Zarpamos de Takamatsu a las seis de la tarde. Sin ser nada excepcional, el atardecer fue el más hermoso que tuvimos durante todo el viaje. Siendo franco, creo que fue el único que tuvo algún interés. La bruma se había disipado parcialmente y permitía ver como el sol se acercaba lentamente al horizonte. Al contrario que por la mañana, el Maasdam tomó un rumbo más meridional, navegando entre la costa de Shikoku y las islas Setouchi.

Entre las islas Setouchi

Entre las islas Setouchi.

Al principio, navegábamos completamente solos por un laberinto de islas. Las Setouchi, también conocidas como Archipiélago de Setonaikai, forman un conjunto de cientos de islas e islotes desperdigado por el Mar Interior de Seto. Con un suave clima subtropical y una atmósfera muy alejada del frenético ritmo de las grandes urbes de Japón, varias de sus islas se han convertido en refugios para artistas, o en un lugar al que escapan, buscando tranquilidad y playas paradisiacas, los habitantes de las ciudades cercanas. Desde la cubierta de babor, veíamos desfilar una tras otra las islas más meridionales del archipiélago. Algunas, poco más que islotes deshabitados. Otras, con pequeñas aldeas de pescadores en el fondo de sus protegidas bahías.

Grua flotante en Seto Naikai

Grua flotante en Seto Naikai.

Según superamos la isla de Takashima, adentrándonos en el Mar Interior de Seto, se incrementó bruscamente el tráfico naval. Minutos antes de la puesta de sol, el mar estaba cuajado de barcos de todo tipo. Ferrys, grandes cargueros, barcos de cabotaje o pesqueros se entremezclaban con otros más extraños, como una enorme grúa flotante con la que nos cruzamos frente al cabo Okushi.

Puente del Maasdam

Puente del Maasdam.

Nuestro siguiente destino era la ciudad de Kōchi, al sur de la isla. Pensaba que navegaríamos por el estrecho de Naruto, entre Shikoku y Awaji. El lugar es famoso por los remolinos que forman sus corrientes de marea, unos de los más intensos del mundo. Pero el puente de Ōnaruto, que cruza sobre el estrecho, tiene un gálibo de 41 metros. Con tan solo un metro de margen en unas aguas complicadas, el capitán del Maasdam optó por la ruta segura, dando un rodeo por el estrecho de Akashi, entre Honshū y Awaji.

Akashi Kaikyō Ōhashi

Akashi Kaikyō Ōhashi.

Nos perdimos los remolinos, pero a cambio pudimos ver el impresionante Akashi Kaikyō Ōhashi. El puente, con un gálibo de 65,72 metros, tiene el mayor vano del mundo: 1.991 metros separan sus dos columnas centrales. A pesar de atravesar el estrecho en plena noche, en medio de un intenso vendaval, la visión del puente, con sus pilares y cables principales iluminados, era imponente. Una demostración del elevado nivel de la ingeniería japonesa y una magnífica forma de acabar nuestra larga jornada.

Costa de Muroto

Costa de Muroto.

Tras toda una noche de navegación, el amanecer nos alcanzó aproximándonos al puerto de Kōchi, situado en el fondo de la amplia bahía de Urado, al sur de la isla de Shikoku. A pesar de la bruma, la atmósfera estaba relativamente limpia y permitía distinguir el horizonte. Hacia el este, bajo el sol naciente, las montañas de Muroto apenas mostraban su silueta. Todo el área entorno a Muroto forma desde 2011 uno de los geoparques globales de UNESCO. Al este del cabo, la placa de Filipinas subduce bajo la euroasiática, elevando la zona a un ritmo de entre uno y dos milímetros al año, uno de los mayores del mundo.

Remolcador y Katsurahama

Remolcador y Katsurahama.

Finalmente, poco después de las siete de la mañana, entrábamos al puerto de Kōchi, donde un remolcador nos dio la bienvenida haciendo cabriolas con los chorros de agua de sus mangueras antiincendios. Más allá del remolcador y del espigón del muelle, podíamos ver el cabo Ueryuzu y la playa de Katsurahama, que nos tentaba con su lengua de arena acariciada por el suave oleaje. En cualquier caso, habíamos descartado visitar la playa. Las tan intensas como traicioneras corrientes de Katsurahama hacen que el baño esté prohibido en cualquier época del año.

Puerto de Kōchi

Puerto de Kōchi.

Atracamos puntualmente a las 7:30 de la mañana. En un país caracterizado por sus numerosos puertos con escaso interés, el de Kōchi conseguía destacar. Y no precisamente por el lado positivo. El puerto moderno, situado a casi nueve kilómetros del centro de la ciudad, era una mezcla entre lugar de construcción y almacén de tetrápodos. Y no me refiero a los animales terrestres de cuatro patas, sino a los bloques de hormigón con forma de tetraedro cuya estabilidad los hace cada vez más populares como defensa costera. Afortunadamente, la naviera había organizado un servicio de transporte entre el muelle y Harimayabashi, en el centro de la ciudad. Nuestra estancia en el puerto duró lo estrictamente necesario para ir desde el Maasdam hasta el autobús.

Takamatsu

Takashima

Akashi Kaikyō Ōhashi

Cabo Muroto

Puerto de Kōchi

Para ampliar la información:

La web Evaneos contiene un breve artículo sobre las islas museo del Mar Interior de Seto: https://www.evaneos.es/japon/viajes/explorar/8886-1-las-islas-del-mar-interior-de-seto/.

En Wikiarquitectura hay una interesante entrada sobre el puente Akashi Kaikyō: https://es.wikiarquitectura.com/edificio/puente-de-akashi-kaikyo/.

En inglés, la web Cruise Port Guide of Japan tiene información sobre los puertos de Takamatsu (https://www.mlit.go.jp/kankocho/cruise/detail/049/index.html) y Kōchi (https://www.mlit.go.jp/kankocho/cruise/detail/052/index.html).

La web Japan Travel tiene una entrada sobre las islas Setouchi: https://www.japan.travel/es/destinations/shikoku/kagawa/setouchi-islands/.

Sobre el mismo tema se puede encontrar información más detallada en https://findshikoku.com/category/SETOUCHI%20ISLANDS.

La web oficial del geoparque de Muroto está en https://www.muroto-geo.jp/en/.

Por último, quien esté interesado en visitar la playa de Katsurahama puede encontrar información en https://www.japan-guide.com/e/e5602.html.

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