Tras un 2015 especialmente movido en cuanto a viajes se refiere, decidimos tomarnos el 2016 con algo mas de calma. También teníamos ganas de probar otra naviera, distinta de MSC, para tener un punto de comparación. Por último, hacía tiempo que queríamos visitar algún puerto en el sur de Italia, pero huyendo de la masificación y los calores del verano. Encontramos un crucero en el Norwegian Epic, de la naviera NCL que, además de tener un precio muy atractivo, salía desde Barcelona, con lo que evitábamos tener que tomar un avión. No buscamos mas.

Embarcando en Barcelona

El Palacio de los Normandos

Castel dell'Ovo

Quartieri Spagnoli

Napoles

Civitavecchia

Atardecer frente a Córcega

Livorno

Santa María Novella

Santa Croce

Una breve visita a Florencia

Un día en Palma (de Mallorca)

El Museo Marítimo de Barcelona

Desembarcando en Barcelona

El recorrido, fue el siguiente:

Siendo un destino cómodo para los que vivimos en España, personalmente es un itinerario que no recomendaría. Si hay algo que no falta en este mar son lugares interesantes, pero las navieras parecen obsesionadas por hacer escala en Livorno y Civitavecchia, vendiendo la posibilidad de visitar Florencia y Roma. Ambas ciudades se encuentran bastante alejadas del puerto y tienen demasiado que ofrecer como para intentar visitarlas en una escala de pocas horas. Por contra, con la excepción de Barcelona, el resto de escalas fueron realmente cómodas, atracando en puntos bastante cercanos al centro de la ciudad.

Después de dos cruceros por mares del norte de Europa, haciendo escala en puertos muy protegidos del mar, a los que se llegaba tras navegar por preciosos estuarios o espectaculares fiordos, los puertos del Mediterráneo nos supieron a poco. También echamos en falta los paisajes y los eternos atardeceres de los veranos nórdicos. Aunque por supuesto, lo que perdimos en naturaleza lo ganamos en patrimonio cultural.

Al hacer el trayecto en invierno, conseguimos un precio realmente interesante, así como viajar en un barco con un público mayoritariamente adulto. Si a esto añadimos la comodidad de embarcar en un puerto cercano, la experiencia acabó siendo bastante positiva. No creo que hubiese opinado lo mismo de haber ido en pleno verano. Si, como suele ser habitual entre los que se inician a los cruceros en España, nos hubiéramos estrenado con este itinerario, además realizado en Julio o Agosto, creo que este blog no habría llegado a nacer.

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