Manuel I de Portugal tuvo una infancia complicada. Rodeado de intrigas y muertes violentas, cuando fue convocado a una audiencia real en 1493 su principal temor era no sobrevivir al encuentro con su primo, el rey Juan II. No solo logró esquivar la muerte. Terminó convertido en heredero de la corona. Durante su reinado, que se extendió de 1495 a 1521, se descubrieron tanto la ruta oceánica hacia la India como el actual Brasil y Portugal puso las bases de su control sobre las rutas marítimas entre Europa y Oriente. Motivos más que suficientes para que fuera recordado como «El Afortunado». Aunque quizá su huella más duradera fue un estilo artístico, heredero del gótico tardío, que seguimos conociendo como «manuelino». Y sin embargo, a pesar de que Manuel impulsó decididamente el nuevo estilo arquitectónico y al igual que ocurrió con la expansión marítima portuguesa, las bases de ambos son anteriores a su reinado.

Decoración en el clausstro inferior

Decoración en la galería inferior del claustro.

Además, el término «estilo manuelino» es relativamente moderno. Nace en 1842, de la mano del historiador brasileño Francisco Adolfo Varnhagen. En concreto, en su obra Notícia Histórica e Descriptiva do Mosteiro de Belém.  En los siglos XV y XVI, lo que hoy llamamos «manuelino» era más bien un repertorio de elementos ornamentales, superpuestos a soluciones estructurales heredadas del gótico tardío y, en su última fase, del renacimiento temprano. Un conjunto de motivos que combinaba la herencia mudéjar de Portugal con las influencias orientales, todo ello aderezado con motivos vegetales, náuticos, religiosos y de la propia simbología de la casa de Avis, dando lugar a una decoración que, en ocasiones, alcanza un nivel asombroso de exuberancia.

Escudo manuelino

Escudo manuelino.

Uno de los máximos exponentes del estilo es el Monasterio de los Jerónimos de Belém. Más allá de su importancia arquitectónica, los Jerónimos fue una herramienta de propaganda, con la que Manuel buscaba trasmitir varios mensajes: su propia grandeza, la legitimidad de la casa de Avis, la dimensión religiosa de la monarquía y su papel en los descubrimientos. Todo ello sin olvidar su uso como monasterio, que daba unidad y profundidad al mensaje. Los Jerónimos no era una burda campaña publicitaria, al estilo de las que hoy inundan nuestra vida. Más bien componía un escenario monumental, en el que la monarquía y la expansión ultramarina de Portugal aparecían como partes de un mismo proyecto, entrelazado íntimamente con la fe cristiana.

Tumba de Vasco da Gama

Tumba de Vasco da Gama.

Los orígenes de los Jerónimos se remontan a 1495, cuando Manuel I pide autorización al papa Alejandro VI para levantar un monasterio en la ubicación de la ermita de Santa María de Belém. La elección del emplazamiento no era fortuita. Las inmediaciones de la ermita eran el lugar desde el que partían la mayor parte de las expediciones portuguesas de descubrimiento. Por ejemplo, la capitaneada por Vasco da Gama en 1497, que consiguió llegar por primera vez a la India por la ruta del Cabo de Buena Esperanza. De hecho, la ermita era utilizada por los navegantes para sus últimas plegarias, antes de hacerse a la mar. Como el mismo Vasco da Gama, que hizo vigilia en su interior la noche previa al inicio de su viaje.

Fachada meridional de la Iglesia de Santa María de Belém

Fachada meridional de la Iglesia de Santa María de Belém.

La autorización llegó en 1496, aunque las obras no empezaron hasta un 6 de enero que, en la actualidad, no sabemos si fue de 1501 o 1502. Inicialmente fueron dirigidas por Diogo de Boitaca, que diseñó la planta general del monasterio y la iglesia anexa. Bajo sus órdenes se levantaron la mayor parte de la iglesia, el portal sur y la sacristía, comenzando además las obras del claustro. Mientras tanto, parece que la escala del proyecto seguía creciendo, pues el rey adquirió terrenos adicionales.

Refectorio

Refectorio.

En 1517 Manuel decide convertir el inconcluso monasterio en panteón real y designa un nuevo arquitecto: João de Castilho. Probablemente fue esta la fase en que lo que hoy conocemos como estilo manuelino alcanzó su máxima expresión, mientras seguían avanzando las obras de la iglesia y comenzaban las de varios de los elementos más destacados del proyecto, como las bóvedas, el claustro y el refectorio.

Capilla Mayor

Capilla Mayor.

Cuando en 1521 muere Manuel se interrumpen las obras. Las reanudaría Juan III en 1540, ahora dirigidas por Diogo de Torralva. Con el cambio de rey y arquitecto, entran las nuevas ideas renacentistas: menor importancia del ornamento, mayor regularidad geométrica y decoración menos «orgánica». Algo que es fácilmente apreciable en el friso superior del claustro, muy distinto del inferior. La intervención de Torralva terminó en 1551, dando lugar a una ralentización de las obras. En 1557 Catalina de Austria decide renovar la capilla mayor de la iglesia, de estilo manuelino, ordenando su derribo. Las obras de la nueva capilla, de estilo manierista, serían dirigidas entre 1560 y 1571 (o 1572, tampoco está del todo claro) por Jerónimo de Ruão, el último gran arquitecto de los Jerónimos.

Sala del capítulo

Sala del Capítulo.

