Storfjorden quiere decir en noruego Gran Fiordo. Con sus 110 kilómetros de longitud y una infinidad de brazos, es el quinto mayor fiordo de Noruega y uno de los mas espectaculares. Nuestro destino era el Geirangerfjord, uno de sus brazos, declarado patrimonio de la humanidad por la UNESCO.

Llevábamos un par de días de navegando con rumbo sur desde el Cabo Norte. Después de los intensos días en SvalbardHonningsvåg, nos habíamos dedicado a practicar “il dolce far niente”, por lo que estábamos bastante descansados. Así que, para recuperar las buenas costumbres, me levanté poco después de las cuatro de la madrugada, sin necesidad de despertador.

MSC Splendida desierto

Salí a cubierta y me sorprendieron dos cosas. La primera, la noche cerrada. Después de casi una semana al norte del Círculo Polar Ártico, ver el cielo nocturno totalmente negro fue una novedad. La segunda, que el barco estaba totalmente vacío. No había absolutamente nadie, ni tan siquiera personal de servicio o mantenimiento. Las luces estaban encendidas y el barco navegaba lentamente, lo que hacía todavía mas extraña y fantasmal la escena. Parecía que todo el mundo se hubiera volatilizado y yo fuese la única persona a bordo.

Hareid al amanecer

Estábamos en Breidsundet, muy cerca de Ålesund, aunque nos dirigíamos al sureste, para llegar al Storfjorden a través del Sulafjorden. Poco después, comenzaron a ser visibles las luces del pequeño puerto de Hareid, del que además salía un transbordador. Parecía que había alguien mas en el mundo.

Lentamente, según nos íbamos internando en el fiordo, fue amaneciendo. A la altura de Sykkylven ya se podían ver claramente las cumbres del interior, parcialmente cubiertas de nieve.

Sunnylvsfjorden

Aunque el día era gris, las nubes no parecían ser demasiado espesas y dejaban pasar bastante luz. Según navegábamos tierra adentro, las montañas eran cada vez mas altas y las paredes del fiordo mas escarpadas. Las laderas eran una mezcla de roca desnuda y vegetación, con numerosas manchas de nieve. Por los recovecos de las rocas se despeñaban innumerables cascadas.

Tardamos mas de tres horas en llegar a nuestro primer destino: Hellesylt. El pequeño pueblo está en el fondo del Sunnylvsfjorden, un brazo del fiordo principal. Allí desembarcamos y cogimos un autobús para hacer una excursión hasta el glaciar Briksdal.

Nueve horas mas tarde regresamos al barco, esta vez atracado en Geiranger. Una curiosa plataforma flotante lo conectaba al muelle, permitiendo subir a bordo sin necesidad de utilizar lanchas. Llegamos con el tiempo muy ajustado, por lo que decidimos subir directamente a bordo.

Veøy en geiranger

Zarpamos poco después de la cinco de la tarde, justo a continuación del Veøy, un pequeño ferry de la naviera Fjord1 que hacía la ruta hasta Hellesylt y Stranda. La navegación por el fiordo, con dirección a mar abierto, fue una experiencia inolvidable.

Cascada de las Siete Hermanas

Al poco de salir de Geiranger, pasamos junto a una de las imágenes icónicas de Noruega: la Cascada de las Siete Hermanas. La vista desde lo alto del barco, mientras navegábamos lentamente a su lado, era impresionante. Seguimos avanzando entre altas paredes de roca durante mas de una hora. Las laderas caían casi a plomo sobre el fiordo, con las delgadas lineas blancas de las cascadas destacando sobre el fondo oscuro de piedra y vegetación. Apenas se veían señales de presencia humana. Únicamente algunas granjas aisladas en las empinadas laderas, a las que no llegaba ningún camino. ¿Estarían habitadas? Realmente era difícil apreciarlo desde la distancia, aunque no se apreciaba ningún signo de actividad en ellas.

Skrednakken

Eran casi las siete de la tarde cuando llegamos junto al Skrednakken, la montaña donde se juntan los dos brazos principales del Storfjorden: el Norddalsfjorden, procedente del este, y el Sunnylvsfjorden, por el que navegábamos nosotros, que viene del sur. A partir de este punto el paisaje se suavizó. El Storfjorden discurría inicialmente en sentido norte, pero después describía un amplio arco para dirigirse al mar, hacia el oeste. En ambas orillas se podían ver poblaciones, ninguna demasiado grande, con sus pequeños muelles y los omnipresentes ferrys cruzando de un lado a otro del fiordo.

La salida al mar la hicimos de nuevo atravesando Sulafjorden y Breidsundet. Volvimos a pasar cerca de Ålesund, aunque no pudimos verla, pues la ciudad está protegida del mar por el monte Sukkertoppen, que la ocultaba a nuestra vista. Poco después, sobre las ocho y media de la tarde, llegamos a mar abierto, entre las islas de Gødoya, al norte, y Hareidlandet, al sur. Superada esta última, el barco viró lentamente a babor, para seguir rumbo al mediodía.

Vínculos de interés:

Entrada sobre Geirangerfjord en Visit Norway: https://www.visitnorway.es/que-ver-en-noruega/noruega-de-los-fiordos/geirangerfjord/

La página geiranger.no ofrece información práctica (en inglés): http://www.geiranger.no/index.php/en/

Muy interesante la página oficial del “puerto” de cruceros de  Geirangerfjord, con bastante información sobre los muelles de Geiranger, Hellesylt y Stranda (en inglés): http://www.stranda-hamnevesen.no

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