Durante siglos, Islandia vivió de espaldas al mar. Puede parecer contradictorio, en una isla poblada por descendientes de aguerridos navegantes noruegos y que en la actualidad tiene en la pesca uno de sus sectores más pujantes. Pero la escasez de madera y, sobre todo, el sistema de trabajo conocido como Vistarband, limitó la pesca a una actividad estacional, realizada en aguas costeras con botes a remo. Además, el Einokunarverslunin mantenía el comercio exterior en manos danesas, dificultando la creación de una flota mercante.

Ölver

El Ölver, un barco de pesca tradicional (Museo de Ósvör).

Desde el siglo XV, sus ricas aguas comenzaron a ser explotadas por barcos de otras naciones, principalmente ingleses y alemanes. En el siglo XVI llegaron los vascos, dando lugar a un lenguaje mixto, que se hablaba en los Fiordos del Oeste, o a la desgraciada masacre conocida como Spánverjavígin. También es bastante conocida la presencia de los noruegos, a partir del siglo XIX, que tuvieron un importante papel en el auge y caída de Siglufjörður, o en la fundación de Seyðisfjörður.

Mapa francés de los caladeros en Islandia

Mapa francés de los caladeros en Islandia.

Sin embargo pocos conocen que, en el siglo XIX, los pescadores franceses, sobre todo de Bretaña y Normandía, llegaron a tener una fuerte presencia en Islandia. Aunque, a lo largo del siguiente siglo, el desarrollo de una potente industria pesquera local acabó expulsando a los barcos extranjeros, el recuerdo de aquella era ha dejado una profunda huella en algunos pequeños puertos de la isla. Quizá en ninguno tan honda como en Fáskrúðsfjörður.

Goletas zarpando desde Paimpol

Goletas zarpando desde Paimpol.

En realidad, los barcos franceses comenzaron a frecuentar las costas de Islandia a finales del siglo XVII. Sin embargo, la era dorada de la pesca francesa llegaría en el siglo XIX, cuando cientos de barcos, procedentes de puertos normandos, como Dieppe o Gravelines, o bretones, como Saint-Malo o Paimpol, navegaban todos los años hasta Islandia.

Maqueta del Saint Pierre (1920)

Maqueta del Saint Pierre (1920).

Su presencia en el este de la isla se intensificó a mediados del siglo XIX, principalmente de la mano de barcos de Fécamp y Gravelines. Por entonces, en el actual Fáskrúðsfjörður tan solo había una granja. Otra más de los cientos de explotaciones agrícolas, prácticamente autosuficientes, en las que se repartía la tan escasa como depauperada población de Islandia.

Barcos franceses en Fáskrúðsfjörður

Barcos franceses en Fáskrúðsfjörður.

Los franceses encontraron en el fiordo aguas profundas y seguras, terreno llano en el que desarrollar actividades en tierra firme y abundante agua dulce. Todo ello cerca de los principales caladeros en el este y el sureste de la isla. A partir de 1880, comenzaron a crear instalaciones más permanentes. Un hospital, una residencia para el personal médico, almacenes y talleres… Incluso llegó a haber algo parecido a un consulado, que gestionaba las instalaciones francesas y mediaba con las autoridades islandesas.

Cementerio francés de Fáskrúðsfjörður

Cementerio francés de Fáskrúðsfjörður.

También se creó un pequeño cementerio francés. Las condiciones laborales en los barcos eran muy duras y las muertes por accidente o enfermedad relativamente frecuentes. El cementerio contiene 49 tumbas, con fechas que van desde 1870 hasta 1914.

Maqueta del buque hospital St. Paul (1896:99)

Maqueta del buque hospital St. Paul (1896-99).

