Intentando hacer de la necesidad virtud, acabé diseñando un recorrido por la ciudad que, en cierta forma, complementaría los que había realizado anteriormente. Elegí para dormir el Fosshotel Rauðará, que por cierto me pareció bastante decepcionante. El peor que conozco de la cadena. Desde allí visitaría tres museos, mientras me acercaba paseando hacia el aeropuerto local del Reikiavik, que en línea recta estaba a menos de dos kilómetros. Arranqué el día contemplando desde la ventana la extraña torre de Hallgrímskirkja, asomando por encima de los edificios más cercanos.
Pese a que mi destino final estaba al suroeste, comencé mi paseo caminando hacia el este. Quería fotografiar la no tan lejana torre de Tækniskólinn (Escuela Técnica). Aunque, en la actualidad, es poco más que una reliquia, desde 1945 sirvió como torre de señales para los barcos que se acercaban al puerto de Reikiavik. La construcción de varios edificios entre la torre y el mar propició la instalación del pequeño faro de Höfði, operativo desde 2019. La vieja torre fue preservada por su valor histórico y parece que aún conserva su antigua maquinaria. Aunque es complicado acceder a su interior.
De regreso, me entretuve fotografiando Háteigskirkja. La iglesia, diseñada por Halldór H. Jónsson, comenzó a construirse en 1957 y fue consagrada en 1965, aunque las obras se prolongaron unos cuantos años más. El rasgo más distintivo del templo son sus cuatro torres, que crean numerosas posibilidades de composición. Además, es un lugar asombrosamente tranquilo, lejos del bullicio de los barrios más turísticos de Reikiavik.
Barrios a los que me encaminé a continuación, aunque logré llegar a las inmediaciones de Hallgrímskirkja antes que el primer autobús cargado de turistas. La iglesia, diseñada por Guðjón Samúelsson, nunca ha estado entre mis favoritas de Islandia, aunque la originalidad del edificio es indudable. Fue diseñada por Guðjón Samúelsson y construida entre 1948 y 1986. Resulta habitual escuchar que es la catedral de Reikiavik. Algo que es completamente falso. Domkirkjan, la auténtica catedral luterana, está en el centro de la ciudad, justo al lado del Alþingi.
A continuación recorrí la mayor parte de Laugavegur. La principal calle comercial de Reikiavik se desperezaba, mientras llegaban los primeros clientes de la mañana. Tan solo hice una breve pausa en la tienda de fotografía de Iurie Belegurschi. Además de contemplar alguna de sus espléndidas creaciones, acabé comprando un pequeño libro para regalar a un amigo. Apenas unos minutos antes de la hora de apertura, estaba frente al que debía haber sido mi primer museo de la mañana: el de fotografía. Para encontrarme con que ese día estaba cerrado por descanso semanal. Tocaba cambiar de planes.
Decidí seguir hacia la que debería haber sido mi segunda visita, atravesando el puerto antiguo de Reikiavik. Aunque, en realidad, el puerto de la capital de Islandia es relativamente reciente. Sus muelles se inauguraron en 1917, tras cuatro años de trabajos. En 1962 se abrió un nuevo puerto de aguas profundas, en Sundahöfn, y el tráfico naval fue desplazándose hacia el este. El puerto antiguo acabó integrándose en la ciudad, con edificios emblemáticos como el Harpa, mientras parte de sus instalaciones eran ocupadas por actividades enfocadas al ocio.
Lo que no ha impedido que siga funcionando como un pequeño puerto, aunque buena parte de su tráfico esté compuesto por embarcaciones de recreo o cruceros de expedición. Incluso siguen pintándose barcos de pesca, principalmente arrastreros, a pesar de que las instalaciones principales de la antigua Slippfélagið við Faxaflóa ya no estén en el lugar conocido como Slippurinn.
El Museo Marítimo de Reikiavik.
Edda: la memoria escrita de Islandia.
Después, solo quedaba finalizar mi paseo recorriendo los escasos 1.500 metros que separan el Edda de la pequeña terminal de Icelandair en el aeropuerto local de Reikiavik. Un paseo tranquilo y agradable, entre urbanizaciones y praderas de lupinos. Llegué a la terminal con tiempo de sobra para subir al pequeño turbohélice que debía llevarme a Ísafjörður. Por primera vez en mis trece viajes a Islandia, iba a volar entre dos de sus ciudades.
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Para ampliar la información.
En https://depuertoenpuerto.com/un-paseo-por-reikiavik/ puedes ver mi primer paseo por la ciudad, durante una escala de crucero en los muelles de Skarfabakki.
El segundo, finalizando en Gamla Höfnin, está en https://depuertoenpuerto.com/revisitando-reikiavik/.
Si te interesan los museos, en https://depuertoenpuerto.com/un-paseo-por-la-historia-en-el-museo-nacional-de-islandia/ describo una visita al principal museo de Islandia.
En inglés, la web oficial de turismo de Reikiavik está en https://visitreykjavik.is/.









