Copenhague debe su existencia a las aguas que la rodean. Según Saxo Grammaticus, fue el obispo Absalón quien, buscando protección frente a los Wendos, hizo levantar un recinto fortificado en el actual emplazamiento del palacio de Christiansborg, entonces un islote frente a un lugar conocido como Puerto de los Mercaderes o, en danés antiguo, Købmannahavn. Aquel precario recinto fue creciendo y consolidándose, hasta convertirse en el centro del poder del reino danés. La ciudad se desarrolló en paralelo, aprovechando su íntima relación con el mar y su posición estratégica en las inmediaciones del estrecho de Øresund, dotándose de una red de canales y puertos, que acogió durante la Edad Media una importante flota de pesca y posteriormente una floreciente marina mercante.

Wilders Kanal

Wilders Kanal.

Siempre he tenido debilidad por los viajes en barco. Me gusta tanto su ritmo, ni muy lento ni muy rápido, como la posibilidad que ofrecen de ver los lugares desde otro ángulo, mostrando una perspectiva generalmente imposible de apreciar desde tierra firme. Permitiendo percibir una realidad que, en muchos casos, nos habla tanto del pasado como de lugares remotos, de arriesgados mercaderes o de intrépidos navegantes. Visitando una ciudad que, durante siglos, había sido cabeza de un imperio marítimo, no iba a desaprovechar la oportunidad de conocerla desde su red de canales.

Embarcando en Ved Stranden

Embarcando en Ved Stranden.

Viajaba en temporada baja. Lo cual suele tener su cara y su cruz. Por una parte, mis posibilidades serían limitadas. Varios de los barcos que recorren los canales de Copenhague no navegan durante los cortos y fríos días del invierno danés. Por otra, aquellos que seguían operativos estarían casi vacíos. No tendría ni largas filas, ni agobios y podría elegir plaza con casi total libertad. Al final, acabé haciendo el recorrido con Canal Tours Copenhagen. El barco zarpaba a las 9:30 desde Ved Stranden, frente a Christiansborg, en el corazón histórico de la ciudad, para completar un recorrido de 90 minutos. Tal como esperaba, el número de pasajeros no llegaba a la media docena. A pesar de la débil llovizna, me acomodé en la parte más abierta del barco, junto a su popa.

Bajo Holmens Bro

Bajo Holmens Bro.

La duración del recorrido fue la estipulada, minuto arriba o abajo. No así el itinerario. Aunque había ido a Copenhague en temporada baja, fui a escoger un día y una hora con marea alta. El barco, a pesar de su perfil, apenas podía pasar bajo los puentes del casco histórico. En lugar de rodear la isla de Slotsholmen por el oeste, salimos directamente a Inderhavnen, el canal principal del puerto interior de Copenhague. Desde allí, nos dirigimos a la primera y única escala de todo el recorrido, en Nyhavn.

Nyhavn

Nyhavn.

Nyhavn, que se traduciría como Puerto Nuevo, fue construido entre 1670 y 1675, durante el reinado de Cristián V. Muy pronto, se convirtió en el corazón del comercio marítimo de la ciudad. Pero su prosperidad declinó al mismo ritmo que crecía el tamaño de los barcos. A partir del siglo XIX, cada vez eran más los buques que no podían acceder al estrecho canal. Finalmente, en 1977 se decidió convertir el puerto en una especie de museo flotante, en el que únicamente atracan barcos históricos.

Puente de Nyhavn

Puente de Nyhavn.

De sus días de bonanza ha quedado una espléndida colección de edificios. El más antiguo de los cuales, en la orilla norte, data de 1681. La mayor parte de la orilla septentrional se ha convertido en una sucesión de locales turísticos. Pubs, restaurantes y tiendas de recuerdos ocupan los bajos, incluso a veces las primeras plantas, de los edificios históricos. Por contra, la orilla sur presenta un aspecto más sobrio. Entre sus edificios destaca el palacio de Charlottenborg, actualmente ocupado por la Real Academia de Bellas Artes de Dinamarca. En cualquier caso, el antiguo puerto está atravesado, desde 1912, por el puente de Nyhavn, que reemplazó a la pasarela peatonal de madera construida en 1874. Fue el límite de nuestra navegación por el canal.

Snedkergraven

Snedkergraven.

Tras la incursión en Nyhavn, atravesamos de nuevo Inderhavnen, para adentrarnos en Snedkergraven, un canal lateral entre tranquilos barrios residenciales, flanqueado al sur por la isla de Arsenaløen y al norte por Frederiksholm. Snedkergraven desembocó en Erdkehlgraven, donde el entorno se iba volviendo cada vez más rústico. Entre la orilla occidental, con sus antiguos almacenes reconvertidos en oficinas, y los árboles de la orilla oriental, se repartía un variopinto grupo de barcos de reducidas dimensiones. Se trata del «Puerto de la Paz«, una comunidad flotante, supuestamente autorregulada y alternativa, que las autoridades danesas llevan años intentando desalojar.