A partir de ese momento tan solo se realizan obras menores, enriqueciendo algunos espacios del monasterio. En 1755 sobrevive al terremoto de Lisboa sin graves daños. La solidez de su construcción y el hecho de estar asentado sobre un terreno geológicamente más estable evitaron la destrucción que sufrieron otros edificios de la ciudad. También ayudó su ubicación, fuera del casco urbano y lejos de los incendios que asolaron las ruinas de Lisboa.

En el claustro superior

Galería superior del claustro.

Con el siglo XIX comenzó la decadencia. Primero, su uso parcial como hospital y cuartel por las tropas británicas, entre 1807 y 1813. En 1833 el gobierno liberal portugués decreta la extinción de las órdenes religiosas. Al año siguiente, la iglesia del monasterio se convierte en la parroquia de Santa María de Belém, mientras las dependencias conventuales se entregan a una institución benéfica: la Casa Pia de Lisboa. Se derriban las galerías de los monjes y se altera el claustro.

El claustro desde la galería inferior

El claustro desde la galería inferior.

Fue precisamente un director de la Casa Pia, José Maria Eugénio de Almeida, quien comenzó la recuperación del conjunto. Los trabajos comenzaron en 1860, inicialmente bajo la dirección de Rafael da Silva e Castro, prolongándose hasta 1900. Más que una restauración, se realizó una reconstrucción, siguiendo una versión idealizada del estilo manuelino. Una vez más, los Jerónimos se convierte en un símbolo político: una alegoría del poder y la gloria de Portugal en su momento de máximo esplendor.

Tumba de Luís de Camões

Tumba de Luís de Camões.

La recuperación del monasterio comienza en plena Regeneração. El estilo manuelino se considera específicamente portugués y el monasterio, siendo una de sus máximas expresiones, adopta el neo-manuelino sin complejos. Es el estilo elegido para la reconstrucción del edificio occidental o para las nuevas sepulturas de Luís de Camões y Vasco da Gama, trasladadas a los Jerónimos en 1880. El edificio acaba convertido en símbolo privilegiado de la memoria nacional portuguesa. Hoy, para el ojo profano, es muy difícil distinguir lo que es auténtico y lo reconstruido en el siglo XIX.

El claustro desde la galería superior

El claustro desde la galería superior.

En 1907 fue declarado Monumento Nacional, aunque el claustro siguió siendo utilizado por la Casa Pia hasta 1940. Con la Exposição do Mundo Português de dicho año, se reorganiza toda la zona y el conjunto adquiere el carácter monumental que podemos apreciar hoy. Nuevamente, un uso político, pues el Estado Novo decidió hacer de Belém el gran protagonista de la memoria imperial portuguesa. Fue en ese año cuando la Praça do Império adquiere su nombre y configuración actuales y cuando el conjunto formado por el monasterio y la Torre de Belém, más el efímero añadido del primer Padrão dos Descobrimentos, pasan de ser símbolo de la nación a escenario de la historia portuguesa, cerrando un ciclo de cinco siglos de uso propagandístico.

Tribuna de la Sala del Capítulo

Tribuna de la Sala del Capítulo.

En 1983 llegó el reconocimiento internacional, con su inclusión en el listado del Patrimonio de la Humanidad. Inclusión en la que también entró la Torre de Belém y fue acompañada por el de otros dos monumentos independientes: el Monasterio de Batalha y el Convento de Cristo de Tomar. De un solo golpe, Portugal logró el reconocimiento internacional de la excepcionalidad de cuatro monumentos manuelinos. Con ella llegaron la obligación de ceñir las futuras actuaciones a criterios científicos modernos y el incremento del turismo.

La fila para entrar a los Jerónimos

La fila para entrar a los Jerónimos.

Turismo que, en el caso de una Lisboa cada vez más masificada, el día de nuestra visita se tradujo en una espera de más de treinta minutos a pleno sol, a pesar de adquirir previamente las entradas para una franja horaria que se suponía de baja afluencia. Deberíamos haber visitado primero la iglesia, que es de acceso gratuito, dejando los Jerónimos para después, pues la fila fue disminuyendo según avanzaba la tarde. En cualquier caso, el interior del monasterio no estaba tan lleno como temíamos, pues la espera estuvo en buena parte causada por un estricto control de aforo. Al final, logramos disfrutar con relativa calma de un monumento que es, simultáneamente, una de las expresiones más destacadas del peculiar estilo manuelino y la indudable joya de la hermosa Lisboa.

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Para ampliar la información.

Como todo monumento de este calibre, hay una auténtica avalancha de páginas web y entradas de blog. Lo complicado es encontrar el trigo entre la paja.

Muy completa la entrada de la Wikipedia en español: https://es.wikipedia.org/wiki/Monasterio_de_los_Jer%C3%B3nimos_de_Bel%C3%A9m.

LisbonTrip tiene una buena guía para la visita: https://www.lisbon-trip.com/es/guias/monasterio-de-los-jeronimos/.

También es interesante la entrada del blog Salta Conmigo: https://saltaconmigo.com/blog/2020/06/monasterio-de-los-jeronimos-lisboa/.

Y los reportajes que hay en Google Arts & Culture: https://artsandculture.google.com/partner/jer%C3%B3nimos-monastery.

En portugués, si quieres profundizar tu conocimiento sobre el monasterio, o ver una completa galería fotográfica, muy recomendable visitar https://imovel.patrimoniocultural.gov.pt/detalhes.php?code=70631&utm.