La pequeña localidad de Arnarstapi se extiende a los pies del monte Stapafell. Su puerto natural la convirtió, desde los tiempos míticos de Bárðar Snæfellsáss, en un lugar de cierta relevancia histórica. Entre los siglos XVI y XVIII, la corona danesa estableció un puesto comercial con derechos de monopolio sobre el comercio de toda la región. De aquella época han sobrevivido algunos edificios históricos. Pero el auténtico atractivo del lugar reside en su espectacular costa, llena de peculiares formaciones volcánicas.

Arnarstapi y el monte Stapafell

Arnarstapi y el monte Stapafell.

Si por algo no se distingue Islandia es por el interés histórico de sus núcleos de población. Con contadas excepciones, son poco más que conjuntos dispersos de viviendas unifamiliares, que en ocasiones aparentan ser parte de algún remoto lugar del medio oeste norteamericano. Sabiendo que Arnarstapi había tenido cierta importancia desde 1565, pensaba que me iba encontrar con una de esas excepciones. No fue así. La población resultó ser una inconexa agrupación de edificios, tan dispersa que rozaba lo destartalado. En cualquier caso, no había ido hasta allí para disfrutar de la arquitectura. Tras aparcar en una explanada que más bien parecía una pista de patinaje, me encaminé directamente a la costa.

Acantilados de Arnarstapi

Acantilados de Arnarstapi.

Comencé mi visita en un mirador sobre los acantilados, al cual llegué siguiendo el camino que, dejando a la derecha un curioso monumento alegórico a Bárðar Snæfellsáss, lleva directamente hacia el mar. Los acantilados de Arnarstapi no destacan por su altura, escasamente superior a los 20 metros. Su principal interés reside en las formaciones de columnas basálticas y, sobre todo, en su intrincada orografía. La vista que me encontré al llegar a la plataforma de madera era un buen ejemplo, con una sucesión de retorcidas columnas hexagonales flanqueando la amplia entrada de una cueva, cuyo suelo de arena negra era barrido continuamente por el oleaje.

Costa de Arnarstapi

Costa de Arnarstapi.

Desde el mirador parten dos sendas. Hacia el suroeste, un camino de 2,5 kilómetros conduce a Hellnar, atravesando un campo de lava que llega hasta la misma orilla del mar. El otro sendero, hacia el nordeste, bordea la intrincada costa hasta el pequeño puerto de Arnarstapi. Me hubiera gustado recorrer ambos, pero lo avanzado de la tarde tan solo me permitía elegir una opción. Me decidí por la ruta más corta, hacia el puerto.

Gatklettur

Gatklettur.

Tras un breve paseo por lo alto de los acantilados llegue frente a Gatklettur, el lugar más conocido de Arnarstapi. Desde el mirador, el arco de lava parecía la puerta de entrada a un mundo mágico, con extrañas formaciones de origen volcánico surgiendo desde las tranquilas aguas de un mar intensamente azul. Sobre el horizonte, las cumbres nevadas del occidente de Snæfellsnes formaban un impresionante telón de fondo. Un orificio junto al arco principal de Gatklettur, con su forma casi perfectamente circular, acentuaba la rareza del lugar.

Formaciones volcánicas en Arnarstapi

Formaciones volcánicas en Arnarstapi.

Seguí avanzando por el camino, internándome en el singular mundo que se vislumbraba desde Gatklettur. Entre las oscuras formaciones de origen volcánico que componían la costa, destacaba un par de promontorios. Tenían aspecto de ser extrusiones volcánicas, surgiendo verticalmente desde las aguas. La hierba reseca se aferraba como podía a las rocas, contrastando vivamente con éstas. La luz del sol, asombrosamente brillante, hacía la escena todavía más irreal.

Miðgjá

Miðgjá.

Pero no todo el interés estaba en los acantilados. Varias grutas se adentran bajo éstos, horadando el subsuelo de Arnarstapi, a la vez que comunican con mar abierto la pequeña laguna que ocupa una depresión hacia el interior. A primera vista, el lugar tiene un aspecto extraño. Rareza que se acentúa al observarlo con detenimiento. En varios puntos, grandes agujeros horadan el terreno volcánico, conectando directamente con los túneles subterráneos. La orografía es tan interesante como peligrosa. Peligro que se ve acentuado por otros orificios, de menor tamaño pero no por ello menos inseguros, pues pueden pasar fácilmente desapercibidos. El punto culminante de la zona es otro arco natural, conocido como Miðgjá, sobre el cual atraviesa un estrecho camino. Un paseo con cierto nivel de riesgo. A la posible caída en las gélidas aguas habría que añadir la imposibilidad de escalar las paredes de roca volcánica. Si además hay oleaje, las posibilidades de no poder contar la experiencia serían elevadas.

Sölvahamar

Sölvahamar.

Más allá de Miðgjá, el camino sigue serpenteando entre la sinuosa costa y la laguna interior, hasta alcanzar un mirador sobre el pequeño puerto. Desde la plataforma de madera, podía ver un buen tramo de la costa meridional de Snæfellsnes. El mar, teñido de un azul intenso, hacía palidecer el más desvaído color del cielo. Entre ambos, una delgada franja blanca se perdía hacia oriente, desdibujada a lo lejos por la bruma. Los rayos del sol incidían sobre las laderas nevadas, dando a la escena una inusitada luminosidad. Tan solo la oscura pared de los cercanos acantilados de Sölvahamar, parcialmente cubiertos por enormes carámbanos, rompía el equilibrio de la escena. El panorama que tenía ante mi era tan grandioso como inusual en pleno invierno islandés. Disfruté con calma del impresionante paisaje, saboreándolo en silencio, sin distracciones. Fue un momento hermoso, a la par que melancólico. Era el último mirador al que me asomaría durante mi viaje invernal por Islandia.

Aparcamiento

Mirador

Gatklettur

Miðgjá

Mirador

Para ampliar la información:

La web Guía de Islandia tiene una página sobre Arnarstapi: https://www.guiadeislandia.es/arnarstapi/.

Muy interesante la larga entrada en el blog R&S Wanderlust: https://randswanderlust.com/arnarstapi-hellnar/.

En beats of my trips aconsejan algún lugar para comer o dormir en la zona: https://www.beatsofmytrips.com/islandia-hellnar-arnarstapi/.

En inglés, se puede encontrar una breve reseña en la web oficial de turismo del oeste de Islandia: https://www.west.is/en/west-iceland-regions/arnarstapi.

La página Guide to Iceland tiene una larga entrada sobre Arnarstapi (https://guidetoiceland.is/connect-with-locals/regina/the-magical-snaefellsnes-peninsula-part-iii) y otra sobre las posibilidades fotográficas del lugar (https://guidetoiceland.is/connect-with-locals/5176/arnarstapi-as-a-photography-location).

También es interesante la entrada en arctic adventures: https://adventures.is/iceland/attractions/arnarstapi/.

Por último, quien esté interesado en el sendero entre Arnarstapi y Hellnar, que yo no pude recorrer, puede visitar el blog Julie Journeys: https://juliejourneys.com/2018/10/24/hike-from-hellnar-to-arnarstapi-iceland/.

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