Habiendo decidido ir a visitar la célebre Calzada del Gigante, una vez mas nos vimos en la disyuntiva de cómo hacerlo. Dado que nuestra anterior experiencia con una excursión de la naviera no había ido mal del todo, decidimos repetir y apuntarnos a una excursión con el pretencioso nombre de “La Calzada del Gigante y el Puente de los Valientes”.

De Belfast a la Calzada del Gigante

De Belfast a la Calzada del Gigante.

El primer tramo consistió en un viaje de casi 100 kilómetros, directamente hacia la costa norte del condado de Antrim.

Castillo de Dunluce

Castillo de Dunluce.

Llegamos a la costa a la altura de las ruinas del castillo de Dunluce, donde hicimos una breve parada. Lo justo para estirar las piernas y poder apreciar el castillo desde un mirador cercano.

La siguiente parada fue en el centro de visitantes de la Calzada del Gigante. A partir de ese momento, quedamos a nuestro libre albedrío, con la única cortapisa de la hora de regreso al autobús. Esta es la única parada realmente larga que hicimos, por lo que le dedicaré su propia entrada: La Calzada del Gigante.

El camino de regreso fue bastante mas atractivo que el de ida. Una buena parte lo hicimos por hermosa carretera costera A2, hasta las inmediaciones de Larne.

White Park Bay

White Park Bay.

En este trayecto hicimos tres paradas breves. La primera, en un mirador (White Park Bay Viewpoint) desde el que había una preciosa vista sobre la bahía del mismo nombre.

Mirador de Portaneevey

Mirador de Portaneevey.

La siguiente, en el mirador de Portaneevey, sobre el islote de Carrick-a-Rede, famoso en la zona por el puente de cuerda instalado en 1755, conocido popularmente como “El Puente de los Valientes” (y de aquí la segunda parte del nombre de la excursión). Desgraciadamente, llegar hasta el puente y volver estaba totalmente fuera de nuestras posibilidades, al requerir un tiempo del que no disponíamos. Además, el acceso se hace por una carretera distinta a la del mirador, muy apropiadamente llamada “Rope Bridge”, para que nadie se pierda. En cualquier caso, las vistas desde Portaneevey eran magníficas. Además de un buen tramo de la costa de Antrim, se podía ver la isla de Rathlin y, en el horizonte, la península de Kintyre, en Escocia. Y eso que el día no era especialmente claro, lo que nos impidió divisar Islay, perdida entre lejanas nubes de lluvia.

Tras atravesar Ballycastle y hacer un corto itinerario apartados de la costa, volvimos a la orilla del mar en Cushedall. A partir de este punto, la carretera discurre continuamente pegada al mar durante casi 40 kilómetros, en un itinerario realmente atractivo. Importante, en este sentido, conseguir un asiento en el lado izquierdo del autobús.

Puerto de Carnlough

Puerto de Carnlough.

En este tramo de costa, hicimos una breve parada en el puerto pesquero de Carnlough, una localidad pequeña pero con un puerto y una costa muy fotogénicas.

Unos kilómetros mas adelante, en Larne, nos separamos definitivamente de la costa, para seguir la autopista A8 en dirección al puerto de Belfast.

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