Hay ocasiones en las que el destino parece conspirar para impedirte visitar algún lugar. Yo tenía esa sensación con el monte Ulriken. En mi primera visita a Bergen, la falta de tiempo me hizo descartarlo, pero quedó en mi mente como un lugar prioritario si alguna vez volvía a la ciudad. Cuando regresé, un par de años mas tarde, una capa de nubes bajas impedía ver la cima. No tenía sentido intentarlo. En mi tercera visita, había estado en la misma puerta de la estación inferior del teleférico, que encontré cerrada por los fuertes vientos que había en la cima. Empezaba a parecer que una maldición, quizá del mismísimo Odín, impedía que pudiera subir al Ulriken. Apenas once días después de aquel intento fallido, mientras regresaba a Bergen a bordo del Finnmarken, la silueta de la montaña dominaba el paisaje mas allá de Vågen, con su antena de comunicaciones recortándose nítidamente contra las nubes. Me dije a mi mismo que, esta vez si, iba a lograr subir. A pesar de Odín.

Vågen y el monte Ulriken

Vågen y el monte Ulriken.

Tras desembarcar y dejar el equipaje en el hotel, consulté la web del Ulriken643, para comprobar que el teleférico estaba en funcionamiento. No quería dar otro paseo en balde. A continuación, me encaminé a la parada de autobús. En temporada alta, hay un servicio directo de autobuses desde al centro hasta la puerta de la estación inferior. En invierno, hay que coger el autobús de las lineas 2, 3 ó 12, que tienen parada en las inmediaciones del hospital universitario. Desde allí, un paseo de unos 500 metros cuesta arriba lleva hasta la estación del Ulriken643.

Cafetería y antena del Ulriken

Cafetería y antena del Ulriken.

Con una altura de 643 metros sobre el nivel del mar, el Ulriken es la montaña mas elevada de las siete que circundan Bergen. El teleférico que lleva cerca de su cima está operativo desde 1961. Aunque ha tenido una historia un tanto complicada, con varios cierres temporales e incluso un accidente grave en 1974. Desde su última apertura, en Mayo de 2009, parece que todos sus problemas han quedado atrás. Junto a la estación superior del teleférico hay una cafetería, que encontré cerrada, y una gran antena de comunicaciones.

Vista hacia el nordeste del Ulriken

Vista hacia el nordeste del Ulriken.

Como era de esperar, cuando salí de la estación superior del teleférico me encontré en medio de un mundo completamente blanco, cubierto de hielo y nieve. Por un momento, me sentí transportado de nuevo a la lejana Finnmark, que había dejado atrás tan solo cuatro días antes. Hacía bastante frío y por la zona apenas había media docena de personas. El silencio era casi absoluto, solo roto por la nieve helada al quebrarse bajo mis pasos y alguna ráfaga de viento. Pero el teleférico no lleva a la auténtica cima del Ulriken. En realidad ésta se encuentra algo mas atrás, al otro lado de una amplia hondonada en la que hay unos pequeños lagos. Al menos en verano. En invierno, un manto blanco cubría toda la depresión y ascendía por la ladera del Ulriken, en la que algunos bloques de hielo rompían la uniformidad de la nieve. A lo lejos, un pequeño grupo de excursionistas caminaba por uno de los senderos que recorre la zona. O eso supongo, pues en realidad era completamente imposible distinguir los caminos bajo el manto de nieve.

Bergen desde el monte Ulriken

Bergen desde el monte Ulriken.

Era un día bastante despejado, con nubes altas y un aire limpio. Había una hermosa vista hacia el suroeste donde, en algún lugar del complejo mosaico de tierra y agua, que hacía imposible diferenciar el continente de las islas y los lagos de los fiordos, debía estar la entrada al Hardangerfjord, el segundo mas largo de Noruega. Hacia el noroeste, Bergen y su puerto se extendían prácticamente bajo mis pies. Aquí el paisaje me resultaba mas familiar y podía distinguir el puerto antiguo de Vågen, la península de Nordnes o la gran isla de Askøy. Mas allá del Hjeltefjorden y las islas de Sotra se podía adivinar el mar abierto, difuminado por la bruma.

Cabina del Ulriksbanen

Cabina del Ulriksbanen.

Tras pasar casi una hora en el monte, se acercaba la hora de partir. El teleférico, en el que había subido prácticamente solo, parecía ir ahora todavía mas vacío. Un sendero recorre la ladera occidental del Ulriken y algunos subían en el teleférico para descender andando. También hubo quien utilizó un método mas rápido. Mientras echaba un último vistazo hacia el sur, alguien se lanzó en parapente desde la base de la antena de comunicaciones, desapareciendo ladera abajo en apenas unos segundos. Yo en cambio me resistía a partir. Descender a Bergen significaba decir adiós por una buena temporada al mundo cubierto de nieve en el que había pasado la semana anterior. Y ya empezaba a echarlo de menos.

Estación inferior

Estación superior

Algunos vínculos útiles:

La web visitarbergen.es tiene una pequeña entrada sobre el teleférico: http://www.visitarbergen.es/2014/10/el-teleferico-ulriken-643.html.

Los aficionados al senderismo pueden visitar los blogs walkaholic (https://blog.walkaholic.me/es/senderismo-noruega/senderismo-en-bergen-guia-siete-montanas/) y viajarporlibre.com (https://www.viajaporlibre.com/blog/senderismo-por-bergen-ruta-ulriken-floyen/).

En inglés, la página oficial está en https://ulriken643.no/en/.

En la web de outtt hay una página con información sobre la ruta de senderismo entre los montes Fløyen y Ulriken: https://outtt.com/en/adventures/4142/vidden.

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