Palermo es, como tantas ciudades del Mediterráneo, una urbe antigua, con un denso pasado. Ha cambiado tantas veces de manos, que una simple enumeración daría para una entrada del blog. Pero en tan dilatada historia, brilló con luz propia durante un periodo de mas de doscientos años, a caballo entre los siglos XI y XIII. Tras la conquista normanda, en 1072, Palermo se convirtió en la capital de Sicilia. Situada en la convergencia entre el mundo islámico, el bizantino y el latino, el mestizaje artístico creó un estilo único en el Mediterráneo, que tiene sus máximos exponentes en la Capilla Palatina de Palermo y en las catedrales de Monreale y Cefalú. Por carambolas de la historia, posteriormente pasó a manos de los Hohenstaufen, que la convirtieron en la capital de facto del Sacro Imperio. Con la caída en desgracia de esta casa imperial, comenzó la larga decadencia de Sicilia y, con ella, de su capital.

Amanecer Palermo

Amanecer Palermo.

Llegamos a Palermo sobre las siete de la mañana, en medio de un bonito amanecer. El barco atracó en el muelle “Piave Sud”, muy cerca de la salida del puerto comercial frente a la Via Emerico Amari. Nuestro objetivo principal era visitar el Palacio de los Normandos, a poco mas de dos kilómetros en linea recta. Decidimos ir dando un paseo, que aprovecharíamos para visitar puntos intermedios. Salimos casi los primeros del barco, por lo que tuvimos cierta dificultad para superar la barrera humana que había junto a la salida del puerto ofreciéndote todo tipo de servicios: taxis, visitas guiadas, entradas a los monumentos, de todo.

Piazza di San Domenico

Piazza di San Domenico.

Superada la salida del puerto y tras atravesar una zona sin ningún interés, que además estaba llena de obras, llegamos a la Via Roma, a través de la cual nos dirigimos hacia el centro histórico. Era domingo, por lo que la ciudad, a esas horas de la mañana, apenas tenía actividad. No había casi tráfico, y mucho menos gente andando. La calle era una amalgama en la que, entre edificios con estilo, podías ver el mastodóntico edificio de correos, de la era fascista, fachadas modernas sin el mas mínimo interés o el típico edificio de grandes almacenes. Precisamente junto a este último, estaba nuestra primera escala: la plaza de San Domenico, con una bonita iglesia barroca, que nos encontramos cerrada. En cualquier caso, pudimos ver la Columna de la Inmaculada, construida en mármol y bronce en 1728.

Cuatro Esquinas Sur

Las Cuatro Esquinas.

Seguimos andando por la Via Roma hasta llegar a la Via Vittorio Emmanuelle, donde nos desviamos para llegar a las famosas Cuatro Esquinas. Proyectadas en 1608 por Giulio Lasso, dentro del plan de renovación urbana promovido por el Duque de Maqueda, virrey de Sicilia, en cada esquina hay una fuente alegórica a los ríos antiguos de la ciudad. Verticalmente, sobre cada fuente, se puede ver una alegoría a cada una de las cuatro estaciones, una estatua de un rey de Sicilia (los Habsburgo Carlos V, Felipe II, Felipe III y Felipe IV) y, por último, una santa originaria de Palermo. El conjunto es una buena muestra de urbanismo barroco.

Fontana Pretoria

Fontana Pretoria.

Justo al lado, está la plaza Pretoria, con su monumental fuente renacentista construida en mármol de Carrara. La fuente tiene una historia curiosa, pues fue mandada construir en 1551 por el virrey español de Nápoles, Pedro de Toledo, para su palacio de Florencia. Posteriormente, en 1573, su hijo vendió la fuente al Senado de Palermo. Se desmontó pieza a pieza y se volvió a montar en su ubicación actual.

Muy cerca de la plaza Pretoria, está la plaza Bellini, con tres iglesias interesantes: Santa Maria dell’Ammiraglio, San Cataldo y Santa Caterina d’Alessandria.

La Martorana

La Martorana.

