He de reconocer que fui a Islandia con cierto escepticismo. No me suelen gustar los sitios de moda y la isla lo estaba, con continuas y alarmantes noticias de masificación turística. El principal motivo para visitarla fue su ubicación, casi a mitad de camino entre las Shetland y Groenlandia, lo que la hacía una escala ineludible en nuestro viaje a través del Atlántico. Precisamente por este motivo, que volviera de Islandia fascinado por sus paisajes y su naturaleza tiene un especial valor. No estaba predispuesto a ello.

Puerto de Ísafjörður

Puerto de Ísafjörður.

Los cuatro días que pasamos en Islandia fueron como un capítulo del viaje, perfectamente delimitado por un día previo y otro posterior de navegación. Llegamos a la isla descansados y tuvimos un día para recuperarnos de las intensas jornadas que allí pasamos y asimilar todo lo que vimos. Previamente a salir de Madrid, habíamos reservado coche de alquiler en cada una de las escalas. Hicimos todas las reservas con Europcar. No era la opción mas barata, pero en todos los casos tenían una agencia cerca del puerto y pensamos que, en caso de tener algún problema, sería mas sencillo entendernos con una única empresa.

Escala en Akureyri.

Nuestro bautismo en Islandia fue en Akureyri, a la que llegamos tras una preciosa navegación por el Eyjafjörður. Pasamos el día recorriendo la región situada al este de la ciudad, llenándonos la vista con varias de las maravillas que se reparten por la zona, como la fotogénica cascada de Goðafoss o el irreal paisaje de Hverir.

Escala en Ísafjörður.

El segundo día hicimos escala en Ísafjörður, la capital de los Fiordos del Oeste. Fue el día mas fascinante de todos. La zona está muy poco habitada y el turismo es todavía escaso, por lo que la recorrimos en una soledad casi absoluta. A un paisaje hermosamente duro, se unió una jornada especialmente nubosa, con etéreos bancos de niebla flotando entre las montañas y los valles, dando al entorno un halo de misterio que rozaba lo mágico.

El Círculo Dorado (y algo mas).

El tercer día fue el mas intenso. Hicimos una larga excursión por el suroeste de la isla, visitando varias cascadas y el célebre Círculo Dorado. El día empezó mal, pero fue mejorando y acabó en una increíble visita a Þingvellir coincidiendo con el atardecer.

Un paseo por Reikiavik​.

El último día fue, con diferencia, el mas flojo. Nos quedamos en Reikiavik, dando un tranquilo paseo por la ciudad. No lo pasamos mal pero, en comparación con los tres días anteriores, nos supo a poco.

Al final, nuestra estancia en Islandia fue un curioso híbrido entre crucero y road-trip, combinando lo mejor de las dos experiencias. En cada escala recogíamos un coche y hacíamos un recorrido a nuestro aire por los lugares del entorno que nos parecían mas interesantes. Regresábamos al barco al final de la jornada, donde nos esperaba nuestro camarote. Reponíamos fuerzas y, al día siguiente, en un nuevo puerto, vuelta a empezar.

Vista general de Gullfoss

Vista general de Gullfoss.

Respecto a mis prejuicios sobre la isla, solo estaban justificados en parte. El único lugar en el que tuve sensación de masificación fue en la hermosa cascada de Seljalandsfoss, de la que salimos prácticamente huyendo. En los demás lugares el nivel de visitantes era aceptable, o directamente nulo. Estuvimos casi solos, cuando no en la mas absoluta soledad, en los Fiordos del Oeste o en Þingvellir. En otros, como GullfossHverir, aunque encontramos mas concurrencia, ésta se repartía por espacios suficientemente amplios, sin llegar a saturarlos.

Carretera en Dýrafjörður

Carretera en Dýrafjörður.

Mención aparte merece la conducción en la isla. Había escuchado opiniones para todos los gustos, alguna de ellas con descripciones rozando lo épico. No dudo que sea posible encontrar pistas en las Tierras Altas en las que conducir sea una aventura extrema. Pero, si no quieres complicarte la vida o acceder a algún lugar aislado, apenas es necesario conducir por pistas. Las carreteras normales suelen estar bien asfaltadas y, generalmente, tienen un trazado aceptable. En algunas ocasiones, sobre todo en regiones mas remotas como los Fiordos del Oeste, lo que sobre el mapa puede parecer una carretera es en realidad una pista. Salvo que tengan calificación F, reservadas para vehículos 4 x 4, son transitables con un coche normal. El único problema puede venir por la cobertura del seguro, que en ocasiones excluye los desperfectos causados por la gravilla. Lo mejor es preguntar en la agencia de alquiler. En mi experiencia, los principales peligros al conducir por Islandia son sus espectaculares paisajes, que absorben tu atención con increíble facilidad, y los demás conductores, que sufren el mismo problema.

Cornisa occidental de Almannagjá

Cornisa occidental de Almannagjá.

Por lo demás, Islandia me pareció un lugar fascinante. Los ásperos paisajes son de una extraña belleza. Aunque generalmente se olvida que en buena parte son el resultado de uno de los procesos de deforestación mas brutales de los que se tiene conocimiento. Su magnífica desolación se originó hace unos mil años, con la tala indiscriminada y la ganadería que introdujeron los vikingos. Pero decir que en Islandia no hay arboles, como he podido leer en algún lugar, es directamente falso. Aunque no tan falso como otro mito referente a la ausencia de mosquitos. En algunos lugares, como Goðafoss, había tantos que era complicado hacer una foto sin que ésta apareciera llena de puntitos negros.

Geiser Strokkur

Geiser Strokkur.

En nuestro viaje pudimos ver cascadas tan espectaculares como hermosas, fiordos, ballenas, acantilados y playas negras, o ríos de aguas cristalinas, procedentes del deshielo de gigantescos glaciares. Por si esto fuera poco, caminamos por una dorsal oceánica, vimos géiseres en plena actividad, observamos fumarolas y solfataras y “disfrutamos” del olor nauseabundo de gases que manaban del interior de la tierra. Una isla realmente extraña, mágica y enigmática, que acabó enamorándonos.

En el Eyjafjörður

Goðafoss

Hverir

Dimmuborgir

Escala en Akureyri

Los Fiordos del Oeste

Escala en Ísafjörður

Skógafoss

Gullfoss

En el valle de Haukadalur

Atardecer en Þingvellir

El Círculo Dorado (y algo mas)

Un paseo por Reikiavik

Una larga escala en Reikiavik

Algunos vínculos útiles:

Aunque no todo el contenido está traducido al español, es imprescindible visitar Guide to Iceland, que si peca de algo es de exceso de información: https://guidetoiceland.is/es.

Otra buena web es Visit Iceland: https://es.visiticeland.com/.

Siempre es recomendable visitar el blog de alguien que viva en el lugar. El mejor que he encontrado es el de Azahara Bejarano: https://www.elblogdeislandia.com/blog/.

En inglés, para cualquiera que viaje en coche, imprescindible visitar https://safetravel.is/.

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