En 1998 se inauguraron el edificio y el acceso actuales y al año siguiente comenzarían las visitas turísticas regulares. El pequeño edificio fue ampliado en 2006 y actualmente, además de la taquilla y la escalera de acceso a la gruta, aloja un pequeño museo de geología. El edificio es inconfundible, al ser el único en una zona que, dicho sea de paso, es de gran belleza. Frente a la gruta está la Lagoa do Negro. Un pequeño lago, que llega a secarse en verano, bajo el que discurre parte del recorrido de la cueva. Todo ello rodeado por densos bosques de criptomeria japonesa (Cryptomeria japonica). Una especie introducida en las Azores a mediados del siglo XIX. Inicialmente como árbol ornamental, aunque no pasó mucho tiempo antes de que su magnífica adaptación a las condiciones de las islas favoreciera su explotación económica.
La visita a la cueva propiamente dicha comienza descendiendo por una escalera. Al final, hay una puerta que deberás volver a cerrar tras franquearla, para mantener las condiciones originales del peculiar microclima subterráneo. Algo que no se logra completamente, sobre todo por culpa de la iluminación artificial. Durante nuestra visita, pudimos apreciar numerosas manchas de un color verdoso, sobre todo en las proximidades de los focos. Primero se instalan las algas y cianobacterias. Más tarde llegan los musgos, pequeños helechos y otras plantas. El problema es de sobra conocido y surge de la misma forma en que se visita la cueva. Los recorridos se hacen por libre, lo que obliga a mantener la iluminación encendida permanentemente. Por ejemplo, en Víðgelmir, un tubo de lava que había visitado cinco años atrás, las visitas eran en grupos guiados y las luces tan solo se encendían brevemente, mientras el grupo avanzaba por su interior.
Una vez franqueada la puerta, la recomendación es tomar la galería que sale hacia la izquierda. Es la que avanza bajo la laguna y aquella que resulta menos interesante. Su principal ventaja es que también es la más sencilla de recorrer. En el lado positivo de la Gruta do Natal, esta apenas ha sido alterada para hacerla visitable, más allá de la escalera de acceso. El suelo sobre el que caminas es el original, por lo que deberás avanzar con cuidado. Aunque en esta sección concreta no hay ningún tramo complicado, sí encontrarás zonas con un firme bastante irregular.
Este recorrido tendrá aproximadamente cien metros, que luego deberás desandar. La galería se ramifica y sigue más allá de la zona visitable. Fue la primera zona que se habilitó de la cueva y donde se celebró la misa a la que debe su nombre. No está del todo claro si las galerías siguen más allá de los puntos cartografiados en 1998, cuando la longitud de la cueva explorada pasó de los 510 metros iniciales a los 697.
Terminado el primer recorrido, toca hacer el segundo, que comienza subiendo por una angosta escalera que encontrarás a tu izquierda, un poco antes del lugar por el que has entrado a la gruta. En este caso realizaremos un recorrido circular, que termina junto a la puerta de acceso a la cueva.
Esta es la zona más interesante de la gruta, con los colores más llamativos y las formaciones más hermosas. También es la más complicada, con el suelo más irregular y los pasos más angostos. En este sentido, destaca una pequeña sección en la que tendrás que avanzar bastante encorvado para poder superarla. Con el añadido de que, como nos ocurrió a nosotros, puedes encontrarla encharcada.
La visita termina (o empieza, según prefieras) en el pequeño museo que hay en la planta baja. En él encontrarás fotos, paneles explicativos, gráficos y muestras de materiales volcánicos. Entre otros los biscoitos, que deben su nombre a la semejanza con unos panes tradicionales, ya utilizados a bordo de las carabelas. También encontrarás muestras de ceniza y lapilli.
La Gruta do Natal no es ni el mejor túnel de lava que conozco, ni la visita más interesante que podrás hacer en Terceira. Aun así, creo que merece la pena el desvío. En una isla tan pequeña, es muy fácil que acabes pasando al menos una vez por sus inmediaciones. Entre el desvío y la visita, es difícil que acabes empleando más de un par de horas. Y, más allá de su interés geológico, la parada te permitirá disfrutar de una zona de gran belleza paisajística, en pleno corazón volcánico de la isla.
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Para ampliar la información.
En https://www.youtube.com/watch?v=cN8x6HFDspQ hay un recorrido en video por la gruta.
En inglés, la web oficial de la gruta está en https://www.montanheiros.com/en/gruta-do-natal/.