En primer lugar, decidimos visitar Santa Maria dell’Ammiraglio, conocida popularmente como La Martorana. Desde el exterior, te llama la atención su extraña torre, situada junto a una fachada típicamente barroca. La torre, junto a un ala en el extremo opuesto del edificio, es todo lo que queda de la iglesia original normanda del siglo XII. El interior de la iglesia también desvela la misma dualidad, repartiéndose el espacio entre la decoración con mosaicos árabes y bizantinos y la barroca. En algunas zonas, los estilos se entremezclan, por lo que puedes encontrarte con un mosaico bizantino enmarcado por un mármol barroco.

San Cataldo

San Cataldo.

Justo al lado, está San Cataldo, una iglesia de mediados del siglo XII. Además de por las curiosas cúpulas que la coronan, que la dan un aspecto oriental, destaca por su sobriedad. Si el exterior es austero, el interior lo es todavía mas. Las paredes y los techos son de piedra desnuda y la única decoración está en el suelo, cubierto por unos preciosos mosaicos realizados sobre mármol blanco. A pesar de esta sencillez, o quizás debido a ella, el interior de la iglesia es de una extraña belleza, resaltada por el contraste con el interior tan recargado de La Martorana.

Chiesa del Gesú

Chiesa del Gesú.

Santa Caterina d’Alessandria estaba en obras, por lo que seguimos adelante, encaminándonos hacia iglesia del Gesú, llamada así por ser la sede de la Compañía de Jesús en Sicilia. Aunque hay indicios de la existencia de un convento desde finales del siglo IX, la iglesia actual fue construida entre 1590 y 1636. El resultado es quizás el máximo exponente del barroco siciliano. Si, según dicen, su objetivo era demostrar el poder y la opulencia de la orden, indudablemente lo consiguieron.

Catedral de Palermo

Catedral de Palermo.

Nuestro siguiente objetivo era la Catedral de Palermo. Construida a parir de 1184 en la ubicación de la antigua mezquita, una vez mas el edificio es una mezcla de estilos e influencias artísticas. A sus elementos normandos originales, se han ido añadiendo otros a lo largo de los siglos, desde un precioso pórtico de estilo gótico-catalán a una cúpula neoclásica. La gran plaza que se sitúa junto a su costado sur realza la belleza exterior del edificio. El interior parece ser bastante menos interesante, pero en cualquier caso llegamos justo a la hora de la misa, por lo que no nos permitieron acceder al mismo.

Porta Nuova Palermo

La Porta Nuova.

Desde la catedral, nos dirigimos al Palacio de los Normandos, situado en las proximidades. Para llegar al mismo, pasamos bajo la Porta Nuova. La puerta original parece que fue edificada en el siglo XV, pero la reconstruyeron en 1583 para conmemorar la entrada triunfal de Carlos V en Palermo tras la conquista de Túnez, en 1535. Destruida en un incendio, la edificación actual data de 1669.

Terminada la visita al Palacio de los Normandos, en la que empleamos casi dos horas, iniciamos el camino de regreso hacia el puerto, que hicimos por una ruta mas al sur de la que habíamos utilizado en la ida.

San Giovanni degli Eremiti

San Giovanni degli Eremiti.

Nuestra primera parada fue en San Giovanni degli Eremiti, situado muy cerca del palacio. Formado por la iglesia, un claustro y un pequeño jardín anexo, el conjunto monumental es una isla de paz en medio del bullicio de la ciudad. Los edificios fueron perdiendo su función original y acabaron totalmente abandonados a partir del siglo XVI, cuando incluso fueron absorbidos por construcciones anejas. El estado actual es principalmente fruto de la restauración acometida a partir de 1880.

Mercato Ballaró

Puestos del Mercato Ballaró.

Tras una pausa relajante, decidimos buscar algo de bullicio, para lo que nos encaminamos al mercado Ballaró, que nos cogía de camino para nuestra próxima visita. Con su aparente desorden, sus callejuelas estrechas y su explosión de olores y colores, es Palermo en estado puro.

Portal de acceso a La Magione

Portal de acceso a La Magione.

Desde el mercado, nos dirigimos a la Basilica della Santissima Trinità del Cancelliere, conocida popularmente como La Magione. La iglesia está totalmente rodeada por una verja y el único acceso es a través de un precioso portal barroco situado en el extremo sudoccidental del recinto. Construida en 1191, se la considera la última iglesia edificada por los normandos en Palermo. Su aspecto exterior es bastante sencillo, a pesar de lo cual contiene varias obras de arte notables. También es de destacar el techo original de madera policromada de la nave central.

