Llegamos por primera vez a Sensō-ji al final de una calurosa mañana de agosto, tras visitar los jardines del palacio imperial. El contraste entre ambos lugares no podía ser mayor. En apenas media hora, pasamos de la tranquilidad de un espacio bucólico y prácticamente vacío a otro bullicioso y abarrotado de gente. Con una cifra de visitantes que se estima en el entorno de treinta millones al año, Sensō-ji es el lugar sagrado más concurrido del mundo. Lo cual se hizo evidente nada más hacer el transbordo a la linea de metro con destino a Asakusa. Los vagones atestados dieron paso a una estación a rebosar de gente. La masificación seguía tras atravesar Kaminarimon, la «Puerta del Trueno», que marca el comienzo del recinto. Kaminarimon destaca por la enorme linterna roja, de una tonelada de peso, que cuelga de su estructura. La puerta fue construida el año 941 en Komagata, algo al sur de su ubicación moderna. En 1635 fue reubicada a su actual emplazamiento, para arder por primera vez cuatro años más tarde. Tras ser destruida en otras tres ocasiones, la estructura actual es de 1960.
Más allá de Kaminarimon, la larga calle comercial que lleva hasta Hōzōmon, parecía un hervidero. Nakamise-dōri, con una longitud aproximada de 250 metros, está flanqueada por unas 90 tiendas. Parece que tiene su origen en la primera mitad del siglo XVIII, aunque los locales actuales son posteriores a la Segunda Guerra Mundial. La zona comercial desborda la calle, desparramándose por una galería cubierta, que la atraviesa perpendicularmente.
Hōzōmon, la «Puerta de la Casa del Tesoro», fue levantada por primera vez en el 942. Destruida por el fuego en dos ocasiones (1631 y 1945), la estructura actual data de 1964. Pese a su apariencia tradicional, está construida con acero y cemento resistentes al fuego. Algo común en los edificios del renovado complejo. Es evidente que los monjes no quieren correr riesgos innecesarios. Por si la ignifugación no fuera suficiente, dos niō, situados en su cara sur, protegen el templo, por lo que antiguamente la puerta recibía el nombre de Niōmon. Los niō, palabra que se puede traducir por «dos reyes», tienen una larga historia, que algunos remontan hasta el mismísimo Heracles. Según esta hipótesis, los griegos de Bactria habrían trasmitido el personaje mítico a la India, donde se convirtió en Vajrapani. De allí pasó a China y posteriormente a Japón, desdoblado en el par de figuras que protegen numerosos templos y santuarios.
De tipo nijūmon, la puerta también cuenta con tres grandes linternas, la mayor de las cuales pesa 400 kilos. En su cara norte, hay un par de waraji gigantes, que simbolizan el poder de los niō de la cara opuesta. Según la tradición, quien las toque adquirirá el don de caminar grandes distancias con agilidad y sin cansarse. Cada una pesa 500 kilos y mide 4,5 metros de largo. Al haber sido construidas con cuerdas de paja de arroz y estar en la intemperie, tienen que ser renovadas cada diez años. La última vez, en octubre de 2018.
Más allá de Hōzōmon, seguía la actividad comercial, aunque con una faceta supuestamente más espiritual. Una vez más, goshuin, omikuji, omamori y cajas de ofrendas ayudaban a la prosperidad económica del templo. También seguía la masificación. Había gente por todas partes. En la explanada frente al templo, en sus escaleras, haciendo cola en el chōzuya o arremolinados en torno al quemador de incienso. Aquello comenzaba a ser agobiante.
El edificio principal, conocido como Kannon-do, es el más venerado de todo el complejo, pues en su interior se supone que todavía se conserva la estatua encontrada en el 642. Aunque sea improbable, pues el edificio fue destruido en 1945 y vuelto a levantar en 1958. Tiene una superficie de 1.150 metros cuadrados, divididos entre el naijin, o santuario interior, con suelo de tatami, y el gejin, o santuario exterior, con suelo de cemento.
Intentando salir del bullicio, nos acercamos al templo conocido como Haiden, tras el cual se encuentra la llamativa Pagoda de Cinco Pisos, cuya construcción fue ordenada en el 942 por el caudillo militar Taira no Kinmasa. Aunque la pagoda que podemos ver actualmente es de 1973. El lugar sirve para atesorar algunas reliquias de Buda, así como miles de tablillas mortuorias, por lo que solo está abierto a los fieles. Tampoco pudimos entrar a los jardines de Denboin, situados junto a la pagoda, pues están cerrados al público.
Más suerte tuvimos en el santuario de Asakusa, situado en el lado contrario, al noreste del salón principal. A pesar de ser uno de los santuarios sintoístas más populares de Tokio, en comparación con Sensō-ji parecía un remanso de paz. Su construcción fue ordenada en 1649 por Tokugawa Iemitsu, para honrar tanto a los dos pescadores que habían descubierto la estatua de Kannon como al monje que había fundado Sensō-ji. Asakusa y la vecina puerta Nitenmon, que delimita el acceso occidental al recinto, son las únicas construcciones que sobrevivieron a los devastadores bombardeos de la Segunda Guerra Mundial.
Tras visitar Asakusa-jinja, viendo que el nivel de público no menguaba de forma apreciable, decidimos marcharnos a hacer un recorrido en barco por el vecino río Sumida, hasta la isla artificial de Odaiba. La idea era regresar a Sensō-ji al día siguiente por la noche, desde el relativamente cercano Tokyo Skytree, que teníamos previsto visitar coincidiendo con el atardecer.
El plan fue todo un acierto. Llegamos a Sensō-ji al filo de las ocho de la tarde. Ya en la calle Nakamise, donde encontramos cerrada la mayor parte de los locales, era evidente que el gentío del día anterior había desparecido. No estábamos solos, pero podíamos andar tranquilamente, sin temor a tropezar con nadie. Hasta era posible hacer fotos con calma, sin que de improviso aparecieran una cabeza o una mano blandiendo un teléfono móvil, arruinando la toma. El lugar respiraba esa extraña calma, difícil de describir, que suele llegar cuando se retira la muchedumbre. Cualquiera que, como yo, trabaje habitualmente en entornos con gran afluencia de público, sabrá a qué me refiero.
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También interesante la página Japonpedia: https://japonpedia.com/templo-sensoji-asakusa-tokio/.
En https://depuertoenpuerto.com/tres-dias-en-tokio/ se puede ver nuestra estancia completa, de tres días, en Tokio.
En inglés, la web oficial de Sensō-ji está en https://www.senso-ji.jp/english/.
Asakusa-jinja tiene página propia. Se puede consultar en https://www.asakusajinja.jp/english/.
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