Cuando la isla de Hvar pidió protección a Venecia en 1278, la república aceptó el trato, con la condición de construir en sus costas una base para la armada de la Serenissima. Los venecianos desdeñaron Faros, la antigua capital situada al fondo de una profunda ensenada en la costa norte, prefiriendo un emplazamiento en la costa meridional, a la que las islas Paklinski ofrecían protección adicional y varias vías de escape en caso de necesidad. Fundaron Lesina y la convirtieron en capital y principal asentamiento de la isla. Con la excepción del periodo comprendido entre 1358 y 1420, la ciudad y la isla permanecieron bajo el dominio de la república hasta la desaparición de ésta en 1797. Aunque Lesina cambió su nombre por el de Hvar tras creación del estado yugoslavo, la huella de Venecia permanece indeleble en los encantadores rincones de la pequeña ciudad.

Plaza de Sv. Stjepana

Plaza de Sv. Stjepana.

Le Lyrial fondeó medio kilómetro al oeste de Hvar, frente a la isla de Marinkovak. La escala era corta, por lo que bajamos a tierra en la primera lancha que zarpó rumbo a tierra. Ésta nos dejó al final de la amplia calle Riva, prácticamente en el mismo lugar al que llegan los transbordadores que comunican Hvar con otros puntos de la costa croata. Sin tiempo que perder, nos encaminamos al que habíamos elegido como primer destino del día: la fortaleza que, tierra adentro, domina la ciudad. Pasamos fugazmente frente a la amplia plaza de Sv. Stjepana (San Esteban) y dejamos a un lado tanto la antigua logia veneciana, del siglo XVI, como el palacio Užižić, con su fachada gótica del siglo XV recién restaurada.

Hvar desde Španjola

Hvar desde Španjola.

Media hora después, estábamos frente a las puertas de Fortica. Los venecianos construyeron una fortaleza en el siglo XIII, que fue reformada en 1551. Tan solo 20 años mas tarde, Hvar fue saqueada por la armada otomana en los prolegómenos de la batalla de Lepanto. Solo la fortaleza resistió, dando cobijo a la población de la ciudad. En 1579 un rayo alcanzó el polvorín, provocando una explosión que destruyó Fortica y buena parte de los edificios de Hvar. La fortaleza que podemos ver hoy es resultado de la reconstrucción posterior. Curiosamente, los lugareños la conocen como Španjola (Española). No he logrado averiguar con certeza el motivo, aunque algunos dicen que el nombre se debe a los ingenieros españoles que participaron en la obra. Además de recorrer sus parapetos y mazmorras, en su interior puede verse una exposición de ánforas de la antigüedad clásica, procedentes de varios naufragios en las costas cercanas. Pero lo mejor de visitar Španjola son sus vistas sobre Hvar y las vecinas islas Paklinski.

Callejeando por Hvar

Callejeando por Hvar.

Cuando regresamos a la ciudad, pasamos un rato callejeando y buscando los restos de sus murallas. Éstas se empezaron a construir a comienzos del dominio veneciano, formando un recinto defensivo rematado por la fortaleza. Los trabajos avanzaron muy lentamente, completándose a mediados del siglo XV. Tan solo un siglo después habían perdido su razón de ser, al crecer la ciudad extramuros, y fueron abandonadas. Lo que nos ha llegado de las antiguas murallas no es digno de mención. Buscamos la antigua Porta Badoer, en su extremo oriental, también conocida como Puerta de la Ciudad, y lo que encontramos fue decepcionante. Por contra, el paseo por las estrechas callejuelas de Hvar compensó el esfuerzo. En los lugares mas inesperados aparecía un rincón con encanto o una ventana gótica, de clara influencia veneciana.

Interior de la catedral de San Esteban

Interior de la catedral de San Esteban.

Nuestra siguiente visita fue San Esteban. La catedral fue edificada, entre los siglos XVI y XVIII, en el antiguo emplazamiento de un monasterio benedictino, aunque hay indicios de una iglesia del siglo VI. Su exterior es una mezcla de elementos del renacimiento tardío y del barroco. Por contra en su interior, finalizado en el siglo XVIII, predomina este último estilo. El campanario fue construido entre 1549 y 1550 y es un buen ejemplo de las características torres que acompañan a las iglesias en buena parte de la costa dálmata.

Rincón en la calle Kroz Burak

Rincón en la calle Kroz Burak.

Volvimos a callejear, esta vez dirigiéndonos hacia el sur. Nuestro destino era el monasterio franciscano, ubicado junto a una pequeña ensenada, fuera de los límites de la ciudad antigua. Podíamos habernos limitado a seguir las amplias Sv. Stjepana y Riva, hasta llegar a sus inmediaciones. Por contra, preferimos perdernos en la madeja de callejuelas que se extiende a espaldas de Riva. A pesar de que en esta zona no encontramos casas palaciegas, no faltaron los rincones interesantes.

Monasterio franciscano de Hvar

Monasterio franciscano de Hvar.

El monasterio, del siglo XV, ocupa un saliente rocoso junto al mar, frente al islote de Gališnik. El conjunto del monasterio, la iglesia de Santa María de la Misericordia y el elegante campanario, forma una estampa inconfundible. Según la tradición local, su origen estaría ligado a los numerosos naufragios que había en las aguas cercanas. Los donativos de los supervivientes, agradecidos por la ayuda prestada por los habitantes de Hvar, habrían sufragado buena parte de la construcción. El resto fue aportado por la nobleza y los mercaderes locales.

