfica de una comarca provocaban su abandono o hacían necesario un templo mayor. La célebre Seyðisfjarðarkirkja es un magnífico ejemplo. La iglesia original estaba en la granja de Dvergasteinn, en la orilla septentrional del Seyðisfjörður. En 1882 fue movida hacia el interior del fiordo, a una colina sobre Vestdalseyri, donde doce años más tarde fue destruida por un temporal. Se reconstruyó en una ubicación algo más baja y protegida, hasta que en 1920 se decidió su traslado junto al pequeño núcleo urbano de Seyðisfjörður, donde a esas alturas vivía la mayor parte de la población del fiordo.

Fáskrúðsfjörður, los franceses en Islandia

El viejo hospital de Fáskrúðsfjörður.

Aunque en ocasiones el traslado afectaba a edificios de mayor tamaño y no completamente de madera, como el «hospital francés» de Fáskrúðsfjörður. Construido en 1903, en pleno auge de las pesquerías francesas de Islandia, su declive acabó provocando el cierre del hospital en 1935. Cuatro años más tarde, el edificio fue trasladado a Hafnarnes, cerca de la boca del fiordo, donde existía un diminuto asentamiento de pescadores. Allí sirvió como vivienda y escuela hasta que, en la década de 1960, la pequeña población también desapareció y el edificio quedó abandonado. En 2008 se decidió recuperarlo y trasladarlo de nuevo a su ubicación original. Allí, junto con otros edificios históricos del «barrio francés» de Fáskrúðsfjörður, forma parte del espléndido Fosshotel Eastfjords.

Gilsstofa

Gilsstofa.

Quizá el edificio más «viajado» de Islandia sea Gilsstofa, que actualmente se encuentra en el Museo del Patrimonio de Skagafjörður (Byggðasafn Skagfirðinga). La casa fue levantada inicialmente en Espihóll, al sur del Eyjafjörður, en 1849. Su primer propietario fue Eggert Briem, aunque el edificio fue construido por su hermano Ólafur. Doce años más tarde, Eggert fue nombrado comisionado de distrito en Skagafjörður, donde decidió trasladarse junto con su casa. No fue sencillo. La madera tuvo que ser transportada sobre el hielo hasta Akureyri, donde se cargó en un barco. La idea era descargarlo en Hofsós, pero el mal estado del mar lo hizo imposible. Finalmente, optaron por seguir adentrándose en el fiordo y descargar en Kolkuós con la ayuda de una embarcación más pequeña. Desde allí, fue llevada por tierra hasta Hjaltastaðir.

Interior de Gilsstofa

Interior de Gilsstofa.

En 1872, Eggert volvió a mudarse, nuevamente con su casa a cuestas. Aunque en esta ocasión, el traslado fue bastante más sencillo. Apenas trece kilómetros al noroeste, atravesando las aguas congeladas del río Héraðsvötn, hasta Reynistaður. Allí, además de como residencia, sirvió de oficina y para la celebración de eventos y reuniones. Dicen que la primera función documentada de teatro en Islandia se celebró en su interior, en 1876. Ocho años más tarde se nombró un nuevo comisionado del distrito de Skagafjörður: Jóhannes Ólafsson, que residía en Gil, apenas unos kilómetros al norte. En lugar de mudarse, decidió trasladar la casa.

Los viajes de Gilsstofa

Los viajes de Gilsstofa.

En 1890 el edificio se movió todavía más al norte, hasta Sauðárkrókur. Donde, además de servir de vivienda, en ocasiones se utilizó como tienda. Fue allí donde comenzó a ser conocido como Gilsstofa, por el lugar desde donde había sido trasladado. En 1985 fue movido nuevamente, esta vez hacia el sur, hasta Kringlumýri, en Blönduhlíð. Aunque, para este traslado, se optó por cargar el edificio entero en un camión y transportarlo de una pieza. Los tiempos estaban cambiando.

Gilsstofa y Áshús

Gilsstofa y Áshús.

Su última mudanza, esta vez por el método tradicional, fue entre 1996 y 1997, cuando se incorporó a la espléndida colección de edificios protegidos de Glaumbær. Allí comparte ubicación con Áshús, que llegó hasta el museo de una pieza, cargada en un camión, y las casas de turba que formaban el núcleo original de la granja que da nombre al museo. En cada una de sus seis mudanzas, Gilsstofa sufrió modificaciones en su configuración interior, adaptándose a las nuevas necesidades de sus moradores. Sin embargo, el aspecto exterior de la casa se mantuvo inalterado, convirtiéndola en un espléndido ejemplo de reutilización de materiales.

Saurbæjarkirkja

Saurbæjarkirkja.

La costumbre se ha mantenido hasta tiempos muy recientes. Uno de sus últimos ejemplos es la actual Saurbæjarkirkja, en Rauðisandur. El templo, construido en Reykhólar a mediados del siglo XIX, había sido reemplazado en 1966 por un edificio más moderno. Tres años más tarde, un temporal destruía la anterior iglesia de Rauðisandur. En 1975 se desmontó la antigua iglesia de Reykhólar y comenzó su traslado a Rauðisandur. El proceso fue lento y complejo, pues fue realizado por la comunidad local, con ayuda del Museo Nacional de Islandia. Más allá de preservar un edificio histórico, se quería rememorar una vieja tradición, que estaba cayendo en desuso. Saurbæjarkirkja fue consagrada de nuevo, en su actual emplazamiento, en 1982.

Iglesia de Svalbarðseyri

Iglesia de Svalbarðseyri.

En cierto modo, Saurbæjarkirkja refleja un momento de transición entre las antiguas y las nuevas realidades de Islandia. En la actualidad se siguen moviendo edificios completos, pero por motivos bien distintos. Las penurias y la escasez de madera han sido sustituidas por la abundancia de recursos y el deseo de preservar el patrimonio. Una buena muestra es la antigua iglesia de Svalbarðseyri, que en 1970 fue trasladada hasta su emplazamiento actual, en el Museo de Akureyri. En este caso, buscando conservar uno de los mejores ejemplos de iglesia rural islandesa de mediados del XIX. Un motivo no muy diferente al que, por ejemplo, llevó a la creación del espléndido Museo del Pueblo Noruego, en Oslo. Otra muestra de la progresiva «normalización» de Islandia.

Para ampliar la información.

A continuación verás una serie de vínculos en el blog, donde menciono los edificios nombrados en la entrada.

Seyðisfjarðarkirkja: https://depuertoenpuerto.com/una-larga-escala-en-seydisfjordur/.

Hospital francés de Fáskrúðsfjörður: https://depuertoenpuerto.com/faskrudsfjordur-los-franceses-en-islandia/.

Gilsstofa: https://depuertoenpuerto.com/glaumbaer-una-granja-en-el-skagafjordur/.

Saurbæjarkirkja: https://depuertoenpuerto.com/la-playa-roja-de-raudisandur/.

Svalbarðseyrarkirkja : https://depuertoenpuerto.com/el-museo-de-akureyri/.

Por último, en inglés, la web del Museo del Patrimonio de Skagafjörður está en https://www.glaumbaer.is/en.