He de reconocer que comenzar un crucero cogiendo el tren fue un tanto raro. Aunque, por supuesto, era mucho mas cómodo que hacer un vuelo internacional desde Barajas. Además, viajo con relativa frecuencia a Barcelona, casi siempre por trabajo, por lo que la conozco bastante bien. Incluso tengo familia y amigos en la ciudad. Pero esta familiaridad me hacía sentirme algo extraño: no tenía la sensación de ir de vacaciones.

El caso es que nos subimos al AVE a media tarde y a las once de la noche ya estábamos instalados en el hotel. Habíamos reservado habitación en el Eurostars Grand Marina, situado junto al World Trade Center. Es un hotel moderno y cómodo, destinado principalmente a clientela internacional. Teniendo en cuenta los precios de los hoteles en Barcelona, no es una mala opción, sobre todo si piensas moverte por los alrededores del puerto.

Norwegian Epic desde World Trade Center Barcelona

El Norwegian Epic desde el World Trade Center Barcelona.

Al día siguiente nos levantamos tranquilamente, sin prisas. Desde el lateral del hotel podíamos ver el Norwegian Epic, en el que haríamos un crucero por el Mediterráneo Occidental, atracado a unos 800 metros en linea recta. Desayunamos y, tras tomar algo con un amigo de Barcelona que nos hizo una breve visita, nos fuimos hacia el barco en taxi.

El puerto de Barcelona está junto al centro de la ciudad. Los barcos pequeños suelen atracar en el muelle 118, junto al World Trade Center. Un emplazamiento muy cómodo a unos metros del Puerto Viejo y de la parte baja de La Rambla. El resto de los barcos atracan en las terminales A, B, C y D del Muelle Adosado. Hay un paseo de unos 30 minutos hasta la primera terminal, atravesando el puente de la Porta d’Europa. Aunque no parezca mucho, no es un trayecto agradable, pues en su mayor parte transcurre por una zona industrial desangelada.

Barcelona desde el Norwegian Epic

Barcelona desde el Norwegian Epic.

A pesar de que cuando llegamos a la terminal parecía haber un cierto caos, todo fue bastante rápido y, antes de las dos de la tarde, ya estábamos instalados en el camarote. Tomamos algo en el buffet para matar el hambre y salimos a cubierta, para comenzar a explorar el barco y ver el ambiente del puerto de Barcelona. Acostumbrado a embarcar en Hamburgo, donde el trasiego de barcos por el Elba es continuo, me quedé bastante desencantado. El único barco que vimos en movimiento fue una de las “golondrinas” que hacen un recorrido turístico por el puerto.

Atardecer frente a Barcelona

Atardecer frente a Barcelona.

Poco después de las cinco de la tarde nos pusimos en movimiento. El mar estaba tranquilo y apenas hacía viento. Desde la terraza del camarote pudimos disfrutar de la puesta de sol sobre el Mediterráneo. Teníamos once días de crucero por delante, antes de regresar a Barcelona.

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Algunos vínculos útiles:

El puerto de Barcelona tiene una página dedicada a los servicios para cruceros: http://www.portdebarcelona.cat/es/web/port-del-ciudada/cruceros

En la misma página, hay un plano de acceso bastante útil: http://content.portdebarcelona.cat/cntmng/d/d/workspace/SpacesStore/5482d745-2843-4954-a58f-ab13a94ce4c7/ES-PortBcn-TerminalsMaritimes.pdf

También se puede consultar la terminal de atraque de cada barco (solo mes en curso y sucesivo) en: http://www.portdebarcelona.cat/es/web/port-del-ciudada/consulta-cruceros

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