Zarpar desde Rotterdam en un crucero con destino en Norteamérica tenía un cierto aire nostálgico. Wilhelminapier, en la orilla sur del Nieuwe Maas, es el muelle desde el que tradicionalmente partían los transatlánticos que, hasta mediados del siglo pasado, transportaron a cientos de miles de emigrantes europeos que buscaban fortuna en el Nuevo Mundo. En el muelle, también se ubica la sede histórica de Holland America Line, un edificio construido en 1901 y que, milagrosamente, fue el único de la zona que sobrevivió a la Segunda Guerra Mundial. Por último, zarpábamos en el MS Rotterdam, un buque construido en 1997 pero que comparte nombre con el primer barco que, en 1872, navegó para Holland America.

El MS Rotterdam llegando a Wilhelminapier

El MS Rotterdam llegando a Wilhelminapier.

Cuando me desperté, poco antes de las seis de la mañana, el MS Rotterdam aún no había atracado. Pero, consultando Marine Traffic, pude ver que ya estaba dentro del gran puerto de Rotterdam. Me dio tiempo a llegar a la punta del muelle cuando el barco navegaba mas o menos a la altura de Parkhaven. Para mi sorpresa, a pesar de lo temprano de la hora y de ser sábado, no estaba solo. Varias personas se dedicaban a hacer fotos al barco según se aproximaba. Otras cuantas se limitaban a contemplar la maniobra. El Rotterdam enfiló hacia donde nos encontrábamos pero, a unos doscientos metros, hizo una ciaboga y arribó al muelle navegando de popa. En el barco, unas treinta personas se repartían por las diversas cubiertas, disfrutando de la aproximación. Suelo ver la maniobra desde ese lado, por lo que cambiar de perspectiva tuvo su interés.

Eendracht

La goleta Eendracht atracada en Wilhelminapier.

Después de desayunar, dimos un breve paseo por el muelle. A proa del Rotterdam estaba atracado el Eendracht, una bonita goleta de tres palos que se dedica a hacer viajes de formación, bien alquilada por empresas, bien para grupos de jóvenes, que buscan conocer el mundo de la navegación a vela y sus valores. Tras hacer una última visita a la antigua sede de Holland America Line, decidimos que era hora de embarcar. Alojarnos en el hotel nhow Rotterdam había sido todo un acierto. No tardamos ni cinco minutos en llegar andando desde el hotel hasta la terminal de cruceros. Antes de mediodía ya estábamos instalados en el camarote. Pasamos las cinco horas que quedaban para zarpar conociendo el barco, tomando algo y disfrutando de las vistas de Rotterdam y el intenso tráfico en el Nieuwe Maas desde las cubiertas.

SS Rotterdam

SS Rotterdam.

Zarpamos a las cinco de la tarde, tal como estaba previsto. El momento tuvo un grado de emotividad que no esperaba. Quizá fuese por los motivos que he comentado al principio de la entrada, pero nunca había partido en un crucero que crease tanta expectación. Además de las personas que había en el muelle, nos saludaron con sus sirenas tanto desde la vecina sede del puerto como desde varios de los barcos que nos íbamos cruzando. También nos saludó repetidas veces el SS Rotterdam, antecesor del crucero en el que navegábamos, actualmente amarrado en los muelles de Maashaven, convertido en una mezcla de museo y hotel flotante. Nos siguieron saludando otros barcos mientras descendíamos el Nieuwe Maas, desde el Hotel Delta, los bloques de apartamentos o la orilla del río. Hasta pudimos ver alguna bandera de la naviera colgando de los balcones en los edificios próximos al agua.

La navegación por el Nieuwe Maas fue bastante interesante. A los pocos minutos de zarpar, comenzamos a pasar entre los muelles del enorme puerto de Rotterdam, el mayor de Europa y uno de los mas activos del mundo. El puerto ocupa una superficie de 105 kilómetros cuadrados y se extiende 40 kilómetros río abajo, hasta el mismo Mar del Norte. Pero quizás hablar de puerto sea un tanto inexacto. Desde las cubiertas superiores del Rotterdam, mas bien me dio la sensación de ser un enorme polígono industrial y logístico, con zonas altamente especializadas, que era accesible tanto por tierra como por mar. Naves, cisternas, diques secos o flotantes, astilleros e incluso viviendas se entremezclan con los muelles, creando un curioso entorno en el que todo está íntimamente relacionado con el mar y la navegación. En cambio, no pudimos ver la imagen que hoy mas asociamos a un puerto, pues la playa de contenedores está ubicada en Maasvlakte, al sur de la desembocadura del Nieuwe Waterweg.