Georg Stage

Georg Stage.

Regresamos a Inderhavnen, en esta ocasión atravesando el canal existente entre las islas de Frederiksholm y Nyholm, rodeado por instalaciones marítimas. En uno de los muelles de Nyholm invernaba la Georg Stage, una bricbarca construida en 1934 y utilizada como buque escuela por la fundación Georg Stages Minde. Además de realizar una travesía al año, entre los meses de abril y septiembre, su presencia es habitual en las regatas de grandes veleros.

Nyholmen

Nyholmen.

Nuestro siguiente destino era Nyholmen, en el extremo septentrional de la base naval de Holmen. En realidad, llevábamos navegando por aguas de la antigua base desde que habíamos entrado en Snedkergraven. Holmen tiene sus orígenes en el siglo XVII, cuando se decidió sacar la armada danesa del centro de la ciudad. En la actualidad, la mayor parte de los terrenos han sido ocupados por edificios de oficinas o residenciales. También hay instituciones, como la Real Academia de Dinamarca o la Ópera de Copenhague. Nyholmen mantuvo su estatus como principal base de la armada hasta 1993. Actualmente, sigue conservando buena parte de sus construcciones históricas, en parte convertidas en un museo naval que, además de los edificios, incluye varios buques de guerra.

Batería Sixtus

Batería Sixtus.

Dimos media vuelta frente a la batería conocida como Sixtus, nombre que deriva de su antigua denominación oficial: Christiani Sixti Batteri, o Batería de Cristián VI. En la actualidad, sus cañones se utilizan únicamente en actos oficiales. Antiguamente, era el extremo norte de las fortificaciones de Holmen y se abría a mar abierto, pues el actual Refshaleøen apenas era un islote rodeado de bajíos. Durante la batalla de Copenhague, el príncipe regente, que acabaría convirtiéndose en Federico VI, contempló desde Sixtus cómo la escuadra de Nelson destrozaba la flota de Dinamarca. Ambos negociaron la capitulación danesa.

Nueva Ópera de Copenhague

Nueva Ópera de Copenhague.

A partir de ese momento, el barco se limitó a recorrer Inderhavnen en sentido sur. El primer edificio notable que nos encontramos fue la nueva Ópera de Copenhague, construida entre 2001 y 2004. Diseñado por Henning Larsen, es simultáneamente uno de los teatros más modernos y más caros del mundo. Su coste, de aproximadamente 340 millones de Euros, provocó una gran polémica, a pesar de haber sido completamente sufragado por una fundación de Mærsk Mc-Kinney Møller, dueño de la mayor naviera del mundo. Visto desde el exterior, lo que más impresiona del edificio es su enorme voladizo, de 102 metros de lado.

Amalienborg y Marmorkirken

Amalienborg y Marmorkirken.

Justo frente a la ópera está el imponente conjunto monumental de Amalienborg, que había recorrido fugazmente durante la tarde anterior. En realidad, la ópera está concebida para rematar el extremo oriental de Amalienborg, al igual que Marmorkirken lo cierra por el oeste.

Inderhavnsbroen

Inderhavnsbroen.

Tras navegar frente a Skuespilhuset, el flamante edificio del Teatro Real de Copenhague inaugurado en 2008, pasamos bajo Inderhavnsbroen, el más septentrional de los puentes que atraviesan Inderhavnen. En realidad, Inderhavnsbroen es una pasarela, apta para peatones y ciclistas. Lo había atravesado andando a primera hora de la mañana, mientras paseaba camino de Ved Stranden. Más allá de su esbelta silueta, su rasgo más notable es el mecanismo retráctil que permite abrir el puente. Un sistema novedoso, que dio más de un dolor de cabeza a sus constructores y provocó que no pudiera finalizarse hasta 2016.

Asiatisk Plads y torre de San Salvador

Asiatisk Plads y torre de San Salvador.

A partir del puente, el canal se orienta hacia el suroeste, mientras se adentra en al corazón de Copenhague. El paseo se convirtió en una exhibición de arquitectura, donde se conjugaba lo tradicional con lo más vanguardista. Así pasamos frente a Asiatisk Plads, donde tenía su sede la Compañía Asiática Danesa. Sus antiguos almacenes, conocidos como Eigtveds Pakhus, fueron construidos entre 1748 y 1750. Desde 1982 se utilizan para celebrar actos y reuniones oficiales. Por contra, los edificios del sur de la zona fueron derruidos y, entre 1978 y 1980, se levantó la actual sede del Ministerio de Asuntos Exteriores. Un conjunto de tres edificios muy poco agraciado.

