Hong Kong no suele dejar a nadie indiferente. A muchos les fascina, pero también conozco personas que sienten un profundo rechazo por la ciudad. En mi caso, tuve la suerte de visitarla por primera vez durante un viaje de trabajo en Junio de 2015 y me hechizó incluso antes de llegar al hotel. Pero el embrujo de Hong Kong es difícil de describir. No es la inmaculada Singapur. Ni la caótica Saigón. Tampoco la arrogante Dubai. Es una mezcla de todas ellas, con un extraño toque personal, quizá creado por una cierta melancolía, causada por la lenta pero inexorable disolución de su carácter propio. A pesar de su pujanza, o quizá precisamente por ella, muchos elementos que eran parte de la idiosincrasia de Hong Kong van desapareciendo. Otros, van quedando relegados a meras atracciones turísticas. A pesar de lo cual, la ciudad sigue siendo uno de los destinos favoritos de los viajeros de la zona.

Convento Chi Lin

Convento Chi Lin.

No teníamos un plan demasiado predefinido cuando llegamos a Hong Kong, mas allá de disfrutar del ambiente de la ciudad y visitar algún lugar que no conociéramos. El día antes de nuestra llegada, viendo que había disponible un servicio de autobuses de cortesía hasta los centros comerciales Mega Box y Hollywood Plaza, ambos en Kowloon, decidimos aprovecharlo. Justo al lado de Hollywood Plaza había dos lugares muy interesantes que tenía interés en conocer: el jardín de Nan Lian y el convento Chi Lin. Ambos fueron una magnífica elección.

Incensarios en el templo de Man Mo

Incensarios en el templo de Man Mo.

Terminada la primera visita, cogimos el metro para ir hasta Central Station, en la isla de Hong Kong. El objetivo era visitar el templo taoísta de Man Mo. Edificado en 1847, es el mas antiguo de la ciudad. Está dedicado a dos dioses: Man Tai, dios de la literatura y los funcionarios, y Mo Tai, dios de la guerra. El exterior del templo, encajonado entre calles y edificios mas altos, no llama especialmente la atención. Su interior es mas interesante, con altares dedicados a Man Tai, Mo Tai y otras deidades taoístas. Pero lo que mas me llamó la atención fueron sus techos, llenos de incensarios espirales que, al quemarse lentamente, impregnaban el ambiente con su humo y sus olores.

Pasajes elevados en Connaught Road con Pedder St

Pasajes elevados en Connaught Road con Pedder St.

Después, pasamos un rato dando un paseo, sin rumbo fijo, por el sistema de pasajes elevados de Hong Kong, otra de sus peculiaridades. Muchas ciudades tienen pasajes conectando dos o tres edificios. Toronto tiene un sistema subterráneo que conecta parte de su centro. Pero, hasta donde yo se, no hay nada comparable al sistema de Hong Kong. Los pasajes elevados cruzan calles, atraviesan edificios y conectan con el transporte público, jardines o edificios de viviendas. Es posible recorrer buena parte de los barrios de Central y Wan Chai sin pisar una calle. Lo mas llamativo, mas allá de su propia extensión, es la amalgama entre espacios públicos y privados. En muchas ocasiones, los pasajes atraviesan los vestíbulos de bancos y edificios de oficinas. En otras, a los tramos aéreos se unen otros subterráneos, creando un auténtico laberinto en el que es relativamente fácil desorientarse.

El Meridian Star llegando a Central

El Meridian Star llegando a Central.

Nuestra intención era seguir la visita por Kowloon. ¿Qué mejor forma de cruzar que utilizando el Star Ferry? Decir, como hacen algunos, que el Star Ferry es “el paseo en barco mas bello del Mundo” me parece una exageración. Pero es sin duda una de las actividades imprescindibles a hacer en Hong Kong. Y de las mas baratas: unos 0,30 € al cambio. Los barcos tienen dos cubiertas, pero hay que elegir antes de entrar, ya que el precio es ligeramente mas elevado en la cubierta superior, por lo que no tienen comunicación entre ellas. La diferencia de precio es irrisoria y ambas cubiertas son bastante espartanas, por lo que al final la elección dependerá de las preferencias personales. La cubierta superior permite una vista algo mas panorámica, pero también es mas cerrada. La inferior, además de ser mas abierta, va muy pegada al agua, ofreciendo una curiosa perspectiva de la bahía, interesante sobre todo para hacer fotos. En cualquier caso, cada uno de los desvencijados barcos es ligeramente diferente de los demás, por lo que no hay dos trayectos idénticos. También hay que tener en cuenta que es un medio de transporte muy popular entre la población local (unos 70.000 usuarios al día), por lo que en algunos momentos puede haber cierta congestión. Lo único que hay garantizado es una vista fabulosa de la bahía y su intenso tráfico marítimo, con los skylines de Hong Kong y Kowloon enmarcándola.