A pesar de ser sábado, el tráfico naval era relativamente intenso. Barcos oceánicos se mezclaban con barcazas fluviales. También pudimos ver algún transbordador, cruzando entre ambas orillas del río. Aunque el Erasmusbrug es el último puente sobre el Nieuwe Maas, aguas abajo lo cruzan dos túneles. El primero, a la altura de Parkhaven, da servicio a la autovía S103. El segundo, mas allá de Wiltonhaven, permite que la autopista A3 pase bajo el río. Mas allá, la única forma de cruzar el río es en barco.

Maasluis

Maasluis.

Entre tanta instalación industrial y portuaria, aquí y allá había alguna zona con un aire mas tradicional. Como el pequeño puerto de Voorhaven, en Delfshaven, que pudimos ver fugazmente desde el lado contrario al de nuestra visita del día anterior. O el antiguo puerto pesquero de Maassluis, donde el Het Scheur se convierte en el Nieuwe Waterweg. La vía fluvial por la que navegábamos es en realidad el brazo mas septentrional del complejo delta formado por los ríos Rin (o Rijn, en neerlandés) y Mosa (en neerlandés Maas). En Rotterdam, aguas abajo de la confluencia entre el Lek y el Noord, recibe el nombre de Nieuwe Maas. Tras unirse con el Oude Maas, cambia su nombre por el de Het Scheur, que se podría traducir como El Desgarrón. Por último su tramo final, a partir de Maassluis, es llamado Nieuwe Waterweg. Por este cauce, en realidad un canal artificial excavado entre 1863 y 1872, llega al mar casi el 60% del volumen de agua del Rin.

Compuerta meridional del Maeslantkering

Compuerta meridional del Maeslantkering.

Aguas abajo de Maassluis pasamos entre las impresionantes compuertas de Maeslantkering, que habíamos visto dos días antes desde el avión. Construida entre 1991 y 1997, la gigantesca barrera móvil permite cerrar completamente la conexión entre el Nieuwe Waterweg y el océano, protegiendo Rotterdam de inundaciones procedentes del mar. Cada uno de los dos enormes brazos que la forman pesa 6.800 toneladas y gira sobre una rótula de 10 metros de diámetro, flotando hasta que alcanzan su posición de cierre. En ese punto, los brazos se llenan de agua y bloquean el canal. Un sistema realmente ingenioso que hasta ahora solo se ha utilizado en una ocasión, a modo de prueba, durante una tormenta menor en 2007.

Tramo final del Nieuwe Waterweg

Tramo final del Nieuwe Waterweg.

Poco después, salimos a mar abierto. Pero el día todavía nos reservaba una última distracción. Cerca de nuestro rumbo, se encontraba el buque Procyon, con la palabra PILOTS (prácticos) rotulada en su costado. De pronto, vimos salir una lancha rápida por detrás del barco, que claramente se dirigía hacia nosotros. La explicación era sencilla: debido al intenso tráfico marítimo en la desembocadura del Nieuwe Waterweg, en lugar de utilizar las típicas lanchas para recoger a los pilotos, hay un buque nodriza, al que llegan tras un breve trayecto en lancha rápida. Tras recoger al práctico del Rotterdam, la lancha llegó en menos de dos minutos al Procyon, donde la levantaron con una grúa. Lo que no he podido averiguar es como hacen llegar posteriormente a los prácticos a puerto.

Buque Procyon

Buque Procyon.

En total, pasaron unas dos horas y media desde que zarpamos de Wilhelminapier, en Rotterdam, hasta que dejamos atrás el Procyon. A pesar de ser un día gris, en el que de vez en cuando caía una leve lluvia, la navegación fue muy amena y agradable. Las magníficas cubiertas del MS Rotterdam, un barco un tanto antiguo pero muy abierto al exterior, nos permitieron disfrutar de las vistas mucho mejor que en cualquiera de nuestros anteriores cruceros. Todo un anticipo del viaje que teníamos por delante.

Wilhelminapier

Boca del Nieuwe Waterweg

Algunos vínculos útiles:

La página de la terminal de cruceros de Rotterdam tiene una versión en español: http://www.cruiseportrotterdam.nl.

La web City Rotterdam tiene una sección dedicada a las distintas posibilidades de navegar por las aguas de la ciudad: https://www.cityrotterdam.com/es/que-ver/navegar-rotterdam/.

También se puede encontrar información sobre itinerarios en barco en la página https://www.klm.com/destinations/es/es/article/cruising-the-port-with-spido.

En la web HidrojING hay una entrada muy descriptiva sobre Maeslantkering: http://www.hidrojing.com/maeslantkering-ingenieria-contra-inundaciones/.

 

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