Tocho es el curioso apodo que utilizan los habitantes de Tokio para referirse al imponente edificio del Gobierno Metropolitano de su ciudad, denominado Tōkyō-to Chōsha en japonés. En contra de lo que muchos visitantes piensan, no es el ayuntamiento de la ciudad. En realidad, Tokio no tiene ayuntamiento. Fue disuelto en 1943, cuando la ciudad se unió a su prefectura para formar el Gobierno Metropolitano de Tokio, mientras sus 35 distritos adquirían rango de municipio, cada uno con su propio alcalde. Por encima de ellos, había un gobernador, con rango de ministro del ejecutivo central. En 1947 se reformó nuevamente el sistema. La prefectura adquirió el rango de metrópolis, mientras los distritos pasaban a ser 23. A los que hay que añadir 26 ciudades y 13 entidades de orden menor, entre las que se encuentran diversas islas, algunas situadas hasta a 1.848 kilómetros de distancia de la ciudad.

Edificio del Gobierno Metropolitano de Tokio

Edificio del Gobierno Metropolitano de Tokio.

En 1988 comenzó la construcción de una nueva sede para el Gobierno Metropolitano, que debía reemplazar el edificio que, desde 1957, alojaba sus dependencias. El arquitecto Kenzō Tange diseñó un gran complejo, que fue finalizado en 1991. Lo componen dos torres, ocupadas por el gobierno, y un tercer edificio más bajo, que aloja a la asamblea local. La más alta de las torres, con 242 metros de altura, fue durante un breve periodo el edificio más alto de Japón. Tiene una silueta peculiar, dividiéndose en dos secciones a partir de la planta 33. En la planta 45 de cada una de las dos torres resultantes, a 202 metros de altura, hay un mirador sobre la ciudad.

Vista hacia el este

Vista hacia el este.

La elección del lugar no fue fortuita. La parte occidental de Shinjuku se encuentra entre las sísmicamente más estables de la ciudad. La consecuencia ha sido una gran proliferación de rascacielos, formando un distrito repleto de edificios de oficinas con aspecto futurista. Lo cual, por una parte lo hace muy llamativo. Por otra, el mirador del Gobierno Metropolitano está cada vez más rodeado de torres que rivalizan con su altura, bloqueando parcialmente las vistas sobre la ciudad.

Shinjuku Park Tower

Shinjuku Park Tower.

Tras pasar el control de seguridad, no tuvimos la menor dificultad para encontrar el acceso al mirador. Una larga fila atravesaba todo el vestíbulo. Tan larga, que comenzaba en el exterior de éste, en un cercano aparcamiento, fuera del anhelado aire acondicionado. Resultó que estaban reformando el mirador de la torre norte, por lo que solo permanecía abierto el más meridional, que concentraba a todos los visitantes. Estuvimos a punto de irnos, pero la fila parecía ir a buen ritmo. En unos minutos habíamos vuelto a la zona climatizada del edificio y, en poco más de un cuarto de hora, estábamos en lo alto de la torre sur, disfrutando del panorama desde sus amplios ventanales.

Mirador de la torre sur

Mirador de la torre sur.

El mirador ocupa toda la planta. En el centro hay una cafetería y la imprescindible tienda de recuerdos. En el extremo oriental, una plataforma levemente elevada permite divisar el centro de la ciudad, con el Tokyo Skytree al fondo. Por el perímetro se reparten varios paneles explicativos. Están en japonés, pero unos códigos QR permiten acceder con el móvil a la información en inglés. Los baños y los ascensores complican bastante la vista hacia el norte, que en cualquier caso está parcialmente obstruida por la estructura de la otra torre. Un llamativo piano amarillo, disponible para todo el que quiera tocarlo, complementa el mobiliario. El espacio, relativamente amplio, no estaba tan masificado como la larga fila de acceso nos había hecho presagiar.

La ciudad infinita

La ciudad infinita.

Estuvimos algo más de treinta minutos en el mirador. No habíamos elegido ni el mejor día ni la mejor hora para subir. El sol del mediodía creaba grandes contrastes entre zonas iluminadas y en sombra. Además, la atmósfera estaba cargada de humedad, limitando la visibilidad. En días claros, dicen que es posible ver, más allá de los límites de la ciudad, el monte Fuji dominando el paisaje hacia el suroeste. En nuestro caso, una densa cortina de agua, formada por el extremo de otro de los frentes del tifón Krosa, cubría buena parte del horizonte. Nos tuvimos que conformar con contemplar un paisaje urbano, aparentemente infinito, en el que, con independencia de la dirección en la que mirásemos, la interminable sucesión de edificios se difuminaba a lo lejos entre la bruma. En cualquier caso, una vista impresionante.

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Para ampliar la información:

El blog Japonismo tiene una larga entrada sobre el edificio y sus miradores: https://japonismo.com/blog/gobierno-metropolitano-de-tokio-tocho.

Más breve, pero también interesante, la reseña en Go-Tokyo, el portal oficial de turismo de la ciudad: https://www.gotokyo.org/es/spot/74/index.html.

En https://depuertoenpuerto.com/tres-dias-en-tokio/ se puede ver nuestra estancia de tres días en Tokio.

En inglés, la web oficial para los visitantes del edificio está en https://www.yokoso.metro.tokyo.lg.jp/en/.

En The Gate hay un extenso artículo sobre el complejo: https://thegate12.com/article/18.

Quien esté interesado en el edificio desde el punto de vista arquitectónico, puede visitar la web arch daily: https://www.archdaily.com/793703/ad-classics-tokyo-metropolitan-government-building-kenzo-tange.