La historia de Kanazawa, cuyo nombre se traduciría como «Marisma de Oro», está íntimamente ligada a la del clan Maeda. Antes de su llegada a la zona, en 1583, Kanazawa era poco más que una aldea con apenas 5.000 habitantes, ubicada en la zona del actual santuario de Ishiura. Tras la decisiva batalla de Sekigahara y el consiguiente ascenso del clan Maeda, convertido en el más rico de Japón, la ciudad creció vertiginosamente, hasta alcanzar los 100.000 habitantes a comienzos del siglo XVIII. La riqueza de los Maeda, basada tanto en las rentas de las tierras que tenían asignadas como en la próspera clase mercantil y artesanal de Kanazawa, dio lugar a un notable florecimiento cultural. Por contra, con la restauración Meiji y la disolución del viejo orden feudal, la ciudad pasó a un segundo plano, mientras el centro de la modernización de Japón se desplazaba hacia el este y el sur de Honshū. Como consecuencia, Kanazawa pudo mantener gran parte de su encanto tradicional. Además, su menor importancia logística e industrial libró a la ciudad de los devastadores bombardeos de la Segunda Guerra Mundial. Hoy en día es una de las ciudades del periodo Edo mejor conservadas de Japón.
Puerto de Kanazawa

Puerto de Kanazawa.

El Maasdam entró a puerto sobre las 8:45 de la mañana. De nuevo un puerto moderno, al que ni su numerosa flota pesquera ni el barrio de Onomachi, donde se agrupan las viviendas de sus tripulantes, lograban dar encanto. Sobre las 9:30, atracábamos en la «terminal de cruceros» de Kanazawa. Poco más que un conjunto de carpas en un aparcamiento desolado en medio de ninguna parte. Afortunadamente, la naviera había dispuesto un servicio de autobuses hasta la estación central de ferrocarril. Una vez allí, compramos un billete que nos permitía movernos por la ciudad utilizando el Kanazawa Loop Bus.
Estación de Kanazawa

Estación de Kanazawa.

La escala en Kanazawa era bastante larga. Trece horas que, en cualquier caso, eran claramente insuficientes para visitar una ciudad con un rico patrimonio histórico y cultural. De nuevo había que elegir. Además, por nuestra experiencia en Kyoto, sabíamos que a partir de media tarde encontraríamos bastantes lugares cerrados. Y que el calor, con una máxima prevista de 34º C que la humedad elevaría hasta una sensación térmica de 46º C, nos dejaría agotados, impidiéndonos apurar el día hasta el final. En cualquier caso, teniendo a nuestro alcance el que para muchos es el mejor jardín japonés del mundo, no tuvimos ninguna duda sobre cual iba a ser nuestro primer destino de la jornada.

Kenroku-en.

El Jardín de los Seis Atributos remonta sus orígenes al primer tercio del siglo XVII. Considerado uno de los mejores jardines japoneses del mundo, es el destino obligado de todo visitante primerizo a Kanazawa. Kenroku-en fue mimado durante siglos por los señores del Dominio de Kaga, los únicos que podían disfrutarlo antes de 1874.
Castillo de Kanazawa

Castillo de Kanazawa.

Finalizada la visita principal del día, comenzamos un largo paseo hacia el oeste, que en primer lugar nos llevó al castillo de Kanazawa. Los terrenos del castillo, una fortaleza natural en el extremo de la meseta de Kodatsuno, fueron ocupados originariamente por los ikkō-ikki, seguidores de una secta budista que opuso una fiera resistencia a los señores feudales en el oeste de Japón. Kanazawa se convirtió así en una de las principales fortalezas del «Reino de los Campesinos», un estado teocrático que controló la provincia de Kaga durante casi un siglo. Tras ser conquistada por Oda Nobunaga entre 1570 y 1581, Kaga acabó en manos de del clan Maeda, que estableció en el castillo su centro de poder. Convertido en el eje en torno al cual creció la ciudad, el castillo llegó a adquirir unas proporciones gigantescas. A finales del siglo XVIII se le conocía como «el lugar de los mil tatami». Como suele ser frecuente en los castillos japoneses, el de Kanazawa fue asolado por varios incendios, en 1602, 1631, 1759 y 1881. Al final, solo sobrevivió la puerta Ishikawa-mon, reconstruida en 1788, además de un par de almacenes: Sanjukken Nagaya y Tsurumaru. En 1871 acabó siendo transferido al ejército japonés y en 1949 parte de sus terrenos fueron ocupados por la Universidad de Kanazawa.
Hashizume-mon

