Ubicada a 469 metros sobre el nivel del mar, Möðrudalur fue durante siglos la granja a mayor altitud de Islandia. Aunque hoy parezca difícil de concebir, durante los lejanos tiempos del Þjóðveldisöld el lugar era un importante cruce de caminos en el noreste de las Tierras Altas, donde se encontraban el Camino de los Obispos con el de Sámur. Hasta que, en el año 2001, se estrenó un nuevo trazado de la Ring Road, atravesando el norte de Möðrudalsöræfum, y Möðrudalur quedó relegada en un rincón apartado de una de las regiones menos visitadas de Islandia.

Antigua maquinaria agrícola

Antigua maquinaria agrícola.

Todo indicaba que el lugar iba a sufrir el mismo destino que numerosas granjas de Islandia, languideciendo como residencia de verano o cayendo en el más absoluto de los abandonos. Pero Vilhjálmur Vernharðsson, el hijo de sus propietarios, tenía otros planes. Renunciando a una vida convencional en Reikiavik, regresó a Möðrudalur, donde sus ancestros llevaban viviendo desde 1875. Contra todo pronóstico, logró crear un pequeño complejo turístico, que no tardó en convertirse en lugar de referencia para todos los que sufrimos el embrujo de las Tierras Altas nororientales. La región más desolada de Islandia.

Hotel Fjalladýrð en Möðrudalur

Möðrudalur en invierno.

Había visitado Möðrudalur por primera vez en febrero de 2023. Movido tan solo por la curiosidad de conocer uno de los lugares más remotos de Islandia a los que es posible llegar por tus propios medios en invierno, ya que entre octubre y junio la carretera 901 suele ser un callejón sin salida, tan solo transitable hasta la granja. Cené una sopa de cordero, pasé la noche en un hotel donde era el único cliente, disfruté de una hermosa aurora boreal y a la mañana siguiente, según regresaba a la Ring Road, tuve un encuentro fortuito con un zorro ártico. Puede parecer poca cosa, pero la magia del lugar logró cautivarme. Me prometí regresar en una época menos dura.

El sol ilumna Möðrudalur

Möðrudalur desde Möðrudalsleið.

La ocasión llegó en el otoño de 2025, durante un viaje centrado en el noreste de la Tierra de Hielo. Mi objetivo principal era llegar al cráter del Askja y Möðrudalur parecía la base perfecta desde la que intentarlo. El plan era pasar dos noches en el hotel, empleando el día intermedio en visitar el Askja. Pero en Islandia la naturaleza tiene siempre la última palabra y aquel día decidió no concederme mis deseos. Al final, tuve que cambiar el Askja por un recorrido circular por las Tierras Altas, con el cañón de Stuðlagil como objetivo final. No fue un mal trueque, que además me permitió recorrer la parte que no conocía de Möðrudalsleið durante un hermoso atardecer subártico.

En Möðrudalur

Fjallakaffi.

A principios de otoño, Möðrudalur era un espacio muy distinto al que había conocido en pleno invierno. Menos remoto y mágico, pero no por ello falto de interés. El lugar tenía mucha más vida, al estar en una de las rutas más populares para acceder al noreste de las Tierras Altas. En el pequeño complejo turístico hay café, restaurante, camping, hostal y hotel. Desde luego, Möðrudalur no es Benidorm. Pero el goteo de personas y vehículos era constante, el hotel estaba al 50% de ocupación y las dos noches que cené en el restaurante, apenas quedaban un par de mesas libres. Al final, Vilhjálmur ha logrado salvar la granja de sus ancestros.

Möðrudalskirkja

Möðrudalskirkja.

Granja que también tiene una pequeña iglesia, levantada en 1949 por Jón A. Stefánsson. Además de construirla con sus propias manos, la decoró y pintó el pequeño cuadro que hay junto al altar. Su torre está coronada por una luz, que actúa a modo de faro en medio del desolado paisaje circundante. Parece que hubo una iglesia en Möðrudalur desde su fundación. Incluso llegó a ser la residencia de un vicario. Pero este se marchó a principios del siglo XVIII y la anterior iglesia fue abandonada en 1927. No parece quedar el menor rastro de la misma.

Baðstofa en Möðrudalur

Baðstofa en Möðrudalur.

También podrás ver varias casas construidas con turba, según el estilo tradicional islandés. Algunas sirven de alojamiento turístico, como las dos conocidas como Baðstofa. Término que, en Islandia, servía para denominar la habitación principal de las viviendas, donde se dormía, se trabajaba y se hacía vida en común. Con este fin, las camas tenían un lateral «desmontable», de forma que podían ser convertidas en algo parecido a un sofá. Además de optimizar el espacio, se buscaba aprovechar el calor, manteniendo la habitación en uso de forma continua.

Zorros árticos en Möðrudalur

Zorros árticos en Möðrudalur.

Más allá de los humanos, el lugar estaba lleno de vida animal. Pude ver conejos, cabras y hasta un reno. Aunque, sin la menor duda, la estrella de la tarde fue un pequeño grupo de zorros árticos, que parecía merodear por la zona en busca de despojos. Aunque recelaban de las personas, parecían estar más que acostumbrados a su presencia y se limitaban a mantenerse a una distancia que ellos consideraban segura. Sus juegos y cabriolas me permitieron hacerme con una buena colección de fotos.

Volando hacia el sur

Volando hacia el sur.

Tampoco faltaron las aves. Sobre todo, durante mi segundo atardecer en el lugar, cuando pasaron varias bandadas de pájaros, volando pausadamente hacia el sur. Ni logré identificar su especie, ni pude averiguar si estaban migrando hacia latitudes más cálidas o simplemente regresaban a sus nidos a pasar la noche. Aunque, por la gran cantidad de aves que pude ver, deslizándose majestuosamente frente a un hermoso atardecer, me inclino por lo primero.

Herðubreið al atardecer

Herðubreið al atardecer.

Todo ello, con Herðubreið («la de anchos hombros») presidiendo el horizonte hacia el mediodía. La hermosa tuya, que alcanza los 1.682 metros de altitud, es visible desde buena parte del noreste de Islandia. La montaña se encuentra en Ódádahraun («el campo de lava de los forajidos»). Algunos dicen que es el mayor campo de lava del planeta. Puede que lo sea. En cambio, podemos estar seguros de que, incluso hoy en día, es una región remota y de acceso complicado. Que sea el telón de fondo de Möðrudalur logra incrementar el interés del lugar, al menos para aquellos que amamos la Islandia más indómita. Creo que acabará convirtiéndose en otra escala recurrente durante mis viajes por la Tierra de Hielo.

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Para ampliar la información.

Aunque no hay ninguna entrada del blog dedicada a mi breve visita invernal, puedes verla al final de https://depuertoenpuerto.com/de-husavik-a-modrudalur/ y al principio de https://depuertoenpuerto.com/de-modrudalur-a-egilsstadir/.

En inglés, la página oficial de Möðrudalur está en https://fjalladyrd.is/.

También hay un buen artículo sobre el lugar en Guide to Iceland: https://guidetoiceland.is/connect-with-locals/regina/modrudalur-the-highest-located-farm-in-iceland.