Entonces llegaron el GPS y la cartografía digital. Al principio, en forma de mapas integrados en los vehículos, o en dispositivos especializados, que cobraban a precio de oro. Luego fueron apareciendo plataformas como MapQuest (1994), OpenStreetMap (2004), Google Maps (2005) o Apple Maps (2012). Cada una con sus pros y sus contras. Aunque todas tenían un grave inconveniente, sobre todo si sueles conducir por lugares remotos: su inoperancia con mala cobertura celular. Aunque las plataformas fueron corrigiendo este problema, su afán por la «usabilidad» hace que generalmente sea complicado saber qué cartografía en concreto tienes disponible sin conexión.
Por su carácter de plataforma abierta, no tardó en desarrollarse una pequeña industria de aplicaciones capaces de manejar la cartografía de OpenStreetMap. En muchos casos, además de permitirte la descarga de planos «offline», ofrecían funcionalidades adicionales, como la posibilidad de utilizarlas como sistema de navegación GPS. Durante años, estuve usando MAPS.ME, sobre la que incluso escribí una entrada en el blog. Hasta que la combinación entre la «gamificación» y una monetización mal entendida la hicieron inutilizable, forzándome a buscar alternativas.
Finalmente di con Guru Maps y, de paso, con el Nirvana de los mapas fuera de línea. Una auténtica maravilla que, al menos si te mueves en el ecosistema Apple, puedes manejar desde el teléfono, la tableta y el ordenador. Todo ello, en la mejor tradición de la manzana, con un nivel de transparencia asombroso. Pero sin perder potencia o control sobre lo que haces. Algo que, en muchas ocasiones, acaba siendo el punto débil de las aplicaciones para iOS. Aunque no la he probado personalmente, sé que también hay disponible una versión para Android, con las mismas funcionalidades y capacidades de sincronización. Lo que no existe, al menos según escribo esta entrada, es un programa para Windows. En este caso, tu única opción para correr Guru Maps será utilizando un emulador de Android.
La aplicación funciona mediante el modelo «freemium». En su versión gratuita, tiene una capacidad limitada y algunas funciones deshabilitadas. Tampoco puedes descargar mapas de todas las fuentes disponibles, aunque sí de las más básicas, como los distintos «sabores» del mencionado OpenStreetMap. En cualquier caso, es más que suficiente para un uso básico y para probar la funcionalidad de la aplicación y si esta se adapta a tus necesidades. Si al final te decides por la versión de pago, también puedes optar por una suscripción, mensual o anual, o por adquirir una licencia de por vida. Aunque la puedas comprar desde la tienda de Apple, mi consejo es que lo hagas directamente en su web. Además de ser algo más barata, la misma licencia te servirá en dispositivos Android.
La funcionalidad básica es muy similar a la de cualquier aplicación de este tipo. Arranca con un mapa global de OpenStreetMap, en el que puedes ver aquellas regiones que tienes descargadas y seleccionar el tipo de mapa concreto que te interesa visualizar (ciudad, ciclismo, etc.). Si estás utilizando mapas fuera de línea, según vayas haciendo zoom te ofrecerá la posibilidad de descargar la cartografía del país o región correspondiente. Si por contra usas mapas en línea, el uso es muy similar al que puedes tener en Google Maps, descargando en el caché interno la información necesaria. En la aplicación puedes configurar la antigüedad antes de que se renueven los datos o eliminar los de una fuente concreta. También puedes especificar que este tipo de mapas solo se descarguen si estás conectado a una red WiFi.
Las opciones con los mapas offline son bastante más completas. Una vez descargados, tienes la posibilidad de eliminar los que ya no vayas a utilizar, actualizarlos o simplemente comprobar qué mapas llevas en tu dispositivo. Una de las ventajas de OpenStreetMap es la rapidez con la que suelen ser puestos al día por la propia comunidad de usuarios. Si ves una incoherencia o algo que no salga en el mapa, tan solo necesitas abrir una cuenta gratuita para poderlo actualizar. El resultado es que, por lo general, apenas pasan unos días desde que, por ejemplo, abre una nueva carretera hasta que aparece en los mapas.
También tienes la posibilidad de superponer diversas fuentes de datos, pudiendo crear visualizaciones muy interesantes. Aunque también es posible acabar con mapas virtualmente ilegibles. En este sentido, debes tener en cuenta que algunas fuentes de cartografía solo son accesibles si tienes la versión de pago. Además tienes la opción de configurar otras fuentes, como los mapas de OpenTopoMap o Google. Incluso puedes utilizar fuentes propias. El programa admite ficheros .ms para mapas vectoriales y .sqlitedb o .mbtiles para los ráster. Aunque todas estas funcionalidades avanzadas solo están disponibles en la aplicación para macOS.
Respecto a la capacidad de navegación, sin llegar al nivel de aplicaciones como Waze, es razonablemente buena. Tienes la posibilidad de elegir el tipo de ruta que quieres (coche, bicicleta, caminando o simplemente en línea recta). En cualquiera de los casos te da la información más adecuada a tu medio de transporte. Por ejemplo, en una ruta a pie te indicará el desnivel que debes superar y, en el mapa, mostrará en color rojo las zonas con mayor pendiente. Personalmente, es la aplicación que utilizo en lugares como las Tierras Altas de Islandia, donde cualquier intento de usar las aplicaciones más habituales suele ser una buena receta para el desastre. Cuando no totalmente inviable.
Otra función muy interesante es la posibilidad de crear listas personalizadas de lugares. Muy útil, por ejemplo, para planificar viajes. En este sentido, resulta muy útil la capacidad de sincronizar entre los diversos dispositivos conectados a una misma cuenta. Así, es posible crear la lista cómodamente, en la pantalla de un ordenador, y luego utilizarla en el móvil. Los cambios se sincronizan con total transparencia. También tiene una función de grabación de rutas, muy configurable y con las mismas capacidades de sincronización.
En el lado negativo, al menos según escribo esta reseña, la imposibilidad de disponer de datos de tráfico en tiempo real. En este sentido, no es rival para aplicaciones como Waze. Aunque, todo hay que decirlo, en lugares remotos esto no suele ser especialmente útil. Por ejemplo, en Islandia, la información en tiempo real de Waze o Google Maps no suele ser muy fiable más allá de Reikiavik y su periferia. En muchas ocasiones, ni tan siquiera se actualizan con la información de umfredin.is. Por tanto, utilices una u otra aplicación, seguirás teniendo que consultar las páginas oficiales para saber si una carretera concreta está abierta o no. En cambio, si has adquirido la versión de pago, dispondrás de información actualizada de las precipitaciones.
En cualquier caso, pese a algún inconveniente menor, no deja de ser una maravilla de aplicación, con funcionalidades que estuve buscando infructuosamente durante años. En mi opinión, vale cada euro que pagues por la suscripción de por vida. Aunque mi consejo es que, antes de comprarla, pruebes la versión gratuita. Aún estando limitada en su funcionalidad, supera en usabilidad a buena parte de las aplicaciones similares que puedes encontrar en el mercado. Personalmente, tras varios meses probando diversas aplicaciones, Guru Maps acabó demostrando estar muy por encima de sus competidoras.
Para ampliar la información.
La versión para Android está en https://play.google.com/store/apps/details?id=com.bodunov.galileo&hl=es_419.
En inglés, encontrarás la web de la aplicación en https://gurumaps.app/.











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