Ciprés centenario del monasterio franciscano

Ciprés centenario del monasterio franciscano

Comenzamos nuestra visita por el monasterio. Además de contener un claustro renacentista, su antiguo refectorio luce en una de sus paredes una Última Cena, pintada a finales del XVI por Matteo Ingoli. También hay un pequeño museo, que expone objetos de lo mas variado: documentos, cartas náuticas, ánforas romanas, una maquinaria de reloj del siglo XV o una edición del Atlas de Ptolomeo impresa en 1524. Por último, en la parte trasera, en una zona que parece ser el antiguo lugar de esparcimiento de los monjes, se puede contemplar un ciprés centenario. Además de su edad, estimada en 500 años, destaca por ser un ejemplar muy peculiar. En lugar de haber crecido con un único y esbelto tronco, éste se ramifica en varios brazos a una altura de un par de metros, creando un árbol con un aspecto realmente extraño.

Interior de Santa María de la Misericordia

Interior de Santa María de la Misericordia.

La iglesia, de finales del siglo XV, nos llamó la atención por su interior, repleto de elementos diversos. Tallas de madera, tumbas, piedras labradas o pinturas colman su reducido espacio. A pesar de lo cual, el conjunto no resultaba recargado. Destaca un interesante conjunto de polípticos pintado en 1583 por Francesco da Santa Croce. En la iglesia está enterrado Hanibal Lucić, poeta y dramaturgo del siglo XVI que escribió en Chakavian, una lengua predecesora del actual serbocroata. El conjunto se completa con una hermosa torre, obra de canteros de la vecina Korčula.

Loggia de Hvar

Loggia de Hvar.

Cuando salimos al exterior, tras pasar casi una hora en el monasterio, el tiempo había cambiado. El cielo azul que nos había acompañado todo el día se había tornado gris y, en el horizonte, los negros nubarrones no presagiaban nada bueno. No les dimos demasiada importancia, pues nuestro tiempo en Hvar comenzaba a agotarse. No pudimos resistir la tentación de darnos un chapuzón rápido en la playa junto al monasterio, tras lo cual regresamos al centro. Esta vez nos detuvimos frente a la antigua logia veneciana. Aunque se conoce su existencia desde el siglo XIII, el edificio actual fue construido tras la destrucción del anterior en la invasión otomana de 1571, prolongándose las obras hasta el siglo XVII.

Hvar desde la calle Fabrika

Hvar desde la calle Fabrika.

Al oeste de la logia se encuentra el diminuto puerto antiguo de Hvar. Nos llamó la atención una torre que sobresalía sobre los tejados y nos encaminamos hacia esa zona de la ciudad, que no habíamos recorrido anteriormente. Era la torre de la desaparecida iglesia de San Marcos, a la que no encontramos forma de acercarnos. Decidimos seguir avanzando junto al mar por la calle Fabrika, mientras disfrutábamos de las espléndidas vistas sobre la ciudad. El paseo era muy agradable, pero el tiempo se nos iba agotando. Además, los nubarrones que había hacia el oeste estaban cada vez mas cerca y comenzaron a preocuparnos. Dimos media vuelta.

Paseando por Riva

Paseando por Riva.

Volvimos paseando de nuevo por Riva, que cada vez estaba mas ambientada. La última lancha hacia Le Lyrial zarpaba a las 12:30, por lo que disponíamos de media hora de margen. Como no era tiempo suficiente para visitar algún monumento, nos entretuvimos curioseando en las lanchas atracadas a lo largo de la calle. La mayor parte eran taxis acuáticos, o botes que hacían excursiones a lugares cercanos. Principalmente a diversas playas de las islas Paklinski. No teníamos la mas mínima opción de coger ninguna, por lo que tampoco nos detuvimos demasiado. Al final, llegamos al extremo meridional de Riva justo cuando iba a zarpar la penúltima lancha. Podíamos haber esperado a la siguiente, pero según nos vieron llegar, sus tripulantes nos hicieron señas indicando que nos esperaban. Nos dio apuro decirles que no y, en cualquier caso, quince minutos mas no iban a dar mucho de si. Subimos a la lancha, sin sospechar que Hvar nos tenía preparada una última sorpresa.

Punto de atraque

Fortaleza Španjola

Catedral de San Esteban

Monasterio franciscano

Logia veneciana

Algunos vínculos útiles:

El blog Viajando el Mapa tiene una buena entrada sobre la ciudad: https://viajandoelmapa.com/que-ver-en-hvar/.

También es interesante la entrada de los traveleros: https://lostraveleros.com/que-hacer-en-hvar/.

Quien busque información sobre la isla, mas allá de su capital, puede visitar el blog Un mapa en los pies: https://unmapaenlospies.com/dos-dias-en-hvar-la-isla-con-mas-historia-de-croacia/.

La web Hvar Heritage oferece una breve descripción de cada monumento: http://www.hvarheritage.com/es/cultural-heritage.

En inglés, la página oficial de turismo de la ciudad está en https://visithvar.hr.

Quien busque llega a Hvar por sus medios, puede visitar https://www.hvarinfo.com/hvar-ferries/. El resto de la web tiene bastante información práctica sobre la isla.

 

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