Pero, ¿qué es el espato de Islandia? Según la Wikipedia, se trata de «una variedad de calcita transparente y romboédrica, fácilmente exfoliable». Su estructura interna tiene como resultado que el material sea altamente transparente, además de activo ópticamente, pudiendo rotar el plano de polarización, y siendo capaz de desdoblar un rayo de luz en dos rayos polarizados perpendicularmente entre sí, como si el material tuviera dos índices de refracción distintos. Esta última propiedad es conocida como birrefringencia y fue descrita por primera vez en 1669 por el científico danés Rasmus Bartholin, precisamente tras obtener unas muestras de espato en un viaje a Islandia. Aunque habría que esperar hasta la década de 1820 para que Augustin-Jean Fresnel diera una explicación completa del fenómeno. Su comprensión fue fundamental para el desarrollo de microscopios de luz polarizada.
También hay quien quiere ver en el espato de Islandia la «piedra solar» (sólarsteinn) de los viejos vikingos. Según esta teoría, los escandinavos utilizarían el mineral para poder observar la posición del sol a través de las nubes, lo que les permitiría orientarse incluso en los numerosos días nublados de estas latitudes. Una hipótesis un tanto controvertida, pues tan solo es mencionada en una ocasión en las fuentes escritas, en la Saga de San Olaf. Además, no explica cómo se orientaban antes del descubrimiento de Islandia. Hay quien dice que, de ser cierta, el mineral utilizado sería la cordierita, que sí se encuentra en la península escandinava. Aunque este material fue descrito por primera vez en 1812. También entra dentro de lo posible que, tras la colonización de Islandia, se cambiara la cordierita por el espato. O que no usaran las «piedras solares» antes del siglo IX. Al fin y al cabo, gran parte de los descubrimientos de los escandinavos tuvieron su origen en errores de navegación. Probablemente, nunca logremos saberlo con certeza.
Helgustaðanáma se encuentra en la orilla septentrional del Reyðarfjörður, el mayor de los fiordos orientales de Islandia. El acceso se realiza mediante la carretera 954, también conocida como Helgustaðavegur. Casi 8 kilómetros después de dejar atrás las últimas casas de Eskifjörður, encontrarás a mano izquierda un diminuto aparcamiento, una caseta de madera y unos cuantos carteles explicativos. Desde allí, una senda de apenas 350 metros te llevará a la mina.
La mina se divide en dos explotaciones. La más antigua es la superior, que parece tener sus orígenes en una expedición organizada por el rey danés Federico III en 1668. Aunque la explotación a cielo abierto, que podemos ver hoy, parece haber estado operativa entre 1855 y 1872. La mina es poco más que un socavón en el terreno en el que, al menos el día de mi visita, se precipitaba una diminuta cascada.
Por lo demás, encontrarás restos de espato de Islandia repartidos por el terreno, así como algún afloramiento en las paredes de de roca, que aparentemente quedó a medio explotar. En este sentido, ten en cuenta que el lugar es un espacio natural protegido desde 1975. Está estrictamente prohibido llevarte cualquier mineral, así como alterar el entorno. Si quieres ver las propiedades de la calcita a contraluz, hay varias muestras repartidas por la zona. Una vez las hayas observado, vuélvelas a dejar donde estaban.
Unos metros antes de llegar a la mina a cielo abierto, un desvío a mano derecha te llevará a la mina inferior. Esta consiste en un túnel, excavado entre 1921 y 1925 para facilitar el acceso a la veta de espato. En la mejor tradición islandesa, no encontrarás ningún impedimento para explorar el túnel, más allá de tu propio sentido común. Ten en cuenta que el terreno puede ser muy inestable y nunca podrás descartar que se produzca un derrumbe.
Más allá del interés de la mina, si aciertas a visitarla en un día claro también podrás disfrutar de unas espléndidas vistas sobre el Reyðarfjörður, con la agreste península de Vattarnes cubriendo el horizonte hacia el sur. Por supuesto, Helgustaðanáma no es una de las visitas imprescindibles de Islandia. Ni siquiera de los Fiordos del Este. Pero si estás por la zona y te sobran unos minutos, puede ser una parada interesante, que te permitirá conocer un poco mejor la extraña historia de la Tierra de Hielo.
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Para ampliar la información.
Si quieres saber algo más sobre el espato de Islandia, puedes consultar el artículo en la Wikipedia: https://es.wikipedia.org/wiki/Espato_de_Islandia.
En inglés, Hit Iceland tiene una entrada sobre la mina: https://www.hiticeland.com/post/helgustadanama-quarry.
En The Reykjavik Grapevine encontrarás un artículo sobre las consecuencias del turismo mal entendido en Helgustaðanáma: https://grapevine.is/news/2017/06/29/tourists-break-and-steal-rare-crystals/.






