Una vez mas, al igual que ocurrió con nuestra estancia de cuatro días en Islandia, las tres jornadas que pasamos en Groenlandia fueron algo parecido a un episodio independiente del viaje a través del Atlántico Norte, perfectamente diferenciado de las jornadas anteriores y posteriores. Pero, a diferencia de la etapa de Islandia, aquí los días estuvieron mucho mas centrados en la navegación. Hasta el punto de que, durante el primer día, no llegamos a bajar del barco. En cualquier caso, Groenlandia carece de una red de carreteras cohesionada, por lo que moverse en barco o helicóptero es bastante habitual.

Navegando por el Tunulliarfik.

El primer día, tras pasar la jornada previa atravesando el mar de Irminger, estuvimos navegando por los fiordos Skovfjord y Tunulliarfik y la vecina ensenada de Julianehåb. El día fue de menos a mas. Pasamos buena parte de la mañana entrando y saliendo de espesos bancos de niebla, hasta que llegamos a las inmediaciones de la costa. La navegación por los fiordos, durante la que avanzamos unos 85 kilómetros tierra adentro, fue muy agradable. Pero, con diferencia, lo mejor del día fue el increíble atardecer que nos esperaba al regresar a la ensenada de Julianehåb.

Escala en Qaqortoq.

La siguiente jornada, hicimos escala en Qaqortoq, la «ciudad» mas importante de la zona y el epicentro del turismo en el sur de Groenlandia. Dedicamos la mañana a realizar una excursión en barco a las cercanas ruinas de Hvalsey. Tanto los trayectos de ida y vuelta como la vista al yacimiento arqueológico fueron bastante interesantes. El resto del día lo empleamos recorriendo a pie Qaqortoq.

Escala en Narsaq.

El último día hicimos escala en Narsaq. Dimos un largo paseo por la pequeña localidad y sus alrededores, disfrutando del espléndido día que, en ocasiones, nos hacía olvidar donde estábamos. Por la tarde, nos despedimos de Groenlandia con una espectacular navegación entre icebergs en la ensenada de Julianehåb.

El recorrido que hicimos en Groenlandia fue comparable a la picadura de un mosquito en un elefante. A duras penas desembarcamos en tres lugares, que forman un triángulo de unos 20 kilómetros de lado, a lo que se añade la navegación por tres fiordos: Skovfjord, Tunulliarfik y Hvalsey. Una minucia en la que, con mas de dos millones de kilómetros cuadrados, es la mayor isla del mundo. La abundancia de hielo en el mar obligó a cancelar la navegación por la espectacular Prins Christian Sund, así como la escala en Nanortalik, que hubieran ampliado algo el rango de nuestra visita. A pesar de lo cual, fueron unos días intensos y llenos de interés.

Hvalsey

Hvalsey.

El exceso de icebergs obligó al barco a buscar aguas en la medida de lo posible despejadas de hielo. Así que acabamos visitando los mismos lugares que recorrieron los primeros vikingos, cuando llegaron a estas costas a finales del siglo X buscando mas o menos lo mismo. Aunque no pudimos desembarcar, estuvimos navegando frente a Brattahlíð, la primera granja que fundó Erik el Rojo en Groenlandia. Visitamos las casi imperceptibles ruinas de Landnamsgaarden, otra granja probablemente fundada por uno de sus familiares cercanos. Y recorrimos los sugerentes restos de Hvalsey, el último asentamiento nórdico del que se tiene constancia histórica.

Llegando a Qaqortoq en helicóptero

Llegando a Qaqortoq en helicóptero.

En los paseos que dimos por Qaqortoq y Narsaq pudimos hacernos una idea del modo de vida de sus habitantes. Estábamos en pleno verano, por lo que vimos la parte mas «dulce» de la vida en la isla. Pero la sensación de aislamiento era evidente. La ausencia casi absoluta de carreteras y hasta de pistas obliga a desplazarse en barcos o en helicópteros. Medios de transporte caros que además, durante buena parte del año, se deben mover en un entorno hostil. Sin llegar a ser ciudades fundadas y manejadas por compañías, al estilo de Longyearbyen, era evidente su dependencia de la administración y los subsidios daneses. Sus tiendas, edificios administrativos e infraestructuras serían inviables sin éstos. Salvo que opten por explotar los inmensos recursos mineros de la isla, algo que crea una gran división entre su población, en gran parte temerosa de que se destruya un auténtico paraíso natural.

Nubes sobre el Illerfissalik.

Nubes sobre el Illerfissalik..

Lo que nos lleva al motivo principal de nuestra visita: la impresionante naturaleza de Groenlandia. La zona que conocimos de la isla no es precisamente la mas agreste o espectacular. A pesar de lo cual nos deslumbró. Es difícil describir las sensaciones que tuvimos. Los fiordos que recorrimos no tienen las espectaculares paredes, bosques o cascadas de los grandes fiordos noruegos. El paisaje no es tan desolado ni tan extraño como el de Islandia o el de Svalbard. Y, sin embargo, su naturaleza nos desbordó. No sabría decir exactamente el motivo. Quizá la constante presencia de icebergs, hasta en los fiordos que destacan por estar especialmente libres de hielo. Quizá la escasa presencia humana, a pesar de que estábamos en una de las zonas mas pobladas de la isla. Quizá la enorme capa de hielo que, aunque normalmente oculta tras las cercanas montañas, hacía acto de presencia a la menor ocasión, asomando por el fondo de un valle o enviando una lengua glaciar a un fiordo cercano. Aunque seguramente sea la combinación de todos estos factores, unidos a una orografía sin duda fascinante y a un pueblo que ha sido capaz de adaptarse a vivir en uno de los lugares mas extremos del planeta, lo que hace de Groenlandia un lugar apasionante.

Navegando por el Tunulliarfik

Atardecer en la ensenada de Julianehåb

Hvalsey: los últimos vikingos de Groenlandia

Escala en Qaqortoq

Escala en Narsaq

Navegando entre icebergs

Algunos vínculos útiles:

En el blog de Ferrovial hay una entrada algo sesgada, pero en cualquier caso interesante, sobre la problemática del transporte en Groenlandia: https://blog.ferrovial.com/es/2018/05/vivir-sin-carreteras-groenlandia/.

En inglés, la página oficial de turismo de la isla está en https://visitgreenland.com.

Interesante el blog de Greenland Adventureshttps://www.greenland.is/blog/.

También recomendable el blog Adventures of a Polarphile, algo mas centrado en la cultura y la vida cotidiana: https://2kalaallitnunaatigo.wordpress.com.

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