Había visitado dos veces Almannagjá, la zona más popular de Þingvellir. La primera con Olga, en un precioso atardecer de agosto. La segunda, igualmente al atardecer, pero esta vez en solitario, durante un gélido día de febrero. Ambas habían sido de una belleza asombrosamente serena. Aunque la llegada a última hora de la tarde fue, en las dos ocasiones, más fruto de circunstancias fortuitas que de la planificación, me había permitido disfrutar de un Þingvellir mágico y solitario. Esta vez, nos acercábamos a sus inmediaciones a primera hora de la tarde. Pero no entraba en nuestros planes realizar una parada prolongada. Por una parte, temíamos estropear los hermosos recuerdos de las anteriores visitas. Además, no queríamos pasar demasiado tiempo en el lugar. Teníamos un volcán activo esperándonos.

Hvannagjá

Hvannagjá.

La solución fue hacer una breve parada en un lugar situado algo más al norte, llamado Hvannagjá. Éste tenía varias ventajas. La primera que, a pesar de llegar a primera hora de la tarde, seguramente estaríamos solos. Además, no era demasiado grande, por lo que no podríamos entretenernos demasiado. Algo bastante usual en Islandia, donde es sencillo acabar pasando en cualquier lugar mucho más tiempo del previsto. Por último, nos ahorraríamos el aparcamiento. No tenía mucho sentido pagar 750 coronas por detenernos brevemente en Almannagjá.

El aparcamiento de Hvannabrekka

El aparcamiento de Hvannabrekka.

El estacionamiento de Hvannagjá es en realidad el de la zona de acampada de Hvannabrekka, situada al oeste de la carretera 550. Desconozco como será en un año normal, pero en 2021 lo encontramos completamente vacío. Al igual que Hvannagjá. Desde el aparcamiento, partía un estrecho sendero que llevaba hacia la grieta, cuyo borde superior era perfectamente visible por encima de la vegetación.

En la fisura de Hvannagjá

En la fisura de Hvannagjá.

En un par de minutos, estábamos en medio de la fisura. En cierto modo, era una versión reducida de Almannagjá, la gran grieta que forma el corazón de Þingvellir. Pero no por ello tenía menos encanto. Por una parte, Hvannagjá era mas simétrica, con ambos lados de una altura similar. Como además es más estrecha, me atrevería a decir que la sensación de estar en el fondo de una larga fisura resultaba más intensa. Por otra, aquí solo había un pequeño sendero recorriendo el fondo de la fisura. En algunas partes, ni eso. Por tanto, el entorno resultaba más natural, menos tocado por la mano del hombre que en Almannagjá.

Formación basáltica en Hvannagjá

Formación basáltica en Hvannagjá.

En lo que Hvannagjá no puede rivalizar con Almannagjá es en importancia histórica, pues en esta última está el Lögberg. El lugar donde, según la tradición, se reunía el Alþingi y en el que, en 1944, se proclamó la independencia de Islandia. En cambio, tiene cierta relevancia cinematográfica, pues fue uno de los lugares de la isla elegidos para grabar Juego de Tronos. En concreto, alguna escena de la cuarta temporada.

Avanzando por la grieta

Avanzando por la grieta.

Es habitual escuchar que Þingvellir marca la transición entre las placas tectónicas euroasiática y americana. Yo mismo lo he expresado así en otras entradas del blog. Como casi siempre, la realidad es más compleja y, según vamos aumentando nuestros conocimientos, surgen nuevos matices. En la actualidad, la opinión más extendida es que una parte de Islandia formaría una placa autónoma, de muy reducidas dimensiones (90 x 90 kilómetros), conocida como Hreppa. Þingvellir se encontraría en el límite entre la placa americana y Hreppa, cuyo extremo oriental, junto a la placa europea, estaría formado por los grandes volcanes del sur y el centro de Islandia. Desde el Eyjafjallajökull hasta el Bárðarbunga. Las tres placas convergerían en Hengill, al oeste del Þingvallavatn.

Al otro lado de la 550

Al otro lado de la 550.

También suele decirse que las placas se separan dos centímetros al año. Las estimaciones actuales, mucho más precisas, afirman que la deformación en esta parte concreta de la corteza terrestre estaría mas cerca de los 3 ó 4 milímetros anuales. Lo normal sería que las fisuras acabasen dando lugar a erupciones volcánicas, cuya lava ocultaría las grietas del terreno. Lo que hace a Þingvellir peculiar es que las erupciones que se dieron algo más al norte parecen haber disminuido la presión del magma en esa zona concreta, permitiendo la preservación de las enormes fisuras. Al menos de momento.

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Para ampliar la información:
En este mismo blog, encontrarás mi primera visita a Þingvellir en https://depuertoenpuerto.com/atardecer-en-thingvellir/.

La visita que pude hacer en invierno está en https://depuertoenpuerto.com/un-paseo-invernal-por-thingvellir/.

En https://depuertoenpuerto.com/dieciseis-dias-en-islandia/ encontrarás todo nuestro itinerario de 16 días por Islandia.

En inglés, la web oficial del parque nacional está en https://www.thingvellir.is/en.

En https://www.facebook.com/watch/?v=368598681866104 se puede ver un recorrido de la fisura a vista de dron.