Tras mas de 40 horas de navegación desde Longyearbyen, finalmente llegamos a Honningsvåg cerca de las dos de la tarde. A pesar de que el puerto es mas bien pequeño, pudimos atracar y evitar tener que desembarcar en lanchas, como en principio estaba previsto. El Mein Schiff llegó un poco después y no tuvo tanta suerte.

Como decía Campoamor, todo es según el color del cristal con que se mira. Para los que llegan desde el sur, Honningsvåg es un lugar remoto y extremo, junto al límite norte del mundo. Llegando desde Svalbard, la sensación era muy distinta. Lo primero que me llamó la atención fue la “abundancia” de vegetación. No era un jardín tropical, pero las laderas de las montañas estaban cubiertas de hierba y se podían ver flores, arbustos e incluso algunos árboles. Las carreteras estaban asfaltadas, había coches, el puerto estaba lleno de barcos de pesca y hasta las casas tenían aspecto . . . ¡de casas!. Definitivamente, habíamos regresado al mundo cotidiano.

Honningsvåg desde la cubierta del MSC Splendida

Honningsvåg desde la cubierta del MSC Splendida.

El motivo de la escala en Honningsvåg era visitar el Cabo Norte. Habíamos reservado un viaje en autobús a última hora de la tarde, por lo que teníamos casi siete horas libres por delante. Salimos a dar un paseo sin rumbo fijo.

Honningsvåg es un lugar pequeño y el puerto está junto al centro de la ciudad, por lo que todo está bastante a mano. En el mismo puerto hay un pequeño conjunto de tiendas y un “ice bar”. No nos pareció nada atractivo, por lo que pasamos de largo.

Barcos de pesca en Honningsvåg

Barcos de pesca en Honningsvåg.

En cambio, el pequeño puerto pesquero era muy pintoresco. Su ubicación, muy bien protegida, unida a la ausencia total de viento, hacía que el agua pareciese un espejo. A pesar de ser un día laborable, no pudimos apreciar apenas actividad. La flota pesquera estaba amarrada, añadiendo encanto a la escena. Seguimos bordeando la pequeña península que cierra el puerto por el sur, paseando por las calles prácticamente desiertas.

Interior de Honningsvåg Kirke

Interior de Honningsvåg Kirke.

Callejeando, llegamos junto a la pequeña iglesia de madera de Honningsvåg. Construida en estilo neogótico a finales del siglo XIX, es el único edificio que sobrevivió al incendio de la ciudad durante la retirada alemana, en la etapa final de la Segunda Guerra Mundial. Junto a la entrada de la iglesia hay un pequeño monumento en memoria de las víctimas de la guerra. Llama la atención su elevado número (60 personas) comparado con la escasa población del lugar.

Cruceros en Honningsvåg

Cruceros en Honningsvåg.

Tras visitar la iglesia y reponer fuerzas en un café cercano, subimos hasta una pequeña llanura en la parte alta de la ciudad, a la que llegamos por un empinado camino de tierra. Desde la altura pudimos disfrutar de una preciosa vista, en la que era difícil distinguir las islas de la Europa continental.

Descendimos de nuevo hacia las casas y, tras dar otro pequeño paseo por las calles de Honningsvåg, decidimos regresar al barco. Eran casi las seis de la tarde y teníamos que cenar pronto, para coger el autobús hacia el Cabo Norte.

Honningsvåg al amanecer

Saliendo de Honningsvåg al amanecer.

De regreso del cabo, pasada la media noche, aun tuvimos tiempo para dar una pequeña vuelta por el puerto, bajo una preciosa luz crepuscular. Un poco antes de las dos de la madrugada, con el sol intentando reaparecer en el horizonte, zarpamos con dirección al Storfjorden.

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Honningsvåg

Algunos vínculos útiles:

Información sobre el puerto en la página de Cruise Norway: http://www.cruise-norway.no/Ports/North-Cape/default.aspx

Interesante entrada sobre Honningsvåg en el blog Viaje al Atardecer: http://www.viajealatardecer.com/2014/10/honningsvag-descubriendo-norte-noruega.html

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