Ya antes de la conquista española, la actual Manila destacaba por tener un ubicación privilegiada. Su bahía atraía a comerciantes de China, todo el sudeste asiático e incluso de la India. Legazpi se dio cuenta de inmediato de las bondades del emplazamiento y, en 1571, decidió fundar la capital de la nueva colonia junto a la desembocadura del río Pásig. Doce años mas tarde, la ciudad fue destruida por un gran incendio. Santiago de Vera, gobernador de la colonia, prohibió la construcción de edificios de madera. En 1590 se comenzó la edificación de la muralla perimetral, que se fue reforzando y complementando con sucesivos bastiones hasta 1872. Así nació la ciudad que, hasta principios del siglo XX, era conocida como la Perla de Oriente.

Intramuros en Mayo de 1945

Intramuros en Mayo de 1945.

Pero lo que había tardado tres siglos en construirse, se destruyó en poco mas de una semana de 1945, durante la reconquista estadounidense de Filipinas. A pesar de tener órdenes de abandonar Manila, el almirante japonés Sanji Iwabuchi decidió ofrecer una resistencia numantina ante las ropas de MacArthur. En la fase final de la batalla de Manila, las tropas japonesas se refugiaron en las robustas defensas de la época española. Con el fin de minimizar sus bajas, el mando estadounidense, en lugar de intentar un asalto frontal, optó por bombardear la ciudad, principalmente con fuego de mortero. Durante los diez días que duró la lucha en Intramuros, la mayoría de los edificios coloniales fueron reducidos a escombros. Las robustas murallas aguantaron mejor, aunque el bombardeo acabó con casi la mitad de las fortificaciones.

Jardines en las inmediaciones de Puerta Real

Jardines en las inmediaciones de Puerta Real.

Actualmente Intramuros es un extraño híbrido. Gran parte del foso que rodea sus murallas fue rellenado y convertido en un campo de golf. Un espacio limpio, ordenado y casi vacío que contrasta vivamente con el aspecto abigarrado de las calles que lo rodean. Las murallas propiamente dichas han sido ampliamente restauradas y en su mayor parte se pueden visitar. Por contra, el barrio en su interior es un amasijo, bastante desordenado, de edificios de estilo colonial, mezclados con otros modernos, solares y algún que otro edificio abandonado y utilizado como infravivienda.

Puerta del Fuerte de Santiago

Puerta del Fuerte de Santiago.

En las murallas, se han excavado baluartes como el de San Diego, destruido durante la guerra y en el que se pueden ver algunos cañones españoles recuperados durante la restauración. Para dar una nota nostálgica, los vigilantes de seguridad que hay repartidos por la zona visten el “rayadillo”, un característico uniforme de las tropas españolas en los últimos años de la colonia. Fuerte Santiago, la principal pieza defensiva de la ciudad, también ha sido ampliamente restaurado. José Rizal, el héroe de la independencia, estuvo encarcelado entre sus muros antes de ser fusilado en 1896, por lo que el lugar tiene un fuerte simbolismo entre los filipinos. En general, el perímetro de fortificaciones presenta un magnífico aspecto, que contrasta con el interior de Intramuros.

Patio de Plaza San Luis

Patio en Plaza San Luis.

Los únicos edificios realmente históricos que quedan dentro del perímetro fortificado de Intramuros son los que forman el magnífico conjunto de la iglesia y el monasterio de San Agustín. En cambio la catedral, edificada por primera vez en 1571, ha sido destruida siete veces por incendios, terremotos y guerras. El edificio actual fue construido entre 1954 y 1958. El complejo conocido como Plaza San Luis o Casa Manila es en realidad una réplica, edificada en la década de 1980, de la Casa San Nicolás, una mansión colonial de mediados del XIX, también destruida durante la batalla de Manila. Imelda Marcos, esposa del dictador que gobernó Filipinas entre 1965 y 1986, intentó impulsar la reconstrucción de Intramuros recreando su visión particular del pasado. Pero la falta de fondos y la corrupción entorpecieron el proyecto, que se abandonó con la caída de Ferdinand Marcos. Actualmente, los esfuerzos por restaurar intramuros se dirigen desde una agencia del gobierno filipino: la Intramuros Administration. Sus progresos son lentos, pero al menos parece que tienen claro cual es el largo camino a recorrer.

Catedral de Manila

Catedral de Manila.

A pesar de todo, Intramuros es una visita imprescindible en Manila. Aunque solo sea por recorrer sus murallas y visitar San Agustín. Sin andar por sus calles, es imposible comprender la historia de Filipinas y su larga relación con España. Una relación que puede parecer difusa, pero es innegable y se aprecia en las cosas mas cotidianas. Como la gastronomía, donde la influencia se nota en los platos, en sus nombres y hasta en la forma de comer. Los nombres de las calles, de las personas, la religión o el alfabeto con el que se escribe el tagalo forman también parte de esa herencia cultural, que hasta ahora ni el tiempo, ni las guerras, ni la voluntad política han logrado borrar.

Puerta Real

Fuerte Santiago

Baluarte de San Diego

Casa Manila

Catedral de Manila

San Agustín

Algunos vínculos útiles:

En http://www.altairblog.com/usuario/miviaje/blog/47/Intramuros_Manila_Las_ruinas_del_pasado_español se puede encontrar una larga e interesante entrada sobre la herencia cultural española en Intramuros.

En TrypSavy hay una descripción muy útil de un recorrido andando por Intramuros (en inglés): https://www.tripsavvy.com/walking-tour-of-intramuros-1629751

También es recomendable la entrada http://intramurosinsidethewalls.blogspot.com.es (en inglés).

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