Hashizume-mon.

En 1989 la universidad se trasladó y comenzaron los trabajos de reconstrucción. En 2008 fue declarado Lugar Histórico Nacional por el gobierno de Japón. El proyecto a largo plazo es reconstruir la mayor parte del castillo utilizando métodos y materiales tradicionales, devolviéndolo al estado que presentaba en los últimos años del Periodo Edo. En 2001 se abrieron al público las torres Hishi Yagura y Tsuzuki Yagura, junto a Gojukken Nagaya, el gran almacén que las conecta. Posteriormente se han restaurado tres puertas: Kahoku-mon (2010), Hashizume-mon (2015) y Nezumita-mon (2020). Varios de estos edificios pueden ser visitados, pero no disponíamos del tiempo necesario. Tras entrar al recinto por Ishikawa-mon, recorrimos la amplia explanada del castillo y atravesamos Hashizume-mon. Terminamos la visita subiendo a la base del antiguo tenshu kaku, o torre principal, desaparecida en el incendio de 1602 y actualmente ocupada por una frondosa arboleda.
Oyama Jinja

Oyama Jinja.

Nuestra siguiente visita fue Oyama Jinja, un santuario ubicado a los pies del castillo. Sus orígenes se remontan a 1599, aunque fue trasladado a su actual ubicación en 1873. Está dedicado a Maeda Toshiie, primer daimyō del Dominio de Kaga, y su esposa Omatsu. Además del edificio principal del santuario y un pequeño pero agradable jardín, destaca la puerta occidental, construida en 1875. El edificio es una extraña mezcla de estilos japonés, chino y europeo. A pesar de que originalmente su aspecto generó bastante rechazo, su indudable originalidad hizo que en 1950 fuera declarado bien de importancia cultural.

Nomura-ke, visitando una antigua residencia samurái.

Cuando en 1583 Maeda Toshiie, primer daimyō del Dominio de Kaga, se trasladó a Kanazawa, Nomura Denbei siguió los pasos de su señor feudal. Como jefe de servicio del clan Maeda, le fue asignado un estipendio de 1.000 koku y una parcela de 1.000 tsubo, superficie equivalente a unos 3.305 metros cuadrados, en los que edificó la hermosa residencia que ha llegado a nuestros días.

Un breve paseo por Higashi Chaya.

Higashi Chaya es uno de los tres «chaya» de Kanazawa. Sus orígenes se remontan a 1820, cuando Maeda Narinaga, decimoprimer daimyō del Dominio de Kaga, autorizó la creación de un «distrito de placer» para los mercaderes de clase alta, en la orilla nororiental del río Asano.
Templo Myoryuji

Templo Myoryuji.

Tras recorrer el antiguo barrio de las geishas, nos dirigimos a nuestra última visita del día: el templo Myoryuji, en Nomachi. Construido en 1643, el templo es en realidad una estructura defensiva, levantada por los Maeda para reforzar el flanco meridional de la ciudad, en una época en la que el gobierno central prohibía levantar este tipo de edificios. Una falsa fachada disimula sus cuatro niveles, aparentando tener solo dos, el máximo entonces permitido. Una torre de vigilancia encubierta, puertas ocultas, pasadizos secretos . . . hacen que el templo se haya ganado el apodo de Ninja-dera, aunque no guarde relación alguna con dichos mercenarios. Pero no tuvimos suerte. La entrada al templo solo se puede hacer en visita guiada, únicamente bajo reserva. Debido a su popularidad, los cupos suelen completarse con semanas de antelación.
Gannenji

Gannenji.