Andamio de bambú en Jordan Road

Andamio de bambú en Jordan Road.

La península de Kowloon, situada en el continente frente a la isla de Hong Kong, fue incorporada a la colonia británica en 1860. Durante un largo periodo, estuvo prácticamente deshabitada. Pero la invasión japonesa de China en 1937 provocó una auténtica avalancha de refugiados, que en su mayor parte acabó en Kowloon. Se calcula que, solo entre 1937 y 1939, llegaron unas 750.000 personas. Actualmente, sigue siendo el distrito mas poblado de Hong Kong, con mas de dos millones de habitantes. Esto le confiere un carácter especial, todavía mas abigarrado que el de la propia isla de Hong Kong. Hace tiempo que Kowloon dejó de ser conocido por sus barrios de chabolas o por la ya mítica Ciudad Amurallada, hoy convertida en un parque público. También perdió el incierto atractivo de los vuelos rasantes de los aviones que aterrizaban en Kai Tak. Pero basta alejarse un poco de la terminal de ferry o de Nathan Road, para encontrar un barrio tremendamente vital, con un temperamento propio.

Parkes Street

Parkes Street.

Dimos un largo paseo con destino al templo de Tin Hau, entrando al parque de Kowloon y recorriendo Temple Street, famosa por su mercadillo nocturno, que por supuesto aún no estaba instalado. Las calles estaban tan llenas de tráfico y gente como las recordaba de mi anterior viaje. Los edificios, generalmente llenos de desconchones, seguían abarrotados de carteles en caracteres chinos y desvencijados aparatos de aire acondicionado. Kowloon no es un barrio bonito, pero tiene un curioso encanto y merece la pena recorrer alguna de sus calles, aunque solo sea para ver el modo de vida de la mayor parte de la población de la antigua colonia británica, lejos de los edificios y los centros comerciales de lujo de la isla.

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Finalmente, llegamos al templo de Tin Hau. Se cree que fue edificado sobre 1864 por la comunidad de marineros del antiguo poblado de Yau Ma Tei. Curiosamente, en sus orígenes estaba junto a la costa. Todo el terreno que hay hacia el oeste ha sido reclamado al mar. A pesar de que no le faltaban fieles, el templo nos pareció mucho mas tranquilo que el de Man Mo. Y desde luego había muchos menos turistas, por lo que el ambiente era bastante mas genuino. En su exterior, en el costado que da a Nathan Road, se puede ver una “Pared de los Nueve Dragones”, un elemento de la arquitectura tradicional china destinado a ahuyentar a los espíritus errantes. Pero, al igual que en Man Mo, fueron los techos, llenos de incensarios y ofrendas, los que mas llamaron mi atención.

Interior del Hotel Peninsula

Interior del Hotel Peninsula.

Tras la visita al templo, iniciamos el camino de vuelta. Recorrimos Nathan Road, la arteria principal de Kowloon, llena de los comercios mas variopintos, hasta llegar a su comienzo, junto al Hotel Peninsula. Allí nos tentó la idea de tomar un café en su gran salón de la planta baja, otro de los imprescindibles de Hong Kong. Pero era la hora del té de las cinco, por lo que el salón estaba abarrotado. Además, se nos agotaba el tiempo. El tráfico en la zona era mas caótico de lo habitual y, en la entrada del Peninsula, había una larga cola esperando un taxi libre. Decidimos salir a la caza del taxi por las calles aledañas. Cuando ya estábamos a punto de coger el metro, para intentarnos acercar lo mas posible a Kai Tak y probar allí suerte, apareció un taxi libre, saliendo de un callejón. Los taxis de Hong Kong no suelen ser ninguna maravilla. Generalmente están viejos y sucios. Pero éste en concreto me pareció un regalo de los dioses.

Terminal de cruceros de Kai Tak

Jardín de Nan Lian

Convento Chi Lin

Templo de Man Mo

Terminal de ferry Central

Terminal de ferry Kowloon

Templo de Tin Hau

Hotel Peninsula

Algunos vínculos útiles:

En español, se puede encontrar bastante información práctica en la página oficial de turismo de la ciudad: http://www.discoverhongkong.com/es/index.jsp

El blog Sapore di Cina tiene una buena entrada sobre Hong Kong: https://www.saporedicina.com/es/turismo-hong-kong-ver-hacer/

También es interesante la entrada del blog El Pachinkohttps://elpachinko.com/viajes-hong-kong/que-ver-en-hong-kong-en-cinco-dias/

En inglés, hay una auténtica montaña de información. A Beginners Guide to Hong Kong, tiene pocas entradas pero suelen salirse de los tópicos: https://hktravel360.wordpress.com

También recomendable esta entrada en Fodor’s: https://www.fodors.com/world/asia/china/hong-kong/experiences/news/photos/15-things-not-to-do-in-hong-kong

Siempre es interesante consultar algún blog de alguien que viva en la ciudad: https://bluebalu.com

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