Palazzo Abatellis

Palazzo Abatellis.

A continuación, recorrimos la Via Alloro, en el antiguo barrio musulmán de La Kalsa. Nuestro objetivo era la iglesia de Santa Teresa alla Kalsa, de estilo barroco, que nos encontramos cerrada. De camino, pasamos junto al Palazzo Abatellis, un magnífico exponente del estilo gótico-catalán. Hoy alberga la Galería Regional de Sicilia. También estaba cerrado, aunque un amable funcionario nos dejó asomarnos fugazmente al patio. En general todo el barrio daba aspecto de abandono. Entre magníficos edificios medievales, te encontrabas otros en ruinas. Algunos, incluso servían de vertedero y, por los huecos de las ventanas, podíamos ver escombros y restos de lo mas variopinto. Una pena.

Palazzo Chiaramonte-Steri

Palazzo Chiaramonte-Steri.

Nuestro último objetivo era visitar La Cala, el puerto antiguo de Palermo, ya utilizado por los fenicios. De camino, pasamos junto al palacio Chiaramonte-Steri, un imponente palacio fortificado construido a principios del siglo XIV. En tiempos fue residencia de los virreyes de Sicilia y, posteriormente, albergó sucesivamente la aduana y el tribunal de la inquisición. Hoy en día pertenece al rectorado de la Universidad de Palermo, junto a otros edificios anexos, que contienen varios museos.

Santa Maria della Catena

Santa Maria della Catena.

Justo antes de llegar a La Cala, nos encontramos con la iglesia de Santa Maria della Catena. No la teníamos en nuestros planes, pero nos llamó la atención y además estaba abierta, así que decidimos entrar. Construida entre 1490 y 1520, mezcla el estilo gótico-catalán con añadidos posteriores renacentistas. Me pareció especialmente interesante el pórtico, en el que también se mezclan ambos estilos.

La Cala

Puerto de La Cala.

Por contra, el antiguo puerto natural de La Cala hoy en día no tiene prácticamente ningún interés. Lo que antiguamente fue el corazón de la ciudad y su razón de ser, se ha convertido en un puerto para embarcaciones deportivas. Otro mas de los que jalonan el Mediterráneo.

Estábamos relativamente cerca del barco y aún nos quedaba algo de tiempo, por lo que decidimos hacer un nuevo intento para visitar San Domenico, que habíamos encontrado cerrada por la mañana. Seguía igual. Aprovechamos para tomar algo en el Gran Café San Domenico, un sitio de los de toda la vida, con unos pasteles excelentes.

Via Ruggero Settimo

Via Ruggero Settimo.

Para despedirnos de la ciudad, en vez de ir directamente al puerto por la Vía Roma, dimos un pequeño rodeo, pasando por delante de Teatro Massimo, la célebre ópera de Palermo. El edificio, de estilo neoclásico, fue construido entre 1875 y 1897. Tanto la Via Maqueda como la Via Ruggero Settimo estaban cortadas al tráfico. Las calles estaban limpias, con gente paseando tranquilamente y sus aceras repletas de comercio. Nada que ver con el Palermo mas decrépito que habíamos visto en La Kalsa.

 

Fue un día intenso en el que, para poder aprovechar mejor el tiempo, renunciamos a comer. Aun así, como ya sabíamos, fue imposible ver Palermo en un día. Ni tan siquiera pudimos ver todos los monumentos principales de una ciudad con un pasado tan rico. Lo que mas sentí fue no tener tiempo para visitar Monreale, otra de las joyas del arte normando siciliano. Una buena excusa para volver.

En cualquier caso, fue una escala muy interesante, en la que nos dio tiempo a ver una parte razonable de los monumentos mas destacados y a hacernos una idea de la fisonomía de la ciudad antigua.

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Algunos vínculos útiles:

Recomiendo consultar la entrada sobre el reino normando de Sicilia en http://cultura.elpais.com/cultura/2016/07/21/actualidad/1469102326_486637.html.

La web panoramus.es tiene una magnífica guía de Palermo en español, con descripciones muy detalladas de los principales monumentos: http://panormus.es/Palermo.html.

En inglés, la web Atlas Obscura tiene una interesante entrada sobre La Martorana: https://www.atlasobscura.com/places/the-martorana.

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