En un país lleno de fabulosos castillos feudales, algunos en un magnífico estado de conservación, la fortaleza de Goryōkaku es toda una rareza. Para empezar, su planta es europea, inspirada en las clásicas fortalezas diseñadas por Vauban. Pero más extraña aún es su historia. Nacida para contrarrestar las ansias expansionistas rusas en el Pacífico, acabó siendo el penúltimo bastión de la efímera República de Ezo. La única república que ha conocido Japón en su dilatada historia.

Torre Goryōkaku

Torre Goryōkaku.

Desde 1964, en sus inmediaciones se levanta la torre Goryōkaku. Con 107 metros de altura, permite apreciar la planta del castillo, con forma de estrella de cinco puntas. De paso, ofrece una buena perspectiva sobre la ciudad y sus alrededores, aunque en este sentido no sea rival para el mirador del monte Hakodate. Llegamos a sus pies a primera hora de la tarde, tras un breve paseo desde la parada de tranvía de Goryōkaku Koen Mae. Habíamos dejado la visita para el final, principalmente por su proximidad al puerto. Creo que fue un error. Cuando llegamos, la larga fila que había para sacar las entradas estuvo a punto de hacernos desistir. Al final, nos resignamos a la espera, pero el tiempo que perdimos nos impidió disfrutar de la zona con calma.

Fortaleza de Goryōkaku desde la torre

Fortaleza de Goryōkaku desde la torre.

Desde lo alto de la torre, la vista de la fortaleza era magnífica, permitiendo apreciar perfectamente su planta estrellada. Goryōkaku fue diseñada en 1855 por Takeda Ayasaburō, un rangaku nacido en 1827 en lo que entonces era el Dominio de Ōzu. En 1854 fue enviado a Hokkaidō, con la misión de reforzar la infraestructura militar de la isla. La creciente presencia rusa en el Pacífico inquietaba al shogunato Tokugawa. En los doce años que pasó en Hakodate, dirigió la construcción de dos fortalezas. De Benten Daiba, la más pequeña, apenas queda una placa conmemorativa rodeada de naves industriales. Concebida para defender el acceso al puerto, acabó siendo absorbida por éste. Por contra Goryōkaku es, desde 1914, un parque público, muy popular por la floración de sus cerezos. En 1962 fue designado como lugar de especial relevancia histórica.

Maqueta de Goryōkaku antes de la Guerra Boshin

Maqueta de Goryōkaku antes de la Guerra Boshin.

En realidad, la fortaleza nunca llegó a completarse. De los cinco revellines de su planta original, tan solo se construyó el que defendía la puerta principal. La inestabilidad política en los años finales del shogunato retrasó las obras, que se vieron interrumpidas al estallar la Guerra Boshin. Conflicto que llevó la fortaleza a su fugaz momento de gloria. Básicamente, la guerra consistió en un lento pero constante avance de las tropas imperiales que, desde el sur, iban arrebatando terreno a los fieles al shogunato. En un último intento de resistencia, el almirante Enomoto Takeaki huyó a la actual Hokkaidō con los restos de la escuadra y del ejército shogun. Allí intentó crear un estado independiente, inspirado en los Estados Unidos de América. Por una curiosa carambola de la historia, los últimos defensores del orden feudal nipón acabaron fundando una república y celebrando las primeras elecciones «democráticas» de Japón. Elecciones que, naturalmente, ganó Enomoto Takeaki.

Interior de la fortaleza

Interior de la fortaleza.

El experimento fue breve. Al año siguiente, las tropas imperiales desembarcaron en Hokkaidō. Tras una batalla que duró una semana, a las mismas puertas de la fortaleza, Enomoto se rindió el 17 de Mayo de 1869. Pero los Shinsengumi, un reducido grupo de guerreros de élite, siguió resistiendo en Benten Daiba hasta el 27 de Junio, último día de existencia de la efímera república. Contra todo pronóstico, Enomoto se libró de la ejecución. Dicen que su valor en el combate impresionó tanto a sus enemigos que decidieron perdonar su vida. Aunque quizá fueron sus amplios conocimientos, de los que Japón andaba muy necesitado, los que realmente le salvaron. Murió en 1908, tras haber sido cinco veces ministro en diversos gobiernos durante la Restauración Meiji.

Oficina del magistrado

Oficina del magistrado.

Peor suerte corrió la fortaleza. En 1871 fueron desmantelados gran parte de sus edificios internos, aunque sus gruesos muros y sus fosos se salvaron de la destrucción. En 1913 se plantaron nada menos que 1.600 cerezos, cuya floración a principios de mayo hace de Goryōkaku uno de los mejores lugares de la isla para contemplar el hanami. Pero estábamos a mediados de agosto. Tras descender de la torre, nos tuvimos que conformar con dar un paseo hasta la antigua oficina del magistrado, en el centro de la fortaleza. El edificio, rodeado por un hermoso grupo de coníferas, es en realidad una reproducción. El original, construido entre 1857 y 1864, fue derribado en 1871, cuando la capital de Hokkaidō se trasladó a Sapporo. En 2010 se construyó la réplica que podemos ver actualmente. Era posible entrar al edificio, pero la falta de tiempo nos obligó a renunciar a la visita. Por primera y última vez en el viaje, tuvimos que subir a un taxi para llegar a tiempo al puerto.

Fortaleza de Goryōkaku

Para ampliar la información:

El blog japonismo tiene una buena entrada sobre la fortaleza: https://japonismo.com/blog/fuerte-goryokaku-hakodate-hokkaido.

La reseña en Japan Travel sobre la torre es bastante más breve: https://www.japan.travel/es/spot/1903/.

En inglés, la página oficial de la torre panorámica está en https://www.goryokaku-tower.co.jp/en/.

La web oficial de turismo de Hakodate tiene una sección dedicada a la fortaleza: https://www.hakodate.travel/en/top7/goryokaku.

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