Knippelsbro

Knippelsbro.

Apenas unos metros más al sur encontramos Knippelsbro. El actual puente basculante, inaugurado en 1937, es el quinto que se levanta en el mismo emplazamiento. El más antiguo, de 1620, fue el primero en unir Slotsholmen con Christianshavn. Según dicen, su nombre procede de un tal Hans Knip, que en 1641 se convirtió en responsable del puente, encargado de su mantenimiento y de cobrar el peaje a los barcos que lo atravesaban.

Cirkelbroen

Cirkelbroen.

Tras dejar atrás los edificios del Ministerio de Hacienda, llegamos junto a Cirkelbroen, o el Puente de los Círculos. De nuevo una pasarela peatonal, que atraviesa la boca meridional del canal de Christianshavn. Diseñado por Olafur Eliasson, la obra se finalizó en 2015. Su característica silueta está formada por cinco círculos, rematados por mástiles de distintas alturas.

Den Sorte Diamant

Den Sorte Diamant.

Pero apenas tuve tiempo de recrearme en el puente. Justo enfrente, en el lado occidental del canal, está una de las joyas arquitectónicas del Copenhague moderno: la ampliación de la Biblioteca Real Danesa. El edificio, conocido como Den Sorte Diamant, o «El Diamante Negro», fue construido entre 1995 y 1999. Debe su llamativo color, de una intensidad difícil de reproducir en una fotografía, al granito de Zimbabwe con el que se remató su fachada. El diseño fue realizado por el estudio de arquitectura Schmidt Hammer Lassen, tras ganar el concurso organizado a principios de los años 90 por el Ministerio de Cultura danés, al que se presentaron 178 proyectos.

Langebro

Langebro.

Poco después llegamos a Lille Langebro, otra pasarela peatonal, y a Langebro, el segundo de los puentes que permiten al tráfico rodado atravesar Inderhavnen. La primera estructura construida en esta ubicación fue una pasarela de madera, levantada en 1690. En 1903 fue sustituida por un puente giratorio. El puente basculante actual es de 1954.

Virando frente a Havneholmen

Virando frente a Havneholmen.

Apenas fuimos unos metros más allá. Tras pasar bajo Langebro, el barco hizo un amplio giro de 180 grados. A lo lejos, podía ver los edificios de Havneholmen, una antigua zona industrial, construida sobre terreno reclamado al mar, que desde 2003 se ha convertido en un vanguardista barrio de viviendas y oficinas. Flanqueado por Kalvebod Brygge, un distrito similar situado hacia el noreste, en esta ocasión desarrollado sobre antiguos terrenos del ferrocarril, y el más tradicional Havnestaden, situado en la isla de Amager.

Vista desde Børsgraven

Vista desde Børsgraven.

El recorrido de vuelta hacia el corazón de Copenhague apenas duró quince minutos. Poco antes de las once, nos aproximábamos de nuevo a Slotholmskanalen. Pero no pudimos llegar a nuestro destino. La marea había seguido subiendo y era imposible pasar bajo Børsbroen. Al final, el itinerario acabó en un solitario muelle de la orilla septentrional de Børsgraven, frente a Børsen, el precioso edificio ocupado por la bolsa y la cámara de comercio de Copenhague.

Hacienda y Christians Kirke

Hacienda y Christians Kirke.

Siendo sincero, bajé del barco un tanto decepcionado. Quizá tenía las expectativas demasiado altas. Desde luego, los canales de Copenhague no son los de Venecia. Ni siquiera se pueden comparar con los de Amsterdam. Lo que no implica que carezcan de interés. Muy al contrario, conocer Copenhague desde sus aguas permite apreciar parte de su impresionante legado arquitectónico, antiguo y moderno, desde un ángulo diferente. Visto con la perspectiva que da el tiempo, sin duda fue un recorrido interesante.

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Para ampliar la información:

En el blog Mochileros 2.0 hay una entrada con alguna información práctica: https://mochilerosdospuntocero.com/europa/dinamarca/copenhague-paseo-en-barco/.

La web de Canal Tours está en https://www.stromma.com/es-dk/copenhague/sightseeing/cruceros/.

En https://depuertoenpuerto.com/de-copenhague-a-tromso/ se puede ver todo mi viaje invernal entre Copenhague y Tromsø.

En inglés, la página de Netto-Boats, otra de las compañías que ofrecen recorridos por los canales, está en https://www.havnerundfart.dk/canaltours/index.php?page=forside.php.

En https://www.copenhagenet.dk/CPH-map/CPH-Canals.asp se puede encontrar información sobre los canales de Christianshavn.

La web de la fundación Georg Stages Minde está en https://georgstage.dk/english/.