Si Edimburgo es la capital política y cultural de Escocía, Glasgow es su principal centro urbano y comercial. Su área metropolitana acoge a casi 2,5 millones de personas, lo cual supone que prácticamente la mitad de los escoceses viven en su conurbación.

El barco atracó en Greenock, aproximadamente 40 kilómetros al oeste de Glasgow. Como la escala no era demasiado larga, decidimos utilizar el autobús proporcionado por la naviera. Era la opción mas cara, pero también la mas relajada.

Sinceramente, Glasgow me sorprendió positivamente. Iba con el prejuicio de encontrarme una ciudad industrial, sucia y fea, con poco realmente interesante que ver. Nada mas lejos de la realidad. Tiene bastantes edificios, varios museos, numerosos centros culturales y algunos parques todos ellos muy destacables. Durante el siglo XIX, cuando el Imperio Británico estaba en la cumbre de su apogeo, Glasgow era considerada la segunda ciudad del mismo, únicamente superada por Londres. La huella de ese periodo de esplendor en su arquitectura es evidente. El centro histórico está lleno de sólidos edificios de la época victoriana.

Desgraciadamente, no teníamos demasiado tiempo para visitar la ciudad, por lo que decidimos comenzar con un largo paseo desde donde nos dejó el autobús (North Hannover St.) hasta Kelvingrove Park. Después de dejar atrás la parte mas señorial del centro, atravesamos un barrio un tanto desangelado, con claros indicios de haber tenido un pasado mas próspero, aunque conservaba bastante vitalidad y un ambiente multirracial. Tras pasar bajo la A8, entramos en un precioso barrio residencial que terminaba en una colina desde la cual se divisaba una magnífica vista de Kelvingrove Park.

Universidad de Glasgow

El parque toma su nombre del río Kelvin, que lo atraviesa. Aparte de estar, como casi todos los parques de las Islas Británicas, muy cuidado, tiene en su interior o proximidades varios edificios muy destacados. En Gilmorehill, donde la Universidad de Glasgow se mudó en 1870, hay un enorme edificio de estilo neogótico, el segundo en tamaño de Gran Bretaña despues de Westminster, en Londres.

Museo Kelvingrove

En el interior del parque se encuentra el museo y centro de arte de Kelvingrove, en un enorme y precioso edificio que, a los españoles, nos dará una cierta sensación de familiaridad. Tiene su explicación: sus arquitectos se inspiraron en el barroco español para diseñar su exterior y concretamente, para las dos torres principales, en las de la catedral de Santiago de Compostela. El museo abrió en 1901, aunque sus colecciones tiene sus orígenes a medidos del siglo anterior, y es uno de los mas visitados de Gran Bretaña.

De vuelta en taxi al centro de Glasgow, aprovechamos para reponer fuerzas en Drum & Monkey, un típico pub en la esquina de las calles St Vincent y Renfield que ocupa el antiguo (y precioso) local de un banco de los años 20. Teníamos ganas de probar el célebre Haggis escocés y era nuestra última escala en Escocía, así que no lo dudamos. Si te gustan los sabores intensos, no te decepcionará, aunque es mejor que no preguntes de qué está hecho. Después de averiguarlo, me costó un poco acabármelo.

Buchanan St

Tras la experiencia gastronómica, decidimos dar una vuelta por Buchanan St., la principal calle comercial de Glasgow. Es una calle peatonal muy animada, con gran cantidad de tiendas y una mezcla interesante de edificios clásicos y modernos.

Río Clyde

Seguimos andando hasta llegar a la orilla del río Clyde, junto al “South Portland Street Suspensión Bridge”, construido en 1853. Al mirar la otra orilla del río, no pude evitar que viniera a mi mente una sensación extraña: durante un breve periodo de tiempo, a mediados del siglo II, este fue el límite norte del Imperio Romano. Se hacía tarde, así que, en lugar de cruzar al territorio imperial, nos fuimos a coger el autobús.

Vínculos de interés:

Wikipedia (en español): https://es.wikipedia.org/wiki/Glasgow#Cultura

Visit Scotland (en español): https://www.visitscotland.com/es-es/destinations-maps/glasgow/

Haggis (en español): http://www.cafebabel.es/lifestyle/articulo/escocia-estomago-de-oveja-para-robert-burns.html

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