Al final nos tuvimos que conformar con dar un paseo por los barrios circundantes. Tanto Nomachi como el vecino Teramachi contienen un gran número de templos y santuarios, repartidos por sus tranquilas callejuelas. Hicimos un recorrido sin rumbo fijo, curioseando por los patios y jardines, ya que los templos comenzaban a cerrar por lo avanzado de la tarde. A pesar de su aspecto algo decadente, o quizá precisamente por éste, el que más disfrutamos fue Gannenji, situado en un estrecho callejón a espaldas de Myoryuji. Pudimos apreciar su shōrō (torre de la campana), la hermosa puerta de entrada, un pequeño cementerio y su envejecido porche, que contrastaba vivamente con los habitualmente impecables templos que estábamos acostumbrados a ver. Por contra, no pudimos visitar el túmulo funerario de Kasugi Isshō, un poeta del periodo Edo famoso por sus haiku (mis ojos / cansados de tanto mirar / regresan al crisantemo blanco).
Cementerio budista

Cementerio budista.

Sin buscarlo, nuestro errático deambular nos llevó junto a una de las paradas del autobús circular, en el preciso momento en que uno de éstos se aproximaba a la misma. A pesar de que el autobús iba en sentido contrario al que nos podía interesar, fuimos incapaces de resistir la tentación de sentarnos y disfrutar de su aire acondicionado. Aún quedaba tarde por delante, pero no podíamos más. El intenso bochorno había logrado vencernos. Sentados en los asientos delanteros, recorrimos las calles de Kanazawa mientras dábamos un amplio rodeo que, finalmente, nos llevó de vuelta a la estación de ferrocarril. De allí, al puerto y la ansiada ducha de nuestro camarote.

Terminal de cruceros

Kenroku-en

Castillo de Kanazawa

Oyama Jinja

Nomura-ke

Higashi Chaya

Myoryuji

Gannenji

Estación de ferrocarril

Para ampliar la información:

La página oficial de turismo de la ciudad está en https://es.visitkanazawa.jp.

Japonismo tiene varias entradas muy interesantes sobre Kanazawa. Se puede empezar por https://japonismo.com/blog/que-ver-y-hacer-en-kanazawa.

Para una visita rápida, quizá sea más interesante el blog Comiviajeros: https://comiviajeros.com/que-ver-en-kanazawa-guia/.

En inglés, la web Kanazawa Station es una auténtica mina de información: https://www.kanazawastation.com.

GaiginPot tiene una entrada breve, pero con bastantes datos prácticos: https://travel.gaijinpot.com/kanazawa/.

Más completo el post de Asian Wanderlust en https://asianwanderlust.com/en/kanazawa-japan/.

El templo Myouryuji tiene su web en http://www.myouryuji.or.jp/en.html. Apenas tiene información, más allá del procedimiento para reservar la visita.

Se puede encontrar la página del castillo de Kanazawa en http://www.pref.ishikawa.jp/siro-niwa/kanazawajou/e/. Muy recomendable.

Sobre el mismo tema, también es interesante la entrada del blog Walking the Japanese Castleshttp://pahoo0516.blog.fc2.com/blog-entry-445.html.

En https://www.kanazawa-cruise.jp/com/pdf/pamph_en.pdf se puede descargar un folleto con información sobre la terminal de cruceros.

En http://www.hokutetsu.co.jp/media/en/kanazawamap2020.pdf?ver2 hay otro folleto sobre las lineas de autobús.

La web del santuario de Oyama Jinja tan solo está en japonés: http://www.oyama-jinja.or.jp.

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