Esta última fecha marca el comienzo del declive de la pesca francesa en Islandia. Los motivos fueron múltiples: la Primera Guerra Mundial, la competencia de la flota noruega y el lento surgimiento de una industria pesquera local, tras la progresiva desaparición del Vistarband, entre 1874 y 1894, y la introducción de barcos de pesca con motor, a partir de 1902. Aún habría un pequeño resurgimiento, entre 1920 y 1939. Pero en 1935 cerró definitivamente el hospital de Fáskrúðsfjörður y el «barrio francés» quedó abandonado.

El antiguo hospital desde el muelle

El antiguo hospital desde el muelle.

Mientras tanto, había nacido un pequeño núcleo urbano, al calor del intercambio comercial con los franceses. Tras la marcha de estos, la población local comenzó a utilizar las instalaciones abandonadas, mientras desarrollaban una flota pesquera, en parte gracias a las técnicas aprendidas de los franceses. En 2008 la cadena Islands Hótel llegó a un acuerdo con el gobierno de Islandia para la restauración del núcleo central del antiguo barrio francés, alrededor del hospital.

Antigua residencia del personal médico

Antigua residencia del personal médico.

El resultado fue un espléndido hotel, repartido en cuatro edificios construidos entre 1898 y 1907. En la mejor tradición islandesa, alguno había sido desmontado y trasladado a un nuevo emplazamiento, por lo que fue necesario volverlo a llevar a Fáskrúðsfjörður. En la parte baja de la antigua residencia del personal médico se instaló un pequeño museo, centrado en la historia de los pescadores franceses en la zona. Y también hay un restaurante francés. El conjunto fue premiado en 2016 con el European Heritage Awards.

Fáskrúðsfjörður

Fáskrúðsfjörður en invierno.

El hotel es parte de la cadena Fosshotel, una de las principales de Islandia, con niveles de mantenimiento y confort más que adecuados. Su principal defecto es que, al menos según escribo estas líneas, no permanece abierto todo el año. Tras comprobarlo en primera persona durante mi primer viaje invernal a Islandia, tuve que esperar más de seis años, hasta un viaje en otoño, para poder alojarme en sus instalaciones.

Reproducción del interior de un barco

Reproducción del interior de un barco.

El museo es una mezcla de maquetas, dioramas, audiovisuales y documentos. Todo bien expuesto y explicado, generalmente en islandés, inglés y, como no podía ser menos, francés. Si te alojas en el hotel, tendrás libre acceso al museo, que en parte está instalado en el pasillo subterráneo que une los dos edificios principales, bajo la carretera que atraviesa Fáskrúðsfjörður.

Fáskrúðsfjörður desde las inmediaciones del hospital

El Fáskrúðsfjörður desde las inmediaciones del hospital.

Probablemente no hayas viajado a Islandia para conocer la epopeya de los pescadores franceses en sus gélidas aguas, hace más de un siglo. Pero el museo y el pequeño conjunto de edificios del «barrio francés» de Fáskrúðsfjörður te ayudarán a conocer un pedazo de la historia de los Fiordos del Este. Puede ser tanto un breve paréntesis, mientras recorres la deslumbrante naturaleza de la región, como una buena alternativa, si el clima decide arruinar tus planes. Algo que, en la Tierra de Hielo, resulta bastante frecuente.

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Para ampliar la información.

Islandia24 tiene una breve entrada sobre Fáskrúðsfjörður: https://www.islandia24.com/la-pequena-francia-en-islandia-faskrudsfjordur/.

En inglés, la página sobre Fáskrúðsfjörður en la web de turismo de Austurland está en https://www.east.is/en/communities/visit-fjardabyggd/visit-faskrudsfjordur.

Guide to Iceland tiene una breve entrada sobre el fiordo: https://guidetoiceland.is/travel-iceland/drive/faskrudsfjordur.

Más largo e interesante, el artículo en Campervan Iceland: https://www.campervaniceland.com/blog/travel-ideas/faskrudsfjordur.

La web oficial del Fosshotel Eastfjords está en https://www.islandshotel.is/hotels-in-iceland/fosshotel-eastfjords/.